Miércoles, 24 Julio 2013 17:02

La orden de los Caballeros Mortales

Escrito por


La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.
Sobre el manga:

Para los que no conozcan este manga y anime , Oh mi diosa, es una desesperante y encantadora historia de amor, donde se junta la magia y la tecnologia. La historia tiene mas de 20 años y esta inspirada un poco en la mitología nórdica, de donde se extrajeron los nombres de las protagonistas, las nornas que controlan el destino de los hombres y dioses. Urd la diosa del pasado, Verthandi, la diosa del presente y Skuld la diosa del futuro. El único cambio es que Verthandi es impronunciable para un japones y el nombre se convirtió en Belldandy.

Fujishima introdujo importantes cambios a la mitología: Yggdrassil ya no es un árbol sagrado, sino una supercomputadora que controla los universos, y los dioses son seres de un universo de 10 dimensiones.
Este es un pequeño resumen a la historia en la que me basé:

A un joven no muy afortunado en la vida y el amor, Yggdrassil, la gran computadora que controla el universo, le concede un deseo. La diosa Belldandy es la encargada de concederselo. El no cree que sea verdad, pero la joven es tan entantadora que comenta que le gustaria que se quedara a vivir con el para siempre, y se le concede.Posteriormente las dos hermanas de la diosa se le unirán:-Skuld, genio de la mecanica y niña celosa de todo aquel que se acerque a su hermana.

- Urd. mitad diosa, mitad demonio, Sensual y romantica. Irreverente, irresponsable, rebelde, pero muy protectora de sus hermanas.Esta historia gira en torno al personaje de Urd
Introducción a este Fanfic:

Un científico ha pasado casi 10 años investigando el origen de algunas pociones magicas que ha descubierto en antiguos manuscritos, y que sabe que funcionan.

Ha descubierto que su origen esta unido a las tradiciones nordicas. y comienza a sospechar que la mitología, las leyendas y la antigua magia nórdica fueron creaciones de una misteriosa mujer llamada Urth, incluso localiza un antiguo dibujo de la hermosa mujer y se convierte en su amor idealizado.

En su búsqueda, finalmente descubrirá un antiguo manuscrito oculto por casi un milenio en un monasterio, lleno de antiguas leyendas, de magia, pero increíblemente también de tecnología.Nuestra historia comienza cuando sorpresivamente se enfrenta esa mujer de hace 1,200 años, cuya imagen lo ha cautivado durante años... y resulta que es mucho mas que una simple mujer.

La historia se complicara cuando descubre que una diosa ha sido asesinada e inicia la búsqueda de conocimiento antiguo y prohibido, con el fin de proteger a su amada.Este un relato donde la magia y la tecnología se unen y la intervención de los mortales puede decidir el destino de los mismos dioses.
Advertencias:

- Universo Alterno. Hay personajes mios y conforme avanza la historia, se va apartando del Canon.

- Soy un nerd, la historia tiene pretenciones de ser ciencia ficciòn dura y donde la tecnologia avanzada es indistiguible de la màgia.- La historia posiblemente llegue a 20 capitulos, espero que me soporten todo ese tiempo- ¡¡¡Este es mi primer Fanfic. !!!! Espero que opinen al respecto.
nota:

aproximadamente cada mes espero subir un capitulo
La orden de los caballeros mortales

Dedicado a todos aquellos a quienes la realidad les inspira a seguir sus sueños,
buscando todo lo que existe detrás de la fachada de las cosas.

"Ahora bien, mi propia conjetura es que el universo no sólo es más extraño de lo que imaginamos,
sino más extraño de lo que podemos imaginar."
J.B.S. Haldane, Possible Worlds and other papers (1927)
Capítulo I
Palimpsesto

El doctor Shugahara Kenji rebosaba de alegría, eso era obvio para todo el que se lo encontraba en los pasillos. El profesor era una figura familiar en la universidad de Chiba. Apenas había cumplido 32 años y ya era un académico respetado de la universidad. Su personalidad metódica y un tanto obsesiva, había garantizado que sus trabajos, a pesar de lo extraordinario de algunas de sus ideas, siempre fuera preciso y contundente. Sus artículos eran un modelo de precisión en un campo lleno de subjetividades, por lo que era apreciado por sus colegas, incluso al grado de poder convencerlos de participar en algunos de sus proyectos más fantásticos.

Con su traje un tanto descuidado, pero siempre limpio, una corbata que sus alumnos juraban era una pieza arqueológica, y con unos gruesos y anticuados lentes, parecía el estereotipo del profesor distraído de cualquier vieja película. Aun así, sus ojos denotaban una intensidad y una curiosidad, que aunada a su rostro siempre amable y pronto a la sonrisa, atraía a los jóvenes, incluso cuando no siempre lograban entender todo lo que decía.

Y es que los temas que lo apasionaban parecían inagotables. Había iniciado su carrera como botánico, pero a eso le había añadido conocimientos sobre: farmacología, paleo botánica, polinología, lenguas germánicas antiguas, mitología europea germánica, proto historia sajona, etnohistoria, química, paleografía y recientemente para entretenerse, algo de estereoquímica, etc.

Además ya era una pequeña celebridad. Algunos de sus artículos habían trascendido al público inspirando suficiente curiosidad para que un editor le solicitara un libro. En parte por el tema, pero también por su amor y pasión por el tema, el libro había resultado un éxito.

No estaba nada mal para un especialista en "estudios etnobotánicos de las tradiciones europeas.". El doctor acostumbraba a bromear sobre su rama de estudios, diciendo que era el mejor en área... Pero tal vez eso se debía a que era el único especialista en ese campo. Lo cual demostraba que era una persona con sentido del humor. Desgraciadamente su humor no siempre era apreciado por sus alumnos. Decir que sus chistes eran viejos, era subestimar el tema. Sus alumnos a sus espaldas presumían que el que pudiera entender sus chistes, estaba listo para recibir un doctorado en lingüística de lenguas muertas germánicas...

Pero hoy el doctor, normalmente un verdadero ejemplo de la sobriedad japonesa, tarareaba algo parecido a una melodía y parecía estar casi a punto de saltar y bailar. No solo eso. Además de abrazar a su laptop como si fuera un valioso tesoro, llevaba consigo una bolsa de papel con algo que tenía un sospechoso parecido a una gran botella de sake de buena calidad.

La razón de este extraño comportamiento, estaba en su laptop. Toda la noche había estado recibiendo un gigantesco archivo de más de 5 gigabyte, que consistía en una serie de datasets: scans multi espectrales, fluorescencia de rayos X y de luz rasante de un viejo libro de oración medieval. El archivo era cortesía de uno de sus colegas, el profesor Jann Krogh Danielsen de la universidad de Oslo.

Usualmente, un viejo libro de oración medieval no era para emocionar a nadie, claro, con excepción de unos pocos especialistas. Pero el doctor Shugahara estaba seguro de que era mucho más que eso.

Meses atrás, había tenido una de sus ideas geniales o dementes según a quien se le preguntar. Intrigado por las capacidades del software de reconocimiento de rostros, se preguntó si podría servir para buscar otro tipo de patrones. Por ejemplo, existen libros que se han perdido, y solo se conocen porque son mencionados en cartas y comentario. Pero buscar esos fragmentos entre miles de libros es una tarea de Titanes. Se preguntó si con ese software podría ser capaz de localizar fragmentos conocidos de un manuscrito, dentro de otros documentos. Así se podría recuperar más fragmentos e intentar reconstruir el libro original.

Afortunadamente, muchas bibliotecas habían comenzado a digitalizar sus ejemplares más antiguos para conservarlos y una búsqueda automatizada podría ahorrar años de trabajo.

Los problemas técnicos parecían insuperables, pero con su entusiasmo había contagiado a algunos geeks del Caltech. Pronto tuvo un prototipo y para probarlo en lugar de ir a los archivos electrónicos de las universidades, lo puso a buscar imágenes en Internet y para esto comenzó con algunos textos clave sobre su tema favorito.

Después de unos cientos de errores y falsos positivos, el software reportó algo interesante en un sitio de Internet. El software había localizado dentro de un viejo y maltratado libro de rezos de la edad media, un fragmento de uno de sus textos. Se notaba que se había tratado de borrarlo, pero aun así era legible:

Urð hétu eina,
aðra Verðandi,
skáru á skíði,
Skuld ina þriðju;

El éxito al localizar un fragmento de texto dentro de ese libro había sido un logro extraordinario y ese grupo de geeks pronto tendría muchas solicitudes de otros especialistas. Pero eso ya no le interesaba al doctor. Él tenía ante sí un misterio. ¿Qué hacia un fragmento de antigua mitología nórdica en un libro medieval de oración? La única respuesta factible resulto sorprendente. Él estaba seguro de que ese libro debía ser en realidad un palimpsesto.

Eso significaba que algunos piadosos monjes medievales seguramente se habían encontrado con viejos pergaminos en lenguaje desconocido y habían decidido darles mejor uso. Era una práctica común, el pergamino era caro, así que los habían raspado para borrar lo escrito y poderlos usar para hacer un libro de oraciones, mucho más útil, al menos para su criterio.

La posibilidad de que fuera cierto no lo dejo dormir durante días. Eso podía significar que en lugar de haber localizado unos cuantos comentarios sobre el manuscrito que buscaba, este podría ser el manuscrito original.

Recordó el palimpsesto de Arquímedes, y pensó que tal vez podría ser igual de importante. El palimpsesto de Arquímedes había contenido no menos de cuatro manuscritos antiguos. Usando técnicas avanzadas de procesamiento de imagen su contenido original se había podido recuperara casi en su totalidad.

El doctor tuvo un escalofrió al pensar en todo lo que se habría perdido por el proceso, paginas borradas, recortadas, algunas desechas y todo para convertirlas en un libro. En compensación, eso había permitido que un monasterio conservara un raro y valioso manuscrito pagano. Inmediatamente había contactado con un colega de la universidad de Oslo, pues fue en el website de esa universidad, donde había localizado el libro. Después de eso no supo nada de su colega durante una semana.

Posteriormente recibió una llamada de larga distancia desde Alemania. El profesor Danielsen había abandonado todo para salir corriendo a localizar el libro. Este aún se encontraba en un viejo monasterio en Alemania y era parte de un lote que pensaba adquirir la universidad. Después de todo, la posibilidad de encontrar el único ejemplo escrito en lengua Nord-germánica antigua era para quitar el sueño a cualquier especialista. Él habría hecho lo mismo.

Y ahora, meses después de todo el proceso, todo estaba ahí, en el disco duro de su máquina. En un esfuerzo por recuperar el texto borrado por los monjes, el maltratado libro se había escaneado con lo más avanzado de la tecnología de imagen. Ahora en agradecimiento por su aviso, el profesor Danielsen le había enviado el data set completo, junto con un crítico e—mail:

Archivo Ms. Add. 1879.23 .img, filtro infrarrojo profundo,
y añadir scan de luz rasante.
Bebe una botella de sake en mi nombre.
Recuerda tu promesa.

Profesor Jann Krogh Danielsen
Universidad de Oslo.

El doctor Shugahara sonrió, entendía bien la preocupación de su colega, en el competitivo mundo académico donde la frase "publicar o perecer" era la orden del día, tener la prioridad de semejante descubrimiento era vital. Shugahara le había prometido la exclusividad completa del descubrimiento, a cambio de poder participar en el desciframiento del texto.

Por el paciente trabajo requerido para extraer el contenido del palimpsesto, el profesor Danielsen bien se merecía su parte del descubrimiento. Para el Dr. Shugahara, lo importante era el contenido. Estaba convencido de que en ese manuscrito estaba contenido el origen de toda la mitología de un pueblo, y todo escrito por una sola persona.

El poder demostrar la existencia de este personaje era su más grande sueño. Entre tanto, bien podía esperar a que el Profesor Danielsen publicara su artículo y tener la prioridad.

Finalmente, llegó a la biblioteca de la universidad. Tenía su propio cubículo, pero se sentía más a gusto entre los libros. Ahí, justo en medio de la sección de mitología europea y con la complicidad de los encargados de la biblioteca, se había creado una especie de cubículo rodeado de estantes. Pero con todos los libros apuntando hacia afuera de manera que nadie tuviera que entrar a molestarlo. Su nuevo cubículo no solo era una demostración de su tenacidad y poder de convencimiento, sino que mostraba que no dudaba en aprovechar su status de celebridad cuando hiciera falta...

Así que a veces los estudiantes podían ver como algunos libros desaparecían hacia atrás, como movidos por un duende travieso. Lo único que el desaprobaba del lugar era un moderno display de LED TV de 72 pulgadas que había en la pared, donde se pasaban las noticias de la universidad. Sus intentos de que el departamento de diseño cambiara las modernas gráficas por imágenes de vitrales medievales, hasta ahora no habían tenido éxito. Pero él estaba seguro que sería solo cuestión de tiempo.

Ya en su cubículo, nerviosamente, colocó la botella en la mesa. Con gran expectación, encendió su pequeña, pero poderosa laptop. Afortunadamente ya estaba familiarizado con el software de visualización. Sonrió al cargar el GUI, Danielsen se había tomado la molestia de enviarle una copia en japonés, pero ya no podía esperar más. Releyó el e-mail y localizo los archivos sugeridos. Procedió a fijar los parámetros de procesamiento que le habían sugerido.

A pesar de su potencia, su máquina tuvo que esforzarse con los gráficos de alta resolución. El doctor tenía una relación de amor y odio hacia estos aparatos. A veces sentía que solo deseaban irritarlo, pero finalmente apareció una imagen, que había estado escondida detrás de los garabatos latinos de una vieja plegaria a San Agustín.

El corazón del doctor dio un brinco, y no pudo evitar una exclamación de placer que se escuchó en toda la biblioteca. Estaba tan feliz, que por poco usa esa palabra que ya es cliché... "eureka".

Ahí estaba ese rostro, que ya le era familiar desde hace años. Lo había visto en copias dentro de otros manuscritos. El texto y esta imagen, habían sido comentados y referidos dentro de otros libros, pero finalmente todos eran copias imperfectas. Aun y así, lo había atesorado en su memoria. Pero este dibujo tenía algo especial, una espontaneidad que no tenían las copias. Este podría ser realmente el manuscrito original.

Nerviosamente, recorrió la imagen y abajo, encontró un texto en letras latinas, débil, pero legible:

Segðu mér, Fáfnir,
alls þik fróðan kveða
ok vel margt vita,
hverjar ro þær nornir,
er nauðgönglar ro

Ah... ese texto... ya lo conocía por otras copias, esta versión era ligeramente distinta, así que comenzó a traducir con cuidado:

"dime Fafnir,
cuya sabiduría es afamada,
y mucho sabes tú,
¿quiénes son las Nornas,
que en la necesidad nos ayudan?

Y un poco más abajo había ¡RUNAS!, y no cualquier tipo. Estaban trazadas con tanta precisión que parecían producto de una moderna computadora. Un trazo limpio, perfecto, lleno de detalles y según sospechaba el Dr. con múltiples niveles de información.

Si, finalmente lo había localizado. Este era él era el manuscrito original de la Darraðarljoð, y estaba seguro de que ella misma lo había escrito con su puño y letra. O mejor dicho sus ruinas. Esas runas tenían que ser de ella.

Años de investigación, por fin habían dado su fruto. Esa noche para celebrar... se emborracharía como cosaco... o mejor aún, ¡Como un vikingo!...

La emoción lo rebosaba. Ni siquiera se había sentado y caminaba de un lado al otro de su "cubículo" con ganas de abrazar al primero que se encontrara.

Necesitaba calmarse. Se detuvo, se forzó a respirar lento y profundo y decidió concentrarse en su trabajo, eso siempre lo relajaba. Comenzó a revisar el plan de trabajo. Plan que tenía años desarrollando justo para este momento. Lo primero era comparar el manuscrito con las fragmentadas copias que se habían hecho de él. Eso ayudaría a reconocer como había sido recortado y mutilado el texto original, para poder reconstruir el libro.

Seguramente habría errores al compararlas con el original. Ese era un buen punto para relajarse. En su propio libro: "El poder del fresno, la ceniza y las espinas: Magia Vikinga y normanda" había resumido algunos fragmentos de manuscritos que creía eran del libro, así que finalmente lo podría verificar y añadir el material faltante...

El profesor respingó un poco al pensar en el título de su libro. Aun resentía haberse dejado convencer por el editor, pero el titulo era llamativo y en parte era una de las razones del inesperado éxito del libro. La mera mención de magia atraía a muchos jóvenes fans del new age, wicca y neopaganismo, Pero tal vez una más importante y a pesar de la modestia del doctor, era que el libro era fascinante y revelaba la pasión del doctor Shugahara por el tema. El resultado era que el libro estaba agotado.

Como resultado del libro, ahora tenía una serie de admiradores que a veces le escribían pidiéndole más pociones y recetas mágicas. Incluso, no hace poco había recibido un e-mail de una joven que usaba el Nick de Urd, preguntándole por una copia del libro.

¡Urth!... el doctor pronunció ese nombre con una sorprendente ternura. Le había irritado ligeramente, encontrar a alguien que se atreviera a usar ese nombre, pero finalmente después de un breve intercambio de e-mails, se convenció de que la joven hablaba en serio. Al menos estaba seguro que era joven. Su e-mail exudaba cierta pasión y seriedad por el tema que no dejaban de impresionarle.

Informó a la joven, para su decepción, que ya no quedaban ejemplares ni habría reimpresiones del libro, pues estaba preparando una versión corregida y aumentada de ese libro. Cuando ella comentó que vivía cerca de la ciudad de Nekumi, le informó que la universidad de Chiba, donde él se encontraba, estaba a solo unas horas de ahí, y en la biblioteca, o para ser más precisos; en el estante que estaba a un costado del doctor se encontraba un ejemplar.

Y justamente hoy, en este día tan importante para él, ella había quedado de ir. No solo por el libro, sino para conocer al autor, pues aseguraba que tenía muchas preguntas que hacerle. Por un lado, se sentía halagado, pero al doctor no le agradaba tener que interrumpir su trabajo y sobre todo ahora que se sentía en el momento más feliz de su vida.

Hay que reconocer que el que se tratara de una joven, no ayudaba mucho. El doctor solo tenía un gran amor en su vida, y la posibilidad de encontrarse con una desconocida, lo inquietaba, así que decidió hacer ese pensamiento a un lado y ponerse a trabajar.

El doctor puso manos a la obra, necesitaba revisar varios libros con los fragmentos conocidos del libro. Comenzó a sacar libros de los estantes, él no podía ver los títulos, pero no hacía falta, ya los conocía a todos, como si fueran viejos amigos.

Sacó entonces su libro, "El poder del fresno, la ceniza y las espinas", cuando escuchó un grito de protesta.

— ¿Qué pasa?, ¿quién está ahí?"

Era una indignada voz femenina, el doctor se detuvo sorprendido y luego con cuidado se asomó por entre el hueco que acababa de dejar, y lanzó una exclamación de sorpresa. En el hueco logró distinguir unos ojos femeninos que destellaban con ira. Eran los ojos más hermosos que había visto en su vida, e incluso, el enojo que mostraban parecía hacerlos más atractivos. El doctor no era muy agraciado en su trato con las mujeres, pero era un romántico, y le nació improvisar un pequeño poema:

— "Hermosos ojos de hechicera, profundos pozos donde mi alma desearía sumergirse para siempre."

Ninguna mujer o diosa puede mantener el enojo, ante un halago que se dice de manera tan espontánea y honesta...

— ¿Quién es? — preguntó la voz, aun sorprendida, pero ya sin el enojo.

El profesor seducido por esos ojos, comenzó a quitar algunos libros para poder ver mejor, mientras contestaba un tanto distraído:

—Soy el Doctor Sugahara Kenji, profesor de esta universidad y autor de este libro

Al notar que el doctor quitaba algunos libros, la joven decidió embromarlo un poco, y se escondió detrás de otros, que el doctor procedió a mover, y así comenzó un juego que la joven acompañaba de una hermosa y coqueta risa. El doctor movía algunos libros para verla mejor, y ella cambiaba de lugar. Repentinamente, tuvo una idea y del estante más bajo, sacó varios libros simultáneamente. Tuvo entonces una visión de unas hermosas piernas apenas cubiertas por un vestido entallado en su parte superior.

La joven se rió al ver la ocurrencia del profesor. — ¡Ah echhi sensei!— y finalmente decidió dar fina al juego, se inclinó por el hueco para ver al doctor cara a cara...

El doctor vio entonces un hermoso rostro de piel cobriza, con unas extrañas marcas en la cara, y al reconocerlo gritó. "Urð hétu eina, Darraðarljoð".

Se congeló un instante por la sorpresa y luego súbitamente intentó incorporarse... desgraciadamente tenía la cabeza metida entre el entrepaño y se golpeó. Cayó hacia atrás y al intentar detenerse del estante, en su caída lo arrastró, cayendo este encima de él. El estrépito pareció amplificado por el silencio del lugar.

La joven se sintió confundida y sorprendida. Estaba acostumbrada a causar impresión en los hombres, pero nadie había reaccionado así, y además estaba el impacto de esas palabras, hacía mucho tiempo que no escuchaba ese lenguaje ni ese título "Urð hétu eina, Darraðarljoð", "La hechicera, nombrada Urd".

Rápidamente busco como auxiliar al Doctor, realizó unos extraños gestos con las manos, murmuró unas palabras y sin ningún medio de soporte aparente, el estante se levantó un poco, lo suficiente para poder sacar al hombre de ahí. Con el aplomo de alguien que ya ha visto heridas, lo examinó. Estaba inconsciente, tenía sangre en el rostro y parecía sufrir una severa contusión que requería ayuda urgente. Escuchó gritos en a su alrededor, seguramente la conmoción se había escuchado por toda la silenciosa biblioteca... volteó a su alrededor... sintió que necesitaba salir de ahí y ayudar al herido, no tenía tiempo para explicaciones.

Y entonces, vio la computadora del doctor, tenía desplegaba una imagen. ¡Era un dibujo de ella! La sorpresa le hizo perder unos instantes. Volteó hacia dónde venían las voces y vio el elegante display de LED TV. Tuvo una idea, realizó otro gesto con sus manos mientras entonaba un hechizo y el contenido de la mesa comenzó a levitar, se dirigió al display en donde desapareció atravesando la pantalla como si fuera una puerta a algún misterioso lugar. Al escuchar los pasos, rápidamente invoco su magia y ella y el profesor también se elevaron por el aire, para desaparecer a su vez en el moderno display.

Cuando la gente llegó, solo vio el estante tirado...

(Fin del capítulo I — Rev. 04)

Notas:

1) No pensaba poner sección de notas... pero la parte Nerd de mí, terminó ganando.

2) Palimpsesto: Desde que supe de los manuscritos que fueron borrados y vueltos a escribir por primera vez, cautivaron mi imaginación, pero no fue sino hasta que escuché del palimpsesto de Arquímedes que entendí cuántos tesoros puedes estar aún ocultos en las viejas bibliotecas.

En el sitio de Internet dedicado al palimpsesto de Arquímedes, podrán encontrar algunas de las técnicas que el Dr. Shugahara y sus colegas pudieron usar para recuperar el palimpsesto de Urd: ".www_archimedespalimpsest_org/

3: El libro, El poder del fresno, la ceniza y las espinas, magia vikinga, no es del Dr. Shugahara... pero me gusto el título y me lo robe.

4: Software de reconocimiento de rostros. Originalmente pensé poner OCR, que es el software que puede leer los textos de las imágenes, y que ya es muy común, pero por otra parte el software de reconocimiento de rostros, no busca significados, sino patrones, así que sería más emocionante, pero no sé si funcionaría realmente con la calidad de las imágenes que se encuentran en Internet... en ese caso me tomaré cierta licencia dramática.

Finalmente... una disculpa a la Universidad de Chiba por destrozar su biblioteca y (tal vez a futuro) algunas otras partes de sus instalaciones...

Capitulo 2: La hechichera

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo II

La hechicera

Keiichi había terminado de desayunar, y esperaba a que Belldandy se sentara junto a él. El delicioso aroma del té que se estaba preparando, complementaba de manera perfecta el momento. Belldandy tarareaba una tonada, mientras limpiaba y recogía la cocina, tendrían unos minutos libres antes de partir junto con Keiichi a su trabajo como mecánico, diseñador, dependiente y mensajero en Whirlwind.

Keiichi disfrutaba verla moverse, era como si fuera una coreografía perfectamente ensayada. Ella colocaba, recogía, limpiaba todo en un movimiento tan perfecto y al mismo tiempo tan elegante, que parecía un ballet e incluso, terminaba en la cuarta parte del tiempo que él hubiera tardado.

Finalmente ella se sentó junto a él, en un movimiento delicado y elegante. Aun disponían de unos minutos para disfrutar un té. El balance perfecto del sabor del desayuno, la mezcla especial de este té, que era una de las especialidades de Belldandy habían aguzado sus sentidos. Creía sentir el calor de su cuerpo y el dulce aroma de su presencia. Todo parecía indicar que sería un día perfecto. Miró en silencio a Belldandy.

Al principio esos silencios le habían parecido embarazosos, pues se sentía como un tonto sin nada que decir, pero ahora sabía que a veces las palabras sobraban, solo sonrió a Belldandy y ella correspondió con el gesto y recargó su cabeza en el hombro de Keiichi y él se estremeció un poco. Sí, sería un día perfecto...

Repentinamente recordó algo. Se rasco la cabeza, no estaba seguro por dónde empezar, pero finalmente dijo:

—Belldandy, noté que Urd no está en su cuarto... ¿no la llamaron al cielo o algo por el estilo?...

Keiichi ya sabía por muchas experiencias previas, que cuando Urd desaparecía o salía muy temprano, usualmente era señal de algún problema. Para decepción de Keiichi, Belldandy enderezó la cabeza y le sonrió gentilmente, pues sabía hacia donde iban sus pensamientos.

—No, Keiichi-san, esta vez es algo menos dramático, Urd hoy se levantó temprano, pues quería ir a la universidad de Chiba, hay un libro que necesita y se encuentra en su biblioteca.

— ¿Urd?, ¿Un libro de la universidad?...

Keiichi se sorprendió, normalmente lo único que parecía leer Urd eran mangas shōjo... si bien últimamente había comenzado a utilizar la computadora de Keiichi para visitar algunos sitios de Internet.

Un par de meses atrás, Keiichi había disfrutado unos breves momentos de diversión, en lo que le explicaba el funcionamiento de "ese primitivo mecanismo" a la SysOp de lo que posiblemente era el sistema de cómputo más poderoso del universo. Pero una vez pasada la frustración inicial, Urd había logrado dominar el equipo y posiblemente ahora le llevaba años de delantera en su uso. Su computadora estaba ahora irreconocible, con las "optimizaciones" de Urd...

Con todo, la mirada de extrañeza de Keiichi impulso a Belldandy a proveer más detalles.

—Habrás notado que las pociones de Urd no siempre funcionan...

Keiichi hizo una mueca mientras lanzaba una exclamación indignada. Más de una vez había sufrido por los efectos de sus pociones y las consideraba algo peligroso e inestable, aunque reconocía que a veces podían servir de algo.

—Sé lo que piensas, que todas las fallas se deben a su carácter impulsivo y que no mide consecuencias, pero esa no es la única razón. — Keiichi sonrió apenado, eso era exactamente lo que pensaba. — Desde pequeña siempre me impresionó con sus pociones y estas siempre habían funcionado a la perfección. No fue sino hasta que vino a la tierra a vivir con nosotros que comenzaron a fallar y volverse inestables. Ella posee un gran talento para eso y está muy orgullosa de ello por lo que ese problema le ocasiona una gran frustración.

—Pero... ¿Qué no existen libros, o lo que sea que usen en el cielo, mucho más avanzados que podamos tener aquí en la tierra?

Belldandy se puso un poco seria, al parecer Keiichi había tocado un punto sensible.

—No Keiichi-san. En el cielo encontrarás muy poca información sobre pociones. En el cielo los dioses nos enorgullecemos de utilizar la magia de manera directa, para la mayoría de nosotros, los medios indirectos como el uso de pociones, es visto de manera semejante a como en la tierra se ven los remedios caseros. Recuerda como Peorth-san se atrevió a alterar una poción de Urd pensando que era algo muy fácil de hacer y lo que resultó de todo ello. — Keiichi se ruborizo por el recuerdo, con esa poción todas las mujeres, ¡incluyendo a su propia hermana!, se habían sentido atraídas por el — Casi todos los dioses creen que saben sobre el tema. Yo misma llegué a lastimar a mi hermana al expresar opiniones similares, pero he visto el poder que pueden llegar a tener y he aprendido a tenerle respeto.

Keiichi meditó un poco en lo que digería esa información, había un aspecto de Urd que no conocía. Por la gran pasión que Urd mostraba por las pociones, había esperado que estas fueran algo muy importantes y al contrario, era considerado algo trivial y casero en el cielo. Pensándolo bien, eso estaba en muy acorde con su falta de respeto por la autoridad. Repentinamente recordó a Skuld...

—Pero, si los dioses consideran los métodos indirectos como poco dignos... ¿entonces las invenciones de Skuld?

Esta vez, Belldandy cerró un instante los ojos, como meditando, y luego se acercó a Keiichi y comentó en voz un poco más baja, pues sabía que Skuld estaba cerca, y dando a entender que era un secreto.

—También pasa lo mismo con sus mecanismos, a pesar de que Skuld habla mucho de querer regresar, creo que es feliz aquí porque sus inventos causan admiración en lugar de desdén. — Miro a Keiichi a los ojos y casi le susurro — Ahora que está comenzando a desarrollar su magia, todo mundo esperaría que dejara sus invenciones atrás, pues se consideran infantiles. Pero, por favor, no se lo comentes, ella es muy orgullosa, tanto o más que Urd. Esa es la razón por la que se pone furiosa cuando la gente la trata como niña.

Keiichi se quedó callado un momento, como ingeniero le maravillaban las creaciones de Skuld, pero también le exasperaban. Ella era capaz de construir aparatos de gran complejidad, solo para terminar cometiendo errores básicos de ingeniera. Recordó como su hermana Megumi había terminado en un duelo de robots con ella, solo porque le hizo notar algunas fallas elementales de diseño cuando Skuld reconstruyó su motocicleta.

Keiichi, como ingeniero que amaba la simplicidad y la elegancia de diseño, exigía la atención a los mínimos detalles, siempre previniendo los imprevistos. Si tan solo pudiera enseñarle eso a esa testaruda jovencita. Pero ella no tenía ningún respeto por él y ni por su "tecnología primitiva". Belldandy lo miraba con ojos sonrientes, no necesitaba leerle la mente y ya rara vez lo hacía, simplemente ya lo conocía bien. En una actitud conspiratoria le dijo en voz muy baja:

—Solo dale tiempo, ella ya te tiene más respeto del que se atreve a expresar...

Keiichi abrió la boca por la sorpresa. Saber que Skuld lo respetaba era toda una noticia. Belldandy se enderezó y comentó en voz normal.

—En cuanto a Urd, puedes tranquilizarte. Al parecer hay un hombre, un maestro respetado, que ha recopilado muchas antiguas pociones, y por lo que se comenta del libro, en él se mencionan algunas pociones que son casi idénticas a las de Urd, así que quiere compararlas, y conocer al autor de libro. El profesor trabaja en la universidad de Chiba. Estoy segura de que eso no causará ningún problema.

¡Rara vez Belldandy era refutada tan rápidamente! Repentinamente escucharon un estruendo en el cuarto de Urd, y escucharon una voz preocupada.

—Keiichi, Belldandy, ¡Necesito su ayuda!

Se levantaron a toda prisa y corrieron al cuarto de Urd y ambos lanzaron un grito de sorpresa. Ahí estaba Urd: en el suelo y sosteniendo a un hombre con la cabeza ensangrentada. Urd habló con voz preocupada, pero al mismo tiempo, segura de la situación.

—Keiichi, por favor, ayudarme a acomodarlo y luego trae algo para lavar la herida. Belldandy, este hombre tiene una contusión en la cabeza, necesito que realices un hechizo curativo, y yo, tendré que preparar algo, no creo que sea fácil de explicarle al doctor que hace aquí, lejos de su universidad.

La seguridad de Urd y la visión del hombre ensangrentado, no daba tiempo de hacer preguntas, Keiichi ayudó a colocar al hombre en el futón de Urd, y luego partió a conseguir agua y trapos limpios. Belldandy se acercó, coloco sus manos sobre la cabeza del hombre, se concentró para percibir su estado y saber que necesitaba hacer. Tenía una fea herida en la cabeza, pero parecía superficial, más seria era una inflamación cerebral en proceso y necesitaba revestirla para evitar daños.

Una vez realizado su diagnóstico comenzó un canto curativo. Eso era algo que ella siempre disfrutaba. Normalmente el proceso curativo del cuerpo humano es como una turba desordenada. Todos los sistemas del cuerpo lanzan sus recursos, a veces estorbándose mutuamente. Bajo órdenes del canto de Belldandy, la turba y el desorden, se convertían en un ejército, todos los sistemas actuaban en perfecto orden, y al igual que un ejército, podían realizar su labor en una fracción de lo que haría una turba... el resultado, bueno ¡parecía cosa de magia!

Sin decir una palabra, para no interrumpirla, Keiichi había comenzado a limpiar la sangre y pudo atestiguar como la herida comenzaba a sanar rápidamente y el rostro del hombre pasaba poco a poco, de la inconsciencia, al sueño tranquilo.

Finalmente, ya que parecía que la emergencia había pasado, Keiichi se animó a preguntarle a Urd:

— ¿Quién es este hombre? ¿Qué le pasó?

—Es el doctor Sugahara Kenji...

— ¿Qué?— Keiichi miró a Urd y luego al Doctor con incredulidad — ¡El Dr. Sugahara.! ¡De la universidad de Chiba! ¿Raptaste al profesor?

—Un momento, yo no rapté al profesor, él... — Urd se interrumpió bruscamente al darse cuenta de lo que le decía Keiichi— ¿Cómo? ¿Lo conoces?

—Es una celebridad. La Universidad de Chiba está muy orgullosa de él — Keiichi dirigió un dedo acusador a Urd— Es algo así como especialista en plantas curativas y remedios antiguos y dicen que ha logrado desarrollar o mejorar varias medicinas, que son tan efectivas que parecen cosa de magia.

— ¿Magia? —Preguntó Urd sorprendida — ¡Será posible que un mortal esté haciendo magia!... Keiichi, creo que sabes más que yo.

Keiichi levanto los brazo en exasperación —No sé mucho más de él, escuché que un gran erudito en mitología nórdica, que tiene fama de tener una mente muy disciplinada y capaz de aprender fácilmente sobre muchos temas.

Al escuchar esto último, Belldandy y Urd intercambiaron miradas de extrañeza, pero no comentaron nada, pero se notaba que sospechaban algo. Urd parecía querer comentar algo, pero no en presencia de Keiichi. Después de pensarlo un poco se fue a buscar entre sus pociones, pero no parecía muy segura. Keiichi lo notó y recordó las palabras de Belldandy; sus pociones no estaban funcionando bien.

Belldandy entre tanto volvió a poner su mano sobre las sienes del hombre. Quería verificar las palabras de su hermana. Le dijo al hombre inconsciente. — Discúlpeme sensei, voy a leer su memoria de corto plazo para verificar que no tenga daños — y realizo un pequeño encantamiento, una extraña tonada llena de instrucciones mágicas.

Urd seleccionó un par de frascos y comenzó a preparar algo, pero se quedó petrificada cuando Belldandy interrumpió repentinamente su canto, y habló con una voz seria y autoritaria.

— ¡Urd! ¿Qué le has hecho a este hombre?

Urd sintió pánico. Cuando su dulce hermana usaba ese tono de voz, siempre le producía escalofríos. ¡Solo su madre, la numero uno de las regiones infernales, era capaz de producir el mismo efecto!

—No le hice nada, fue un accidente, un estante de libros le cayó encima.

—No me refiero a eso. ¡Este hombre! ... Este hombre está enamorado de ti. Y no solo eso. No es el amor ilusorio de tus pociones. Es algo... algo... — Belldandy hizo una pausa, mientras colocaba de nuevo sus manos en las sienes del hombre— ¡... algo muy profundo...! — dudó un momento, antes de seguir —. Hay una idea que parece dominar su cerebro. Es tu imagen y tu presencia, que lo envuelve todo.

—Pero, si nunca lo había visto antes. No le he dado nada. Él es solo el autor de un libro que trata sobre... pociones antiguas... y... ¡eh! ¿Magia nórdica?

Urd se interrumpió. Recordó la laptop, que en ese momento tenía la pantalla obscurecida al entrar en modo de suspensión. Se acercó a ella, como si fuera un bicho raro y la reactivó.

Ante la sorpresa de Keiichi y Belldandy apareció un dibujo de ella en la pantalla, estaba realizado en un estilo antiguo semejante al de las pinturas romanas. Además tenía una apariencia más joven, parecido a una joven Urd de 19 años. Keiichi fue el primero en preguntar, señalando la pantalla.

— ¿De dónde salió eso, quién lo hizo...?

Urd se quedó en silencio un momento, impresionada por ese retrato que antes solo había tenido tiempo de ver unos breves instantes. No entendía cómo podía haber llegado ahí. Cerró los ojos un momento, luego miro a Keiichi y hablo como si sintiera culpa de algo:

— Creo reconozco ese estilo. Conocí a un hombre que pintaba así. Se llamaba Fafnir, vivió hace 1,200 años.

Belldandy escuchó el nombre con sorpresa y luego de meditarlo, le dijo a Keiichi, un tanto abruptamente.

—Creo que debemos dejarlos a solas. Urd tendrá que arreglar algunas cosas de su pasado. —Y dirigiéndose a su hermana, añadió con voz seria —.Y por favor Onee-sama. No lastimes a este hombre. Él te ama mucho.

Keiichi quería protestar, pero la actitud decidida de Belldandy lo hizo callar. Parecía que había un problema familiar y de momento, lo más seguro era no intervenir. Pero la experiencia le decía que tarde o temprano, él se vería involucrado.

Urd entre tanto, se quedó confundida. ¿Amor profundo? ¿De un desconocido?

En realidad era algo irónico, ella que se autodenominaba la diosa del amor, con una sola excepción, solo había tenido noviazgos y encuentros fortuitos que parecían infantiles comparados con el amor de Keiichi y su hermana.

Incluso ahora era consciente que su romance con Trovadour había sido en realidad superficial, y había sido un niño mortal con el que había ayudado a recuperar la ilusión del amor. Pero, ¿este hombre? ¿Y esa imagen? ¿Tendría realmente algo que ver con Fafnir? Se estremeció, ese era un nombre que quería olvidar.

Se inclinó sobre el doctor, que dormía ahora un sueño tranquilo. Su bien cuidado pero anticuado traje, su cabello en un conservador y relamido corte, sus gruesos anteojos, le hacían parecer un viejo profesor. Su rostro redondo era más propio para provocar ternura que amor, curiosamente tenía un bronceado que no parecía corresponder a un profesor sedentario.

Todo eso era lo más alejado que podía pensar de un posible enamorado, sin embargo, tenía que reconocer que tenía una hermosa aura, que al parecer no estaba manchada por pensamientos negativos.

Miro al hombre inconsciente y le dijo:

—Sensei ¿Qué debo hacer contigo? Si lo que dice mi hermana es correcto, ninguna de mis pociones será capaz de hacerte olvidar. Con el amor profundo no se juega.

Finalmente se decidió por una poción para reanimarlo, mezclado con otra que lo haría sentirse confundido y crédulo, para poder inventarle algún cuento fantástico y novelesco, del tipo que le gustaban. Le abrió los labios y le dejó caer unas gotas de su poción.

El doctor pronto abrió los ojos, al principio tenía una mirada perdida, pero repentinamente adquirió conciencia, y se levantó de golpe... miró a Urd con ojos incrédulos y preguntó:

— ¿Dónde estoy?, ¿Qué hago aquí?, y lo más importante... ¿Quién eres tú?

¡Urd respingó! Parecía que la poción para confundirlo no estaba haciendo efecto, esas eran exactamente las preguntas que en ese momento ella no quería contestar.

Entonces notó que el profesor estaba realmente haciendo un esfuerzo por mantenerse enfocado, parecía en medio de una lucha interna. Estaba luchando contra la poción y estaba ganando. Su mente debía estar impecablemente disciplinada.

—Profesor Shugahara, por favor, tranquilo, sufrió un golpe en la cabeza. Debe estar confundido y...

— ¿Que es todo esto? — El hombre miró a su alrededor, tratando de identificar el lugar, lo observaba todo y lo registraba todo —. No estoy en la universidad, eso es definitivo. Esto parece tener la disposición de las habitaciones de un templo, ¿Tal vez sintoísta? Creo que hay uno abandonado o inactivo, cerca... creo que por... la ciudad de ¿Nekomi?... ¿Nekomi?... ¿Urd?... tú debes ser Urd... la que me escribió un e-mail... ¿Es esta tu habitación?

Definitivamente la poción no estaba funcionando, Urd entendía lo que había dicho Keiichi sobre una mente disciplinada y entonces vio como el profesor se le quedaba mirando con ojos soñadores. Eso era más agradable, pero las palabras inquisitivas y precisas del doctor la hicieron estremecer:

— ¿Es posible que seas tú? ¿Eres Urð hétu eina? ¿La nombrada Urth?, la "Darraðarljoð", la hechicera que vivió hace más de 1,200 años, la mujer que trajo alegrías y sueños a la tierra, que tejió mitos, leyendas y dejó escritos de magia, pociones y conocimientos que dicen que eran sobrenaturales

Urd se sorprendió, hacía ya muchos años que no escuchaba esos títulos, ni ese idioma. Además de que la descripción encajaba perfectamente. Su plan de tejerle un cuento fantástico a un profesor confundido, parecía que no funcionaría. El doctor continuó hablando, pero sin dejar de examinarla, como queriendo averiguar si no era una alucinación, extendió su mano hacia ella, pero no se atrevió a tocarla.

— Se decía que defendía a las mujeres y traía alegría a los niños, pero también que disfrutaba escuchar el sonido de los escudos y las espadas en combate, dicen las leyendas, que con sus hermanas tejía los destinos de dioses y hombres en una tela especial. Además se decía que: Sjá er orpinn vefr ýta þörmum ok harðkljáðr... — El profesor repentinamente pronunció estas palabras en lengua antigua y se detuvo para ver su efecto.

Para entonces Urd, o para ser más precisos "Urth", estaba haciendo una perfecta imitación de un pez boqueando fuera del agua. Ella misma había inventado eso de: "la tela estaba hilada con los intestinos de los guerreros muertos en combate"

— ¿Intestinos de hombres?... ughhh., ¡No yo nunca haría algo así!

El doctor exclamo sumamente emocionado — ¡Ah, y además entiendes el norse, la lengua nórdica antigua!

Urd se dio cuenta que había caído en una pequeña trampa. El doctor tenía una mente muy aguda. El vio su laptop encendida y sonrió al ver la imagen. Luego volteó a verla a ella, y sus ojos se llenaron de humedad.

— Debo estar soñando. No puedes ser real. ¿Sería posible que fueras Urth? ¡Una de las Normas! — El doctor se acercó a Urd, y con una gran ternura, pasó su mano sobre las marcas de su rostro, pero sin atreverse a tocarlas, como si esperara que se desvaneciera.

— Urth... cuantas veces no soñé en estar frente a ti, conocerte y escuchar de tu voz los fantásticos relatos con los que llenaste de mitos a este mundo... yo... yo quisiera...

El doctor se estremeció. Era la imagen de la misma persona, pero con una diferencia. Esta ya no era una jovencita, sino una mujer de extraordinaria belleza. Y algo que lo tomo más por sorpresa. ¡Tenía un sensual cuerpo de mujer! El dibujo tampoco le hacía justicia a su larga y bellísima cabellera, que parecía envolverla como un manto de platino.

Urd comenzó a comprender, este hombre efectivamente estaba enamorado, pero no exactamente de ella, sino de la Urth casi adolescente que había visitado la tierra hacía 1,200 años. De esa joven, impulsiva, sensible, salvaje y que había provocado la muerte de un hombre. De esa Urth que ella quería olvidar, a pesar de que era ella misma. De alguna manera, él la conocía, no sabía cómo era posible, pero casi parecía saber todo de ella.

Impulsivamente, Urd tomó la mano del hombre, que se estremeció con su contacto.

—Doctor, no soy ningún sueño.

Lo atrajo hacia ella, y puso la mano del hombre sobre su pecho. El doctor se estremeció al sentir bajo la mano su carne tibia y firme. Sintió como lo asaltaba una inesperada ola de sensualidad. El sentimiento era completamente inesperado y casi sentía que la mano le quemaba, pero no la retiró.

Urd tuvo que reconocer que el doctor tenía una gran presencia de ánimo. Casi había esperado que saltara y saliera corriendo. El doctor cerró los ojos y aspiro lentamente. Parecía querer cerciorarse de que esa tibieza y ese contacto, eran reales. Finalmente abrió los ojos y exclamo:

— ¡Eres real! ¿Quién eres realmente?

Urd suspiró. Tenía que hacer un cambio de planes. Entonces tuvo una idea, tal vez podía funcionar. Pero había que comenzar con algo de la verdad. Retiró la mano del profesor, lo miró a los ojos para hablarle, pero se sorprendió por su mirada.

Vio unos ojos marrones, brillantes, llenos de vida y de inquietud, que se veían pequeños detrás de esos lentes, pero que tenían una sorprendente intensidad.

— Doctor Sugahara, sí, me llaman Urd, soy la joven que le escribió un e-mail solicitando conocerlo y para obtener una copia de su libro, yo soy una...

El doctor la miró, parecía desilusionado y la interrumpió.

— Entiendo. Entonces, debes ser una joven que quiere aprender de la magia antigua, como tantos jóvenes del new age, te has apasionado tanto, que has aprendido lenguas, y te has puesto esas marcas y... y...

Volvió a ver la imagen en la pantalla. El hermoso rostro, las marcas, el lenguaje antiguo, todo parecía coincidir. Pero no podía ser. La razón le decía que eso no podía ser real, a pesar de que la evidencia parecía decirle lo contrario.

— ¡Desearía tanto que fueras ella! Incluso cuando la razón me dice que es imposible.

Urd pudo sentir la desilusión y la confusión del doctor, pero esta confusión no era causada por su poción sino por su lucha interna. Podía sentir su pasión interna, pues se reflejaba en su hermosa aura y sabía que ella era el objeto de esa pasión. No pudo evitar sentirse conmovida, pero también aliviada.

Al parecer el doctor estaba dispuesto a convencerse a sí mismo de que solo era una apasionada y extravagante y que hacía cosplay.

Urd decidió que era buen momento para averiguar más y tal vez distraerlo un poco de ella, había mucho que ella no entendía. Le señaló la imagen de la pantalla y le preguntó:

— ¿Esa imagen?, dónde la obtuvo. ¿Quién es ella?

El doctor escucho con sorpresa la pregunta. Al menos parecía que ella no pretendía tener 1,200 años de edad. Suspiró e intentó recuperar la compostura propia de un doctor universitario. Se acercó lentamente a la laptop, mirando ese rostro con ternura, y luego volviendo a ver a Urd, dudó, pero finalmente comenzó a explicar:

—Hasta donde sé, esta joven, llamada Urth, vivió en el siglo VII de nuestra era, cerca de lo que ahora conocemos como Jutlandia. — bajo la voz, y describió como si todo estuviera frente a el — Era una época turbulenta, el emperador Carlomagno estaba expandiendo su imperio e imponiendo el cristianismo a sus súbditos. Poco a poco, los pueblos de Europa caían ante su dominio: En el norte, conquistó a los avaros. Y luego se dirigió al norte y entonces su imperio llegó a la frontera de una zona que les parecía primitiva. Sus habitantes ahora los llamamos: los antiguos normandos.

El doctor comenzó a hablar con más vehemencia y uno casi se podía imaginar el encuentro.

— Esa gente esa casi desconocida para las naciones que se consideraban civilizadas. No eran una verdadera nación, sino una serie de tribus dispersas y con muy poco en común aparte de su idioma. Esa compleja amalgama de humanidad se encontró cara a cara con el imperio más poderoso de Europa y de alguna manera, lograron mantener su independencia. Y esta joven, tuvo algo que ver.

Urd repentinamente se sintió débil y se estremeció. Como diosa tenía estrictamente prohibido intervenir en los conflictos humanos, especialmente en sus guerras. ¡Y este hombre le decía que había provocado un gran cambio! Así que apenas y se atrevió a preguntar:

— ¿Cómo fue que esa joven que parece adolescente fue capaz de hacer eso?

El hombre miro a Urd, y luego con una emoción que delataba su gran admiración por esa joven exclamo:

—Eso es lo más extraordinario, posiblemente ella no se dio cuenta. Los detalles de su historia son muy confusos, he pasado años siguiendo su rastro, pero sin ella los normandos habrían sido solo una colonia más del imperio y su identidad habría desaparecido.

— ¡Doctor! Yo sé que la diosa Urth es un personaje mítico. Solo es una deidad mitológica. Debe estar equivocado...

El doctor sonrió con ironía.

—Sí, eso dirían mis colegas, por eso no lo he mencionado en mis publicaciones. Por eso he pasado una década buscando información, datos, relaciones, y finalmente lo encontré...

—No entiendo, eso es un dibujo, ¿Qué es lo que encontró? ¿Qué es lo que demuestra?

El doctor miró el hermoso rostro de Urd, sus bellísimos ojos, su preciosa cabellera, su sensual cuerpo... Cerró los ojos como si quiera escapar de su hechizo y luego comenzó su relato, al principio, con una voz casi inaudible, como hablando para sí mismo:

— Hace años, cuando era un joven estudiante, encontré un libro de pociones y hechizos. Era un libro lleno de fantasía, pero me dio curiosidad. Pensé que seguramente eran solo remedios tradicionales, pero tal vez si investigaba esas viejas recetas, podría descubrir nuevas substancias medicinales. Comencé a probar uno por uno los remedios y para mi sorpresa, algunos funcionaron. Y no solo eso, sino que sus efectos estaban más allá de lo que se podía esperar de las propiedades de sus ingredientes...

Urd saltó con esa simple declaración, ¡Un mortal... haciendo pociones mágicas!

—Por eso busqué más fórmulas y pociones antiguas. Muchas no funcionaban, o eran solo fantasía, pero otras si era efectiva. Y me di cuenta, que las que funcionaban estaban redactadas en un lenguaje muy parecido.

»Por eso pensé que podían ser de una misma persona. Así que busqué escritos que usaran un lenguaje similar y poco a poco encontré más fragmentos, Una hoja perdida en un libro, una referencia en otro libro, algunos relatos conservados en canciones y leyendas antiguas. Todo eso, parecía tener un mismo origen y finalmente me llevó a la mitología nórdica...

»Fue un trabajo largo, pero llegué a la conclusión de que había sido una mujer, una joven extraordinaria, quien creó todas esas preparaciones, las refinó, las organizó y las escribió. Pero hizo mucho más. Recorrió esas tierras contando historias fantásticas, que luego darían lugar a la mitología nórdica, a ella le debemos las historias de las valquirias, el árbol de Yggdrasil, el mito de Loki, los mitos de los Vanir, los Jötnar, los Álfar y los Dvergar. No sé de dónde sacó esas maravillosas historias, pero sedujeron a los hombres. Estos las adoptaron y con ello otras enseñanzas que estoy seguro ella había mezclado con las historias a propósito. Y esos pueblos dispersos y distintos, con el tiempo, adquirieron unidad.

»Ella recorría los pueblos, enseñaba a las mujeres a curar, jugaba con los niños. Con su belleza rompía los corazones de hombres pero a veces... —Y el doctor rio, como quien ríe de la travesura de alguien querido — ¡... les rompía otras partes del cuerpo!

Urd no pudo evitar reír también al recordar eso. Sí, había roto más de una nariz y al menos un brazo. Había sido una joven impulsiva, voluntariosa, y no soportaba a los hombres impertinentes. El doctor había interrumpido su relato para escuchar fascinado su risa, después de una pausa, continuó, y tomo por los hombros a Urd y le dijo emocionado:

—Y algo extraordinario, ella sabía escribir, no sé cómo, tal vez lo aprendió en el sur, entre los sabios del imperio. — la soltó, y en voz más baja mientras movía las manos, como tratando de dibujar:

Pero ella no usó el alfabeto latino, usaba unos extraños símbolos, que luego se llamarían runas... y todo lo que aprendía lo escribía, pero no en los rollos que se usaban en la época, — El doctor levanto las manos con aire dramático — ella escribía en algo que solo podría llamar por su nombre moderno: una libreta de notas.

Afortunadamente el doctor estaba emocionado con su relato, o hubiera notado la agitación de Urd... ella pensó.

—Mi libreta de notas... no puede ser... lo que escribí ahí... ¡la libreta debía haber sido destruida!

—Y entonces ella conoció a un hombre, un bardo o un noble, no lo sé con exactitud, pero debió ser un joven extraordinario para poder ser aceptado por ella. Él aprendió a leer lo que ella escribía, y se dio cuenta de lo que significaba. Viajaron juntos, ella se confió en él y le compartió sus secretos. No estoy seguro, pero creo que comprendió el conocimiento que había ahí y se la robó...

Urd se estremeció conforme los recuerdos comenzaron a llegar...

Fin del capítulo II Rev. 04

Notas:

1: ¿Templo sintoísta o budista? Existe algo de controversia sobre si la residencia Morisato fue un templo sintoísta o budista. Por un lado, en el anime, vemos a Belldandy pulir una estatua de Buda, pero la disposición del templo y sus adornos, sugieren que sea sintoísta. Incluso cuando Belldandy restaura el templo, ella comenta que su verdadero dueño ha llegado, sugiriendo que en ese templo se le rindió culto... algo que solo sería posible en un templo sintoísta. Así que la hipótesis más plausible, es que fue construido como sintoísta, y posteriormente transformado en budista. Eso no es raro en Japón. Más adelante hablaré de los elementos budistas, pero el profesor reconoció el templo solo por su arquitectura.

2: Nekomi es una ciudad ficticia del universo de OMG. Lo único que sabemos de ella es que esta en la prefectura de Chiba, de manera que no debe haber problemas en que la haya ubicado cerca de la Universidad de Chiba.

3: Norn o Nórdico antiguo. Es un lenguaje también llamado Nord germánico, que desapareció alrededor del siglo XV y era utilizado por los antiguos normandos, aunque sobrevivió en fragmentos y poemas como los que estoy citando hasta el siglo XIX. Pero no existe ningún texto antiguo en esa lengua, de ahí la emoción del profesor y sus colegas por un texto del siglo VIII. Los fragmentos que estoy citando, proviene de la tradición de Islandia y son muy posteriores, pero son algunos de los fragmentos donde se habla de las Nornas.

4: Advertencia. Me tomare algunas libertades con la historia de Jutlandia, pero todo vale por una buena historia.

Capitulo 3: Fantasmas del pasado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa."

Capitulo III (rev 4)
Fantasmas del pasado

Era el año del señor 807, en algún lugar la península de Escandinavia, las tierras del norte de Europa. Estaba por amanecer, al frío de la mañana se añadía la cercanía del invierno. Era un camino donde el bosque se encontraba con una de las agrestes montañas. Ahí la naturaleza había proveído con un pequeño refugio, aprovechado por una pareja para protegerse, era apenas una oquedad, pero suficiente.

La joven, con rostro aun de adolescente, acaba de despertar. Su hermoso rostro con un extraño tono cobrizo, tenía cierta seriedad que no parecía corresponder a su edad. En ese momento, ella quería disfrutar de un poco de soledad. A pesar de que sentía fascinación por los humanos, había días en que hubiera preferido no tener contacto con ellos pues a veces la exasperaban, incluso Fafnir.

Retiró la mano del hombre que tenía a su lado y que aun acariciaba su pecho debajo de la espesa y cálida piel en la que dormían. Urd abandono la tibia piel y sintió el frió de la mañana contra su cuerpo. Le parecía estimulante. Ese frío hubiera resultado intolerable para un mortal, pero ella no lo era. Miro a su acompañante, cuyo cuerpo al descubierto se estremeció de manera involuntaria con el frió y sonrió antes de volverlo a cubrir.

Era un hermoso ejemplar de hombre. No era fornido, pero sus músculos eran firmes, sus cabellos rubios le caían en mechones sobre su rostro, enmarcando unas facciones casi perfectas: una nariz ligeramente aquilina y una barbilla sólida le daba un aire de decisión y tenacidad. Era un hombre de estas tierras, pero había algo diferente. No tenia el aspecto duro y algo sombrío de los campesinos, sino cierto aire de noble y eso lo remarcaba sus manos cuidadas.

Se alejo un poco del improvisado campamento, miró al horizonte y vio los primeros rayos del amanecer, aspiró profundamente y sintió los aromas de la foresta cercana. Las penetrantes emanaciones de los aceites de los pinos, las tímidas fragancias de las flores silvestres, la terrosa humedad de los musgos y que se mezclaban con el fuerte olor de la madera quemada del fuego de la hoguera. Aumentó un poco su concentración y comenzó a distinguir los componentes individuales. Había fenoles y alquitranes y tambien algunas aminas. Estas eran las notas aromáticas sobresalientes, pero había otros compuestos volátiles, débiles pero aun detectables.

Inició un pequeño canto, suave y monótono y se concentró. Comenzó a reconocer las pequeñas plantas que estaban ocultas por esos fuertes olores y sintió que algo la llamaba. Decidió acudir a su llamado. Avanzó hacia el interior del bosque. Sus pies descalzos apenas dejaban huellas, parecía como si flotara.

Se introdujo en el bosque y llegó a un gran árbol, a sus pies había algunas florecillas de color púrpura. ¡Eso era! Se acercó, las rodeó con sus manos para compenetrarse con la planta. ¡Si!, esa la pequeña planta que la había llamado. Se concentró y poco a poco, comenzó a sentir sus compuestos químicos y finalmente vio algo concentrado en sus flores. Ahí había una pequeña y divertida cadena de moléculas aromáticas, le parecía hermosa como toda la planta. Cambio su tonada y ahora pudo ver en su mente, como si fuera una avanzada simulación, que efectos tendría en un cuerpo humano. ¡Si eso era lo que buscaba.!

Repentinamente escucho pasos detrás. Era Fafnir, quien le habló con resignación:

—¿De nuevo buscando plantas?

Sin siquiera voltear a verlo, ella le pregunto

—¿Traes mi cuaderno de notas?

—Sí, aquí lo traigo. Y también tengo tu ropa. No deberías salir así, hace frío, además otros hombres te pueden ver y...

—No hay otros hombres a muchas horas de camino de aquí. ¿No será que te molesta mi cuerpo?.

La joven se irguió, su largo pelo de un purismo color blanco, la envolvió contrastando con su piel cobriza, pero ese magnifico manto blanco no hacia nada para cubrir su belleza, al contrario, solo la enmarcaba y aumentaba su sensualidad. El hombre no pudo resistir y bajó los ojos mientras sentía como se aceleraba su corazón. Se maldijo a si mismo. No era la primera mujer con la que estaba y aun así ella lo hacía sonrojar como un adolescente..

Urth sonrió, le fascinaba tener ese poder sobre los hombres. A pesar de que llevaban ya seis meses juntos, su cuerpo aun lo impresionaba. Finalmente se acercó a Fafnir y tomó sus ropas. Se rió, con una risa tan fresca como la mañana y comenzó a vestirse sin ninguna prisa. Finalmente le dijo al hombre de una manera coqueta:

—Ya puedes mirar.

No podía evitar el jugar con Fafnir, su blanco rostro delataba fácilmente cuando se llegaba a sonrojar y eso le encantaba.

Tomó la libreta, extrajo con cuidado la planta del suelo y comenzó a tomar notas. Su letra era clara y precisa, pero no usaba el alfabeto latino, o ningún otro usado por los hombres. Usaba las runas, letras mágicas, con varios niveles de significados ¡Era la escritura de Yggdrasil.

Terminó sus notas que contenían: los componentes de la planta, sus propiedades terapéuticas, sus propiedades mágicas y mucha información más, codificada con toda precisión en esos símbolos . Ahí recolectadas, estaban sus notas de diez años. No todo era sobre plantas curativas, había preparaciones para hacerse fuerte o tener un velocidad inhumana, había un material que llamo oxigoma que permitía respirar bajo el agua, pociones para tener valor, o para olvidar, había infinidad de mezclas, ungüentos, pociones, emplastos, perfumes e incluso simples notas sobre la naturaleza. Ninguna pensada con algún fin determinado, sino solo... porque parecía divertido hacerlas.

El aislamiento, el contacto con la naturaleza, el estar libre de la supervisión de Ydrassil y de sus estrictos maestros, habían resultado en una explosión de creatividad. Sabía que había material peligroso y al principio la había ocultado de todos, incluso de Fafnir, hasta que descubrió que era un magnífico dibujante.

—Es tu turno —le dijo a Fafnir pasándole la libreta y sonriendole de una manera provocativa.

Sin dejar de expresar cierta exasperación, Fafnir tomó el cuaderno, sacó su estuche donde tenía guardado su material de dibujo y con habilidad comenzó a hacer un hermoso y fiel dibujo de la planta. Esto retrasaría su partida y él no entendía la razón, pero a esa sonrisa no le podía negar nada.

—¡Otra planta medicinal más! ¿para que la necesitamos?— mientras observaba con algo de desprecio esas humilde florecillas.

Urth mostró exasperación. Cuántas veces no habían discutido ya el tema.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Algo que te de Inmortalidad, fuerza, valor, y otras cualidades de un guerrero?

—El mundo necesita grandes guerreros, para defenderse de...

—¿De otros guerreros?, ¿no hacen también falta campesinos, artesanos, comerciantes? Finalmente ellos son los que le dan de comer a los guerreros.

—Los guerreros expresan lo más alto del espíritu humano y — Urd apoyo súbitamente su mano en su hombro. Fafnir volteo a verla. Ella no se cohibió como cualquier mujer de esa época. Al contrario, lo miro directamente a los ojos, en actitud retadora.

— ¿Porqué los hombres solo piensan en guerras?

Fafnir no estaba acostumbrado a que una mujer lo cuestionara, así que le devolvió la mirada.

—No podemos evitar la guerra. Los francos, con Carlomagno están conquistando pueblo tras pueblo. Widukind y su gente han tenido que huir y refugiarse en estas tierras.

Por alguna razón la mención de Widukind provocaba emoción en el hombre, pero este continuo

— Los refugiados traen muchas historias terribles. ¡No sé qué pasará cuando esta gente este bajo el yugo del imperio!

—No estoy muy segura que te interese realmente esta gente ¿No me has dicho ya que sueñas con ser rey de estas tierras? ¿Para que?

—¿No te gustaría ser reina? Tener todo cuanto deseas, tener sirvientes, tener poder...

Urth sonrió, como decirle a este hombre que para una diosa el título de reina era algo tan infantil. Sus años de estar en la tierra le habían enseñado cosas que le parecían más valiosas.

—Tener las estrellas como techo, el universo como hogar, los perfumes del bosque en el cuerpo, y... un hombre apuesto y que me adora, a mi lado... eso es lo que quiero...

Fafnir no lo podía entender... hacia tiempo que sospechaba que Urth tenía grandes poderes, pero no comprendía porque no los quería usar para lo que él consideraba los más grandes sueños de un ser humano.

—Vamos... ya es tarde y tenemos una mujer que salvar...

—Sí, una mujer campesina más que...

Urth entrecerró los ojos con ira, casi se podía sentir la electricidad. Fafnir decidió callarse y puso una cara de resignación. Sabia que si no la presionaba más ella pronto se tranquilizaría.

Finalmente Fafnir terminó su dibujo y fueron por su desayuno, Fafnir como siempre, comió de manera abundante, Urth como de costumbre, solo probó algunos bocados pero salpicados de abundante cerveza. A Fafnir la parecía que vivía en base a la cerveza. Le habría sorprendido saber cuanta razón tenía.

Finalmente Fafnir recogió el campamento y se dirigió a Urth con aire ceremonioso.

—Mi señora Urth, todo está listo para partir...

Urth suspiró, tenía que aceptar la galantería de Fafnir la halagaba. Con eso se esfumo cualquier resto de disgusto. Cuando no discutían, este hombre la hacia sentirse bien. Entonces lo miro a los ojos, eran profundamente azules y lo hacían parecer soñador y frágil. Sus movimientos y su actitud eran muy distintas de los sencillos campesinos que vivían ahí. Su túnica y su ropa estaban desgastadas por el uso, pero aun así, parecían más apropiadas para una corte real. Sí, tenía que reconocer que era hermoso. Sabia que a pesar de todo, este hombre la adoraba y la seguía, sin importar si la entendía o si ella era una leyenda viviente.

Si, nada menos que una leyenda viviente. Tal vez había sido demasiado impulsiva pero ya era demasiado tarde para cambiarlo. en esos diez años de vivir en la tierra había tejido mitos y leyendas que la presentaban de una manera, remota y veces algo terrible. Por eso la respetaban y algunos le temían. Para el mundo ella era: Urth la Darraðarljoð, la hechicera que recorría los caminos, enseñando, sobre todo a las mujeres a usar mejor sus viejos conocimientos de tal manera que sus viejos remedios, ahora les parecían mágicos.

Mientras recorrian el camino, medito en lo que habia vivido. Aquí en la tierra se sentía tan libre. En el cielo siempre se había sentido vigilada, como si todos temieran que repentinamente se volvería demonio.

Casi sentía que era por eso que la habían dejado estar en la tierra, sola, a pesar de ser una diosa tan joven y que aun no dominaba completamente la magia. Pero al parecer su propósito de buscar plantas mágicas y medicinales, les pareció algo tan infantil, que pensaron que no requería vigilancia.

Ahora se sentía libre, sin ataduras ni responsabilidades... o casi. En ese tiempo había comenzado a amar a esos tontos mortales. Tenia que reconocer que esa sensación de ser idolatrada, le parecía fascinante. Si embargo no olvidaba algunas enseñanzas elementales. Algunos dioses se habían perdido en esa fascinación y habían tenido que ser removidos de la tierra por la fuerza al intenta intervenir.

Ese era el principal problema, constantemente tenia que recordar que estaba prohibido intervenir, pero su rebeldía la impulsaba una y otra vez a tantear los limites de lo que podía hacer.

En el curso de sus viajes se había encontrado con Fafnir. Él decía que había nacido en estas tierras, pero que había vivido en una Roma ya algo decadente, no obstante aun culta. Era hermoso, culto, inteligente. Ella no estaba segura de sentir algo más profundo por él, sin embargo, sabía que le gustaba su compañía.

Se lanzaron al camino, Fafnir se sentía inquieto. Pensaba en las noticias que había recibido en la aldea anterior. Cada día llegaban más refugiados a estas tierras. Expulsados de sus hogares, por las olas "civilizadoras" de la expansión del imperio de Carlomagno. Esa gente había perdido sus hogares, sus riquezas, pero no habían querido perder sus antiguas creencias, ni su libertad.

Conocía el poder del imperio. Ni estos campesinos, ni sus reyezuelos podrían detenerlos. Debería estar organizando un ejército. Se imagino por un momento el dirigiendo ese ejercito y utilizando algo de los extraordinarios conocimientos que estaban atesorados en el libro de Urth. Con ellos podrían derrotar al imperio, incluso derrotarlo. En lugar de eso, se dirigían a salvar la vida de una campesina.

Horas después llegaron al poblado. Eran apenas un conjunto de casuchas, pero para esa gente, era su hogar. Una mujer les salio al paso. Llevaba un medallón que tenía tallado un elaborado símbolo. Debió llevar semanas de trabajo de algún artesano. Levanto los brazos para que Urth lo viera, a manera de identificación.

—Bienvenida a este pueblo, supimos de tu llegada, las parteras viene en camino como lo solicitaste, también recolectamos las hierbas indicadas.

—¡Guinda!. Desde cuando tan respetuosa, ¿Qué no somos viejas amigas?

—¿Mi señora aun me recuerdas? casi han pasado diez años. No has cambiado nada, aun tienes ese mismo rostro casi de adolescente. Tu magia es poderosa.

Fafnir se soprendio, ¿Realmente conocía Urth a esta mujer desde hace diez años?. ¿Seria otra demostración más de su poder?

—Y tú , te has convertido en una mujer sabia. —Urth la tomó de la manos, sentía ganas de abrazarla, —. Estoy feliz porque has seguido mis instrucciones, pero también estoy feliz de verte. —La mujer la miró a los ojos, pero no pudo mantener la mirada, no le cabía duda que había magia que la mantendría joven por siempre. Inclino la cabeza en actitud de respeto y siguió su lenguaje formal, lo que entristeció un poco a Urth, parecía que no podría tener un lazo permanente con los mortales.

—Respetamos tu sabiduría. Pero debo advertirte. La mujer que vas a tratar, no es una mujer que merezca tu atención. Tuvo a ese hijo pero nadie conoce al padre y ella no lo quiere decir. Nadie cuidará de ella, ni la protegerá, ese niño no tiene ninguna esperanza...

La ira se presentó en el rostro de Urth y la mujer se estremeció. Luego Urth se tranquilizó... como podía hacer cambiar estas actitudes que llevaban siglos... además de salvar la vida de la mujer tendría que ver por su futuro.

—Quiero que recuerdes estas palabras: "Toda vida merece respeto". Vamos, hay que atenderla, y quiero que aprendan y que compartan ese conocimiento con las otras mujeres de la hermandad.

Entonces sacó de su bolsa de viaje la humilde planta que había recogido y se la entregó a la mujer.

—Quiero que te familiarices con esta planta, separa estas flores y prepara una infusión. Cuando yo te lo indique, se la deberás dar a tomar, junto con todo los demás remedios.

Intrigada, la mujer examinó la planta, era unas humildes flores silvestres que ella ya conocía, pero no sabía que tuviera alguna propiedad medicinal, pero la Darraðarljoð en persona, se la había dado. No podía dudar de su palabra.

Finalmente fueron llevados al recinto comunal donde tenían a la mujer, rápidamente la examinó y el diagnóstico fue rápido. Como en tantos partos, la cabeza del niño era muy grande, y esta joven era primeriza, la cadera aun no se había abierto lo suficiente. Urth hizo un gesto de desagrado, pues en realidad no era una mujer, sino casi una niña, unos años más y un parto no hubiera significado ningún peligro. Luego recordó, que los médicos del imperio habrian realizado una operación cesárea, el niño se podría salvar, pero sin poder detener las hemorragias de la cirugía, las mujeres siempre morían.

Se sentó a los pies de la jovencita y comenzó a dar instrucciones. Ella no intervendría, así no violaría su palabra. Pero estaba decidida a salvar la vida de la joven.

Ya que todo estaba listo, Urth les enseñó remedios para relajar los músculos, cantos para tranquilizar a la madre y manipulaciones para abrir un poco el hueso de la pelvis para que la cabeza del bebé pudiera pasar, finalmente un fuerte llanto se escuchó. Urth tuvo en sus brazos al bebé, era una pequeña vida, frágil, en un mundo terrible y aun así, representaba una esperanza, una promesa de que la vida continuaría.

Urth salió de la habitación. En un extremo opuesto de la aldea estaba Fafnir, seguramente discutiendo con estos hombres sobre las noticias y rumores de la inminente guerra. Fafnir la vio y se dirigió a ella, parecía quererle decir algo. Urth estaba convencida de que solo serian más noticias de la invasión, así que prefirió ignorarlo, y se dirigió al centro de la aldea.

Ahí se encontró con un fornido hombre, por su actitud jactanciosa y su paso firme, debía de ser el jefe de la aldea. Este la miró de una manera extraña. Urth se acercó y le dijo:

—Es un varón, tu pueblo crece.

La respuesta del hombre la tomó por sorpresa.

—Es un bastardo, ¿para que les salvaste la vida? También ella merecía morir.

Nuevamente la ira destelló en lo ojos de Urth.

—Son vidas humanas, son gente de tu pueblo, son tu responsabilidad — Urth escudriñó los ojos del hombre y adivinó la verdad. No se necesitaba ninguna magia para ello

—Incluso, me atrevería pensar que es tu hijo. Sé que esa joven fue tomada a la fuerza. Tú debes ser el padre y debes responder por ello.

El hombre se enderezo, para ostentar su fuerza física tenso sus poderosos músculos e incluso apoyo su mano sobre la corta, pero afilada espada que le colgaba del cinturón. Entonces hablo con aire amenazante:

—Darraðarljoð, no permitiré que me insultes. Te ordeno que te marches de aquí — luego sonrió mientras sus ojos recorrían el cuerpo de Urth con una tosca lascivia y se acerco a Urth. — o podrías quedarte conmigo, tu refinado amigo no te puede satisfacer como yo podría hacerlo.

El hombre intento tomarla por la cintura, pero ella simplemente lo tomo por la muñeca y con una sorprendente fuerza, lo arrojo hacia atrás.

Fafnir a lo lejos percibió el altercado. Sabía que Urth no podría medir su ira y ya había presenciado los resultados. Así que corrió para tratar de intervenir. Pero era demasiado tarde.

Urth cerro los puños con ira. No era la lascivia del hombre lo que la irritaba, ya estaba acostumbrada a eso. Sino su rechazo al pequeño ser que acababa de traer al mundo.

El sorprendido hombre recupero el equilibrio, se sintió humillado y eso acrecentó su furia. Saco su espada, dispuesto a atacar a Urth, pero ella ignoro completamente la amenaza:

—Qué clase de jefe eres, solo sabes usar la violencia.¡Y eso tendrás.!

Murmuró un conjuro inaudible, Extendió sus brazos hacia adelante y un destello apareció entre sus manos, el hombre salió disparado para estrellarse contra la pared de una casa, se escuchó un gran estruendo, y el hombre quedo inmóvil

El pueblo se reunió en torno al hombre, y comenzó a cuchichear señalándolo pero nadie le reclamó a Urth, al contrario, parecían muy satisfechos. Al parecer este líder no era muy apreciado.

El hombre lentamente comenzó a moverse, se levantó y miró a Urth, pero esta vez su rostro estaba lleno de terror. Al verla acercarse, corrió a arrodillarse frente a ella y abyectamente comenzó a pedir perdón. Había escuchado muchas historias sobre ella. Y ahora estaba convencido que eran ciertas.

Urth con su hermoso rostro lleno de ira divina, lo tomo por la mandíbula y con sorprendente fuerza, lo obligo a verla cara a cara para enfrentarse a sus iracundos ojos. Entonces le dijo:

—Basta, eso no solucionará nada. Cumple con tu deber, debes proteger a los habitantes de tu pueblo. Eres una persona fuerte, usa tu fuerza para ellos, no contra ellos.

¡El hombre se estremeció! Esa poderosa hechicera le estaba dando una oportunidad. Años más tarde, se contarían muchas historias sobre su transformación

Pero entre tanto, Urth se dio cuenta que lo había vuelto a hacer. No tardaría en llegar una nueva advertencia. Antes de que terminara de pensarlo un cegador rayo de luz salió del cielo y le impactó. Sintió una descarga, pero esta vez puso toda su voluntad en no ser derribada y apenas lo logró

Instantes después, vio en el suelo unos símbolos grabados por la luz. Los leyó, pero ya adivinaba su contenido. Era la última advertencia, si volvía a usar magia sin autorización, especialmente contra un ser humano, su licencia sería revocada inmediatamente y tendría que regresar.

El impacto la había dejado atontada, y estaba a punto de caerse, cuando sintió los brazos de Fafnir que la apoyaban para no caer. Hizo un gran esfuerzo para recuperarse. Cerro los puños con frustración, no quería dejar la tierra, pero sabía que difícilmente podría contenerse si algo así se repetía. Su carácter impetuoso era parte de ella y no lo podía controlar.

Mientras tanto, un niño pequeño se había acercado, sus ojos no expresaban miedo, sino maravilla.

—¡Te llego un mensaje del cielo! —exclamó con admiración—. ¿Los dioses van a castigar a Gundir?

Urth estaba aun atontada, pero Fafnir salio a su rescate. Afortunadamente nadie podía leer lo que decía la advertencia. Fafnir exclamó con poderosa voz, asegurándose que todo el pueblo lo escuchara:

—¡Gundir, lo has visto! Te han enviado una señal — Entonces señaló al hombre y luego a los símbolos en el piso — Ahora ve cuida a ese niño: es tu hijo, protege a esa mujer: es la madre de tu hijo.

El hombre tembló como una hoja ante un vendaval y corrió al cuarto común presa del pánico.

Urth tomo la mano de Fafnir y se la oprimió suavemente, mientras le sonreía débilmente para expresar su agradecimiento. Luego le pidió ayuda para arrodillarse junto al niño. Puso sus manos sobre los hombros del pequeño y le dijo:

—Eres muy valiente y te concederé un pequeño deseo, ¿dime qué quieres?, ¿un juguete, un hechizo, un relato?

El niño sonrió maravillado y contestó:

—Una historia, quiero una historia.

Sí, una historia sería un deseo fácil de conceder, señaló a los demás niños que se habían acercado.

—Vengan, les voy a contar una historia.

Poco a poco se fue reuniendo no solo los niños, sino la demás gente. Estaban maravillados: primero el malvado Gundir había sido castigado y ahora escucharían una maravillosa historia de los labios mismos de la Darraðarljoð.

Ahora Urth sonreía con cierta malicia, aun le dolía el cuerpo, pero ya estaba planeando una pequeña venganza, se acordó de las valquirias, a quienes asumía que eran las responsables de este castigo. Sabía que eran orgullosas.

—Les voy a contar una historia, sobre unas hermosas mujeres que viven en el cielo, y son las responsables de recompensar a los guerreros valientes... ¡Se llaman Valquirias!

Cuando Urth terminó su relato, todos estaban embelesados, sabía que pronto esta historia recorrería esas tierras... Ya se imaginaba lo que dirían en el cielo: "¡Recoger las almas de los guerreros muertos en combate.!, ¡Ser sirvientes de los hombres!" ¡Qué ridiculez!.

Al terminar su relato, volteo a mirar a Fafnir, quien notó que había estado tomando nota del relato y le dijo:

—Es tu turno...

Esa noche Urth tuvo la satisfacción de escuchar la hermosa voz de Fafnir, cantando una canción que ella le había dictado, sobre ella y sus hermanas. Le divertía incluirlas en sus historias. La canción hablaba sobre como ellas verían por las viudas, y los huérfanos, y como vigilarían que la gente cumpliera con sus obligaciones... Así Fafnir cantó:

Sundrbornar mjök segi ek nornir vera,
eigu—t þær ætt saman; sumar eru áskunngar,
sumar alfkunngar, sumar dætr Dvalins.

Þaðan koma meyjar margs vitandi
þrjár ór þeim sæ, er und þolli stendr;
Urð hétu eina, aðra Verðandi,
Skuld ina þriðju;
þær lög lögðu, þær líf kuru
alda börnum, örlög seggja

De muchos orígenes las nornas son,
y provienen de muchas razas,
algunas provienen de los dioses, otras de los elfos
y otras son las hijas de Dvalin ...

Y aquí vienen las doncellas, poderosas en sabiduría,
tres son las que viven bajo el árbol sagrado,
Urth es una de ellas nombrada, Verthandi es la que sigue
y Skuld es la tercera..

Leyes ellas hacen ahí,
y la vida proporcionan, a los hijos de los hombres
y fijan sus destinos.

La hermosa voz de Fafnir y la presencia de Urth, la "Darraðarljoð" en persona, que ya habían visto como se comunicaba con el poder de los cielos, conmovió a la gente. Y la canción pasaría de aldea en aldea y de generación en generación... ¡Salvando vidas!

Nuevamente Urth y Fafnir estaban en camino. Más de un año había pasado desde el episodio del pueblo. Gracias a Fafnir, quien ahora se apuraba a intervenir en caso de conflictos, Urth hasta ahora había logrado contener su ira. Fafnir tenia presencia, y cierta cualidad de líder. Con el tiempo había comenzado a respetar a la gente y esta le respondía. Ahora ya no los consideraba como "esos campesinos", sino se refería a ellos como "mi gente".

Urth estaba también aprendiendo que la ira no era la única solución y había formas de evitarla.

Pero la situación exterior se deterioraba. Comenzaban a llegar refugiados huyendo del imperio, Widukind el líder sajón y su gente, habían sido los primeros, pero tras él venían muchos más. Simples peones en la política, conforme Carlomagno comenzaba a anexarse más reinos.

El último en caer había sido el reino de Nordalbingia, con lo que el Imperio ahora estaba al otro lado de sus fronteras. El rey normando Godfred había comenzado la construcción del Danevirke, una gran serie de murallas y fortalezas y estaba organizando un ejército. Temía que pronto Carlomagno los invadiría, sin darles tiempo de terminar los trabajos. La amenaza se acercaba demasiado rápidamente.

Por su parte, Fafnir había comenzado a entender las runas de Urth y era cada día más consciente del poder que contenían. Cada día, volvía a insistir que debían utilizarlo para adquirir poder para derrotar al imperio.

Urth se rehusaba, ella apreciaba una buena pelea como diversión. ¡Pero la guerra! Eso era demasiado. Aun así aceptó en acercarse a la frontera, donde los ejércitos del imperio comenzaba a acumularse. Fafnir la convenció de que habría enfermedades y gente que necesitaría ayuda.

Llegaron a un campamento donde se estaba reuniendo la gente reclutada por el rey Godfred. Habia un núcleo de guerreros experimentados, principalmente refugiados y mercenarios, hombres duros y decididos. Pero la mayor parte eran campesinos. Fafnir y Urth sabían que el valor individual podía poco ante un ejercido disciplinado. El rey Godfred hacia lo posible por convertir esa muchedumbre en un ejercito, pero parecía que quedaba poco tiempo

Cuando llegaron al campamento se comenzó a escuchar un clamor:

—La Darraðarljoð... viene la Norna... ¡Urth...!

Los hombres se llenaban de esperanza con su presencia, a su paso los hombres parecían perder el temor y le rendían tributo, parecía que esperaban que ella lanzara rayos divinos y acabara con el enemigo.

Fafnir le dijo a Urth:

—Escucha, los hombres te respetan, si tú los guías, si les das tus conocimientos, ellos lucharan y vencerán. Si no intervienes, la mayor parte de ellos morirán.

—Muerte, destrucción ¿Porqué los mortales parecen obsesionados con eso.? ¡No quiero ser parte en todo esto!

—Tú me has enseñado a respetar el valor de la vida... ¡Tienes que actuar!

—No puedo hacerlo, no debo...

—¿Te quieres llenar las manos de sangre?

Urth se sintió acorralada, ¿ayudarlos?, Si ya había recibido advertencias por lastimar un poco a algunos humanos, que sería si intervenía en una guerra. Y en cuanto a hacerlo sin magia, no había mucho tiempo, ella no les podría enseñar a luchar, ni a tener estrategia, ¡Era una locura!

¿Locura? Tal vez eso sería la solución. Recordó una de sus tantas pociones. No la había creado para luchar, pero podría servir. No les daría armas ni poderes, pero sí algo mas poderoso. En ese momento la idea de poder probar una de sus pociones la hizo feliz, al grado de olvidar sus posibles consecuencias.

—Fafnir. Está bien, haremos algo...

Fafnir sintió que su corazón se aceleraba, ¿Por fin la abría convencido? A estas alturas sabia que ella tenia poderes que no quería usar, que tenia una conexión con el cielo y que muchas de sus pociones tenían maravillosos poderes.

—¿Nos darás un arma, algo poderoso, para derrotarlos, y luego invadirlos?

—No... realmente no será un arma.. Será la locura. No puedo evitar que algunos mueran, pero el imperio no los derrotará.

—¿Qué harás? No entiendo...

—Algo terrible y maravilloso, Ya te lo dije: les daré la locura. No te diré más.

Urth miro a su alrededor. Pensar que la vida de esa muchedumbre dependía de ella la abrumaba. También resentía el ser presionada por Fafnir. Tal vez por eso no quería decirle lo que pensaba hacer.

Conocía los sentimientos de Fafnir por ella, pero no estaba segura de los suyos, Le agradaba Fafnir, la hacia sentirse bien y habían pasado tanto juntos. Pero no compartía sus ideas ni sus aspiraciones. No quería escuchar mas sobre guerras, invasiones y revanchas. Ese no era un camino que quisiera seguir.

Durante los siguientes días tuvo mucho que hacer. Se sentía extrañamente fría y alejada de todo. Llamo a la hermandad y les instruyo a traer plantas y como proceder a fabricar la poción.

Ahora tenia que hablar con los generales del rey Godfred. Eso resulto más fácil de lo esperado. Los rumores de que preparaba una magia especial ya se habían esparcido, y los generales no tenían otro opción. Incluso si no creían que sirviera de algo, sus hombres estaban tan convencidos que eso ya era una ayuda.

Se reunió en secreto con los generales. Les explico lo que haría. Estos estaban incrédulos, pero parecía su ultima esperanza y accedieron. Procedieron a preparar una fuerza élite, Las caracterizaras de esta fuerza parecían extrañas, pero solo ella sabían la razón: Los escogidos no debían ser padres o tener quien dependiera de ellos.

Fafnir inmediatamente se presento como voluntario. El cumplía con los requisitos y estaba seguro de ser un buen líder. Incluso podría ser una oportunidad de destacar y avanzar en el camino de tener su propio reino. Pero para su sorpresa fue rechazado. Solo le dijeron que Urth lo había prohibido.

Furioso, Fafnir busco a Urth. El creía que era debido a que ella estaba resentida por haber sido presionada. Pero ella no quiso hablar con el. Ella estaba resentida, pero la realidad es que no quería que Fafnir arriesgara su vida.

Había pasado una semana, las mujeres de la hermandad habían traído grandes cantidades de plantas y habían preparado una muchas dosis de un extraño líquido. Nadie sabia para que servia, y Urth había prohibido que lo tomaran. Sus amenazas habían sido tan terribles que nadie se habría atrevido.

Finalmente el ejército del imperio llegó a las fronteras. Pronto habría emisarios, exigiendo la rendición y sumisión de todos los reinos de la península de Jutlandia. Prometían respetarlos pero los refugiados de las tierras ya invadidas, traían otro tipo de historias.

Así que Urth dio instrucciones, los jefes se reunieron. Por un momento, dudó de su plan,pero no podía dar marcha atrás.

Fafnir mientras tanto recorría el campamento como animal enjaulado. Por fin había convencido a Urth para actuar, y ella no lo dejaba participar y se rehusaba a darle explicaciones. Fafnir no tenia duda de los poderes de Urth, estaba convencido ya de la próxima victoria y quería ser parte de ello.

Finalmente llego el día. El ejercito enemigo estaba ya a solo una jornada de distancia. Urth ordeno a los generales reunirse.

Urth llego al lugar de la reunión. Era una tienda de campaña lujosamente preparada. En el centro se encontraban los generales del ejercito. Era un espectáculo extraño. Eran hombres recios, endurecidos por las guerras, pero que no dudaban en seguir las ordenes de esta joven, casi una adolescente.

Esta joven de extraordinaria belleza era su única esperanza y todos habían escuchado sobre su leyenda. Ahí estaba Urth, que había cambiado sus ropas de caminante por un atuendo más lujoso, pero no estaba adornado por joyas sino por elementos de la guerra. A los hombres les pareció una hermosa reina guerrera.

Esa mañana Urth había entrado en trance para poder percibir al ejercito enemigo. Así que cuando comenzó a explicarse a los generales las disposiciones del enemigo les pareció cosa de magia. Sus espías les habían dado algunas indicaciones, y todo coincida con lo que ella decía. Ahora todos esos hombres severos, acostumbrados a la guerra, ya no tenían dudas de sus palabras.

Solo faltaba la instrucción final. Llamo a su vieja amiga:

—Guinda. Por favor trae la poción.

Si señora. — Guinda desapareció y poco después trajo a varias mujeres con varios odres que fueron colocando en la mesa — Aquí esta todo. Gracias por lo que vas a hacer. Mi hermano esta entre los elegidos y te agradece ese honor

Urd palideció al escuchar esto último, pero ya no podía dar marcha atrás. Sin embargo, sentía que el corazón se le encogía.

—Aquí esta todo. Mañana, antes de que salga el sol, el ejercito debe salir a encontrar al enemigo. Antes de enfrentarse, los elegidos deben tomar una medida, solo una, de esta preparación, y toda la cerveza que puedan. El resto del ejercito, debe atacar los flancos, como distracción, pero una vez que la poción haga efecto, deben hacerse aun lado. Cuando el sol llegue al cenit, se unirán al ataque, y la victoria sera suya.

Hubo un murmullo de asombro. ¿solo eso? Ningún plan elaborado de batalla, ninguna gran estrategia ¿solo eso?

—mi señora Urth, ¿Es eso todo? — los hombres dudaron por un momento, pero ella solo endureció su rostro. Y le dijo.

—Si, eso es todo. Mañana la victoria sera suya. Guinda. Asegúrate que repartan los odres entre los hombres y que estos sepan que van a hacer. Ahora. Déjenme sola.

Los hombres se alejaron poco a poco. La seguridad con la que había hablado no les dejaba dudas. Ella había hablado, y harían lo que decía.

Justo cuando todos se había alejado, entro Fafnir. Había visto los preparativos y estaba furioso de no ser parte de ellos.

— Urth, ¿Que es todo esto? ¿Porque no me has dejado participar? ¡Esta es mi oportunidad de sobresalir, de mostrarles que puedo ser un líder y un guerrero!

—Ya no quiero saber nada de la guerra. No quiero saber nada de poder, luchas de imperios. Mañana va a morir gente. Haga lo que haga, si no los ayudo morirán, si los ayudo morirán. Esto es lo que yo quería. ¿No lo puedes entender?

—Estás confusa. Si dices que ganaremos, yo se que así será , ya he visto tu poder. Y Después de la victoria, con lo que dice tu libro.

—Mi libro, mi libro. ¡Maldito libro! ¡Lo voy a destruir!,. Entiende, mañana morirá gente y no quiero saber más.

Urth tomó entonces uno tarro de cerveza de la mesa y se puso a beber. Solo quería olvidar. Fafnir intento abrazarla, pero lo rechazo.

Fafnir, estaba confuso, no entendía y luego la amenaza de destruir el cuaderno. Intentó razonar con Urth. Pero todo era inútil y finalmente se fue.

Urth siguió tomando, tarro tras tarro, hasta que se quedó inconsciente...

Al día siguiente, Urth despertó. Estaba en la tienda de campaña que le habían proporcionado y ya era pasado medio día. Buscó a su alrededor, no veía a Fafnir. Entonces notó que faltaba su libreta, y se llenó de ira, comenzó a gritar por Fafnir.

Guinda apareció y estaba un poco atemorizada.

—¡Dónde está Fafnir!

—Salió esta mañana... con los soldados.

—¿Qué ? ¡Pero si yo lo prohibí!

— Los generales decidieron que por ser tu hombre, merecía el honor de estar con los escogidos. Estaban seguros que seria un honor para ti. Partió junto con mi hermano. El me dijo que confiaba en tu poder y dejó dicho que por favor lo perdonaras, pero que no podía permitir que destruyeras tu trabajo, y que cuando regresara el te demostraría que estas equivocada.

Urth gritó y se sintió desfallecer. En eso se escuchó un grito "regresan los guerreros" y salió corriendo.

Había un clamor, la gente gritaba victoria, los guerreros regresaban con una mirada extraña, parecían como en un sueño.. Faltaban muchos de ellos. Solo la mitad de los elegidos había regresado, pero la gente se regocijaba. Después de esperar una derrota total si peleaban solos, el que regresara la mitad parecía un milagro que le era atribuible a la hechicera.

Todos la rodeaban, y gritaban ¡victoria, victoria.! Pero ella no escuchaba nada. Solo veía por los que no habían regresado. Extrañamente había pocos heridos y solo ella sabía la razón.

Uno de los guerreros, cuyo rostro le pareció familiar, se le acerco. Era el hermano de Guinda. Tenia una cara de asombro, pero también de felicidad.

—¡Salve Darraðarljoð! Te debemos la victoria. Aun no se como lo logramos, pero el enemigo huyo atemorizado. Eran muchos mas que nosotros. Yo no recuerdo nada. Tome tu poción y me sentí mejor que nunca, y luego cuando me di cuenta, estaban huyendo. Hay muchos de nuestros hombres muertos, pero la mayor parte de los muertos son del enemigo. Tu magia es poderosa.

Urth se estremeció al escuchar sobre los muertos. Ese estúpido hombre no entendía nada, lo tomo de los hombros, lo agito y le grito.

—Pero Fafnir, ¿donde esta Fafnir?

La cara del hombre se iluminó con una sonrisa, como recordando algo, luego dijo:

—Toma Darraðarljoð, te lo envía Fafnir — Al tiempo que le daba lo que había sido la capa de Fafnir, destrozada y cubierta de sangre y adentro, su estuche de dibujo, atravesado por una estocada.— Luchó junto con nosotros, pero quedo malherido. Me dio también un pergamino con garabatos, pero lo perdí. Él me pidió que te lo diera. Ahora vamos a celebrar nuestra victoria, que él también ya debe estar celebrando con las valquirias.

Urth recogió la capa ensangrentada, y no pudo reprimir un grito. Cerró los ojos e intentó recordar su hermoso rostro, pero solo veía esa capa ensangrentada. Había muerto y todo por su brillante idea.

Cayo de rodillas, y comenzó a sollozar. ¿porque se había metido en esto? ¿porque se había tenido que enamorar de ese hombre? Finalmente tenia que aceptarlo. Lo amaba, pero ya no importaba. El estaba muerto.

Entre tanto, los soldados comenzaban a rodearla. No entendían su dolor, pero aun así, les dolía. A ella le debían su victoria.

Urth poco a poco se levanto, una débil luz brillaba en su mente. Tal ves no estuviera muerto, Vio a los hombres que la rodeaban y les suplico:

- Llevenme al campo de batalla. ¡Puede haber sobrevivientes!

Los hombre negaron, aun estaban confundidos por lo que había pasado. Simplemente habían dejado todos los cuerpos atrás.

Urth tuvo una esperanza. Pidió un caballo y pronto le llevaron el más veloz,

Urth cabalgo esforzando al animal al máximo, la batalla había ocurrido a media jornada del campamento. Pero el animal al sentir el olor de la sangre se detuvo en seco al borde del campo de batalla. Urth quedo horrorizada. Había visto muertos por combates y duelos, pero no estaba preparada para la espantosa realidad de un campo de batalla.

Sangre, cuerpos destrozados, miembros cercenados, ojos en blanco mirando al cielo, cráneos reventados con su contenido expuesto, y el olor de la sangre. Los sentidos de Urth simplemente quedaron sobrepasados por el terrible tufo de la sangre coagulada. Intento sentir a Fafnir, pero ese terrible olor solo avasallaba su percepción. Se bajo y comenzó a caminar entre la desolación. Efectivamente, había muchos más muertos del enemigo, pero por aquí y por allá, vio rostros conocidos. Gente que unas horas antes estaba vivos y brindaban en su honor.

No podía más, se tapo los ojos con las manos cayo al suelo sollozando incontroladamente en medio de tanta destrucción. Pero sus sentidos sintieron algo. Débiles quejidos, pero no venían de un solo lugar. Cerro los ojos, y percibió débiles señales de vida, dispersos por el campo de batalla. Eran algunos moribundos, tal ves podría hacer algo por ellos, pero quedaba poco tiempo y eran muchos... ¡Alguno de ellos podría ser Fafnir!

Solo con magia, magia poderosa y prohibida podría lograr salvarlos. Conocía el hechizo, pero nunca lo había realizado, ni sabia si tendría la capacidad de lograrlo, pero solo le quedaba esa esperanza.

Finalmente se levanto, y se irguió con resolución. Comenzó un complejo canto, mientras los elementos a su alrededor parecía enloquecer. El viento soplaba, el cielo se obscurecía, y ella sentía que el poder fluía a través de ella. No sabia como, pero estaba funcionado. Atraía más y más energía vital, y comenzó a enviarla a donde percibiera la mas leve señal de vida. No importaba quien fuera, salvaría a todo aquel que pudiera. Sentía que se quemaba por dentro, pero no interrumpía su canto. Una brillante nube de electricidad la rodeaba. Pero finalmente todo exploto cuando ya no pudo controlar mas esa poderosa magia.

Cayó sin aliento, estaba agotada, y sabia que pronto seria castigada, pero no pudo evitar sonreír ante este ultimo acto de desacato, mientras su mente se nublaba. Después ya no supo más.

Recordaba vagamente que unas Valquirias había descendido a buscarla, Después de una breve pero espectacular lucha, pues no había manera que una joven y agotada diosa se enfrentara a ellas, se la habían llevado al cielo.

La justicia fue rápida.

Urd, diosa de segunda clase, licencia limitada como observadora, sería suspendida por 200 años, pero no sería la ultima vez...

(fin del capitulo III rev 04)

notas:

1) el rey Godfred . Por razones dramáticas, estoy omitiendo que este rey provocó a los francos invadiendo primero su territorio. Por otra parte, posiblemente evitó la invasión de los francos, gracias a la serie de fortalezas que construyó y no gracias a Urth.

2) Aparición de la mitología nórdica .Prácticamente no se sabe nada de las gentes de la región nórdica antes del siglo VIII. De manera que sugerir que toda esa mitología nació en el año 800, no es tan descabellado...

3) Widukind fue el principal líder sajón que se opuso a la conquista de Carlomagno. Solo lo menciono brevemente, pero es una figura casi legendaria, que volvere a mencionar.

Capitulo 4: Pociones mágicas y quimica

La orden de los caballeros mortales Por Javier delgado
Basado en los personajes de Oh My goddess

Capitulo IV
Pociones y quimica

Para Urd, la linea entre la realidad y los recuerdos se desdibujo, conforme sus memoria y el relato del doctor convergían. El doctor seguía su relato como si estuviera en su salón de clase...

—No se sabe nada de lo que pasó en esa batalla, la historia solo la registró como una victoria normanda. Las leyendas tampoco ayudan, algunas hablan de que los dioses se aparecieron, otras que los guerreros adquirieron poderes. Solo puedo decir con certeza, que Urth desapareció, y una nueva palabra apareció en el lenguaje de la gente "Berseker": El frenesí del combate. Algo tan terrible que cuando los normandos se lanzaran en expediciones llamadas "Vikingr" aterrorizaron las costas desde Europa, desde Francia hasta Bizancio. — Hizo una pausa, junto las manos en ademán pensativo, tenia la mirada un poco perdida. Había dedicado casi diez años a averiguar todo esto. Y sobre todo, pensaba en la libreta de notas...

»Y ese libreta, el libro de Urth no se perdió, sino que se mantuvo oculto. La hermandad creada por Urth, lo protegió, tomando solo lo necesario para curar y defenderse. — bajo la voz, pues casi estaba hablando pasa si mismo. Nunca antes había relatado todo esto — Pero además, fueron escribiendo en él sus propias historias. Pero finalmente, con el cristianismo, la gente les comenzó a temer, y a tejer extrañas historias, la hermandad fue disuelta y el libro se extravió... hasta ahora... — Y exclamo triunfante — ¡Finalmente lo encontré!. en la forma de un libro de rezos. Su contenido fue borrado para usar el pergamino...

Repentinamente el doctor interrumpió su relato cuando dio cuenta de la profunda turbación de Urd, quien aun conservaba la imagen del terrible campo de batalla .

—¿Te encuentras bien?, ¿Pasa algo?

Parecía como si años de querer olvidar solo hubieran hecho mas profunda la herida. Vio como si estuviera ahí el hermoso rostro de Fafnir, recordó el calor de su cuerpo, sus cantos, su presencia y luego la destrozada prenda ensangrentada que le habían entregado...

Y entonces le entró una profunda ira. ¡Este hombre! Él admiraba a esa Urth, a esa joven culpable de la muerte de Fafnir, el hombre que ella había amado, pero solo muy tarde se había dado cuenta de eso. Giró a ver al doctor con mirada incendiada y con un peligroso fulgor que comenzaba a escapar de entre sus dedos, entonces exclamó :

—Ya basta, no quiero saber más. ¡Cómo puede admirar a una mujer así! A esa joven que provocó la muerte de la persona que amaba...

—Pero si Fafnir no...

—Ya basta... ¿Porqué escarba en el pasado?

El no sabía que hacer, nunca había sido bueno para enfrentarse a los sentimientos de las personas, y la idea de haber lastimado a esta joven, que ademas pudiera ser la joven que había idolatrado tantos años, simplemente era insoportable..

—El pasado nos enseña muchas lecciones, pero tienes que escucharme, ¡creo que no conoces toda la historia!

—Ya le dije que no quiero saber nada y si realmente quiere saber quien soy yo, no me importa, es libre de creer lo que quiera, si es tan listo, ¡Averíguelo !

El doctor comenzó a alarmarse, a pesar de las palabras de ira, los hermosos ojos de Urd, parecían al bode de las lágrimas. La visión de esos ojos humedecidos le le dolía profundamente. Sin pensarlo y casi sin darse cuenta de lo que hacia, la abrazó y con delicadeza, puso su mano en su cabeza, para hacerla reclinar sobre su hombro. Para su sorpresa Urd no protestó.

Tal vez, por primera vez en su vida, Urd dejó salir su dolor y frustración. Ella era una mujer muy fuerte y, tal vez por eso mismo, el dolor solo se había acrecentado con el encontró confort en la hermosa aura del doctor. Sin que el lo supiera, su deseo de protegerla la había hecho crecer y ahora la envolvía.

El estaba profundamente conmovido. Aunque no conocía el poder de las lágrimas de una diosa, sentía que había mucho que escapaba a su compresión.

Poco a poco, tal vez demasiado rápido desde el punto de vista del asombrado doctor, Urd comenzó a recuperarse...

Finalmente se separó de él, su cuerpo aun temblaba ligeramente y tenía la mirada baja. Ahora comenzaba a sentirse algo tonta por el incidente,pero al mismo tiempo, este hombre le inspiraba confianza y no se arrepentía de haber dejado salir su emoción.

Entonces levantó la mirada y al verlo a los ojos, y notar su cara de asombro y preocupación no pudo evitar sonreír, para luego comenzar a reír aliviada.

Fue un momento, un poco embarazoso, el doctor no sabía que hacer y se quedó inmóvil, con lo brazos extendidos, parecía esperar que ella se fuera burlar ahora de el. Urd estaba tratando de tranquilizarse. En eso, los interrumpió una voz, desde la puerta.

—Es hora de mi programa de televisión, quedamos en que hoy era mi turno. ¡Se supone que hoy no estarías aquí!

El doctor se encontraba de espaldas a la voz, así que giró para ver quien era. Vio a una jovencita, al borde de la adolescencia, vestía como cualquier chica de su edad, pero en su cara tenia unas marcas de color, marcas que el doctor reconoció y no pudo evitar exclamar.

—¿Skuld?

La jovencita miró con sorpresa al inesperado visitante, y puso ojos de asombro.

—¿Dr. Shugara Kenji?, ¿qué hace usted aquí?

La sorpresa de Urd fue tan grande que olvidó su anterior turbación.

—¿Skuld? ¿También tú lo conoces? primero Keiichi y ahora tú .

—¡Urd! Si tan solo vieras otra cosa que no sean telenovelas.—Luego se dirigió al doctor, con una cierta reverencia.

—¿De verdad es el doctor Shugahara? —La duda de Skuld era comprensible. Con su traje arrugado y con manchas de sangre, su pelo despeinado, no se parecía al digno doctor que había aparecido en la televisión.

—Lo vi hace unos días en mi programa favorito "Noticias tecnológicas", me impresionó mucho. No conozco mucho sobre medicinas, pero explicaron que esta revolucionando a la industria farmacéutica.

Esta vez si fue demasiado para el doctor, Después de todo, primero había aparecido en un lugar extraño, con una mujer que podía tener 1,200 años y ser una diosa, Por primera vez le había revelado a alguien su historia, por primera vez se había atrevido a abrazar a una mujer y ademas bellísima, y por supuesto, la poción de Urd para confundir. Ahora aparecía otra diosa, pero en la forma de una adolescente y nada menos que la Norna del futuro, hermana de Urd y hablando de tecnología.

El caso es que repentinamente se sintió un poco ridículo ante esa niña. Trató de arreglarse el traje y para recuperar un poco de dignidad, decidió que necesitaba presentarse formalmente, se acercó a la jovencita, hizo una pequeña y graciosa reverencia y sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, comenzó uno de los rituales más amados por los japoneses, La entrega del meishi, la entrega de la tarjeta de presentación.

—Skuld-san, permítame presentarme...

Sacó un pequeño y elegante estuche de cuero, separó una sobria tarjeta, y lo guardo. La tomo con ambas manos se la ofreció.

Skuld estaba fascinada, el doctor, una celebridad de la televisión, se estaba refiriendo a ella, con el título de "san", en lugar del "kun"que se usa con los niños y que ella tanto detestaba. Además, ¡Le estaba ofreciendo una tarjeta como si fuera un adulto y un colega!

Skuld hizo una reverencia un poco exagerada, tomó la tarjeta y la leyó en voz alta:

— Universidad de Chiba, especialista en etnobotánica, Doctor Shugahara Kenji

Estaba feliz de participar en el ritual, pero repentinamente se asustó. ¿Dónde tenía sus tarjetas?

Comenzó a sacar de sus bolsillos una increíble cantidad de microcircuitos, herramientas, resistencias, bobinas, cables, conectores, empalmes... Si el doctor sintió alguna sorpresa ante la sorprendente cantidad de objetos, fue demasiado amable para expresarlo, hubiera sido una gran descortesía, y esperó pacientemente, tal como lo exigía la etiqueta del ritual.

Finalmente Skuld localizó su tarjeta, ¡Adentro del estuche de un CD ROM!. Se puso roja al compararlo con el elegante estuche del doctor, pero el ritual debía seguir.

Mientra tanto Urd había entrado en pánico y aprovechando que el doctor le estaba dando la espalda, hacía desesperadas señas a Skuld de que no siguiera adelante con la entrega de la tarjeta. Pero Skuld estaba fascinada de poder participar en una actividad de adultos...

Guardó la tarjeta del doctor en la caja del CD ROM, pues no tenía otra. Separó una tarjeta, un poco maltratada, la tomó con ambas manos y se la entregó al doctor. Este la tomó con toda la formalidad de un profesor universitario, por lo que Skuld sintió un nueva ola de placer. El doctor leyó en voz alta.

— Skuld diosa Segunda Clase, segunda categoría, limitada: En entrenamiento.

Si tuvo alguna sorpresa por el contenido de la tarjeta, se cuidó de no hacerlo notar.

Como lo indicaba la etiqueta, procedió a colocar la tarjeta en su estuche de cuero, justo en primer lugar, lo que indicaba respeto. Skuld no cabía en si de alegría, era la primera vez que alguien la trataba como a una adulta. Aprovecho para ver el tarjetero del doctor, y noto que no había otra tarjeta.

Mientras tanto Urd había terminado por taparse los ojos para no ver.

—Sensei, es usted muy amable, es un gran honor conocerlo en persona. ¿Mi hermana ya le dio su tarjeta?

—No, no he tenido ese placer.

—¡Oh! Seguramente las tiene extraviadas porque "ELLA" no tiene a quien dárselas, "Urd, diosa de segunda categoría "... mhh..

El doctor se sintió aliviado, a pesar de las extrañas palabras y de su tarjeta de presentación como diosa, la actitud de Skuld no era muy distinta de la de muchas jovencitas. Su experiencia como maestro le decía que había vivido demasiado tiempo rodeada de adultos que la trataban con a una niña.

En eso, algo captó su atención. Entre todo el material que Skuld había arrojado al piso, había algo que le parecía familiar.

Haciendo una pequeña inclinación de cabeza de disculpa, se inclinó y lo levantó ese objeto. Era un apretado circuito, lleno de elementos soldados en forma repetitiva y muy ordenada. Se notaba que estaba hecho con desechos, pero aun así, la ejecución y construcción mostraba una gran habilidad.

—¿Tú hiciste esto?

—Sí, pero no funciona, es que solo tengo basura y desechos para construir mis circuitos.

—¿Lo hiciste con piezas de desecho?, no soy especialista, pero esto se parece mucho a uno de los circuitos de una red neural.

Skuld brincó de alegría al escuchar la identificación del doctor

—Sensei, ¿sabe de circuitos? Sí, sí es parte de una red neural. Pero no logré que funcionara, tiene demasiados componentes defectuosos.

—Discúlpame, solo soy un humilde botánico por formación, pero he visto algo parecido en el laboratorio del Dr Kawazu,

—¡Kawazu! Conoce al Dr Izuka Kawazu del Instituto de Lógica Difusa. ¡Es mi ídolo !

El doctor Shugahara, observó con admiración la pasión de la jovencita. Le hubiera gustado tener más alumnos como ella. Hizo una pequeña reverencia y con toda seriedad le dijo:

—Skuld-san. Si me lo permite, me gustaría enseñarle esto al Dr Kawazu, creo que a él le gustaría conocer a una joven tan talentosa como usted.

Skuld se puso de todos colores, por un lado le emocionaba la idea de que el Dr Kawazu viera su trabajo,pero este era solo un montón de circuitos que no servían. Puso las manos en la espalda, miró al suelo, mientras movía su pie de un lado al otro, intentó hablar con el Doctor sin atreverse a mirarlo.

—Sensei, pero que va a decir él , es solo basura, no sirve, y no esta terminado y...

—El Dr Kawazu es un profesional, el entenderá las circunstancias, ¿me da su permiso?

—Sí... — Dijo tímidamente sin atreverse aun a mirarlo.

Luego la jovencita, realizó mil reverencias y salió corriendo sin poder contener su emoción, Urd ya resignada a que el doctor supiera todo, se le acercó y exclamó :

—Usted es un hombre muy raro. No sé como lo logró pero es la primera vez que Skuld le dice sensei a alguien.

El docto la miró con sorpresa, y luego apenas conteniendo la risa dijo:

—¿Yo? ¿soy el raro?

Luego comenzó a contar con las manos diciendo.

—uno, según parece. Sufrí un accidente, y por los la sangre en esos trapos y en mi traje parece fue grave, pero no siento ningún dolor ni tengo vendaje alguno.

»Dos, en lugar de llevarme a la enfermería , me trajiste a tu cuarto en un viejo templo, al menos a una hora de distancia de la Universidad.

»Tres ¿Quién eres tú? Según parece ser, eres Urd, "Diosa de segunda categoría", sea lo que sea que signifique eso y que vivió hace 1,200 años. O también podrías ser una fanática de la magia antigua y el cosplay.

»Cuatro, tu hermana Skuld tiene el mismo nombre que la menor de las nornas de la literatura nórdica y hasta me dio su tarjeta.

»Cinco...

El doctor se interrumpió bruscamente. Durante su recuento, había estado caminado por la habitación, cuando llegó al anaquel donde Urd guardaba sus ingredientes y pociones se detuvo asombrado al ver su contenido y mostrando la expresión del rostro más fantástica que se podía imaginar en un sobrio profesor universitario, Urd solo pudo pensar en una analogía: Un niño que entra por primera vez a una dulcería.

—¿Qué es esto?

Y ante el horror de Urd, comenzó a tomar los frascos de ingredientes.

—Doctor, no toque eso.

Estaba a punto de ir a quitarle el frasco de las manos, cuando notó todo el cuidado y respeto que ponía al tomar los recipientes. Los examinaba con ojo critico, cuidando de no alterar los ingredientes. Revisaba el contenido, en algunos casos, abría la tapa ligeramente, para dar una olfateada, pero con el cuidado que pone un químico experto cuando trata con una substancia reconocida. Urd tenía escritas las etiquetas en clave, para evitar que Skuld las manipulara, aun así, el doctor fue identificando los ingredientes sin ningún problema.

—Polvo de sapo, huevos de iguana, Hamamelis, Amanita muscaria, Galanthus woronowi , Taxus baccata , Mandragora officinarum ...

A Urd no le gustaba que alguien tocara sus ingredientes, pero no dejó de impresionarla el respeto con el que el doctor los examinaba.

—Por favor Doctor, cuidado con mis ingredientes.

El doctor estaba tan emocionado que no la escuchó, finalmente se detuvo y exclamó:

—Qué gran colección de ingredientes. El material está perfectamente seleccionado para tener todo lo esencial para que una hechicera realice la poción más complicada. Se nota que los ingredientes han sido purificados y preservados con el mayor cuidado. Todo está perfectamente organizado y seleccionado. —Volteó a mirar a Urd—. Estoy impresionado.

Todo el enojo que tenía Urd, desapareció ante esos elogios. Era la primera vez en su vida que alguien la elogiaba por su gran pasión, las pociones. Y por la voz del doctor, este parecía ser una persona muy difícil de impresionar.

Luego el doctor, revisó y separó media docena de ingredientes. Abrió uno, lo olfateó con cuidado, lo examinó con más detalle que los otros y para horror de Urd, metió un dedo y lo probó .

—¡No! Ese compuesto es muy peligroso, es...

El doctor se volteó a verla. Era evidente que no le había pasado nada, pero tenia cara de un niño que acababa de cometer una travesura. Como experto sabia que nunca debía probar un compuesto desconocido, pero le había ganado la curiosidad. Un poco apenado comento:

—Sí , ya sé. Es un extracto de una pequeña florecita morada que se encuentra a los pies de algunos árboles en la península de Escandinavia. Le llaman: La flor de Urd. Normalmente debería tener un compuesto muy especial, una hidroquinona que tiene una hermosa cadena de compuestos aromáticos...

Lo medito un momento, mientras analizaba el sabor del compuesto, y entonces, con un aire perfectamente profesional presentó su diagnóstico.

—Urd, tienes problemas. Algunas de tus pociones no funcionan.

—¿Qué? ¿Cómo? ¿Cómo lo sabe?

El doctor le pasó el frasco que había tomado, y le dijo.

—Las plantas cambian con el tiempo, se tienen que adaptar constantemente al medio ambiente y por lo tanto, a veces cambian sus propiedades. Hace tiempo que esta planta ya no produce el compuesto que necesitas.

Urd se quedó pensativa, luego tomó el frasco, lo olió con cuidado, alcanzaba a percibir el aroma de la substancia. ¡Debía estar ahí!. Y le dijo al doctor.

—Está equivocado, siento su presencia.

—¿La sientes? Pero no, no es la misma substancia, solo es muy parecida, no tiene las mismas propiedades, es un isómero , es la misma molécula pero tiene distinta forma.

—¡Demuéstremelo !

El doctor se quedó pensando unos instantes, luego miró a Urd y le preguntó :

—¿Supongo que conoces la poción del humo sólido?

—Claro que la conozco. Yo la inven... Sí la conozco, pero ¿para que nos va a servir?

—Es una reacción muy sencilla, solo dos ingredientes, pero es muy sensible, yo la uso como ensayo para determinar la pureza.

Urd se quedó pensando. Estaba acostumbrada a usar sus sentidos, la idea de una reacción sencilla para poner a prueba la pureza, le parecía muy ingeniosa.

—De acuerdo, hagamos esa prueba.

Ante la mirada curiosa del Doctor, comenzó a sacar sus implementos de laboratorio. Unas cápsulas de porcelana, varillas de vidrio, cucharillas, agua destilada. El doctor sonrío con aprobación.

Urd tomó uno de sus frascos de substancias, con una cucharilla extrajo unos cristales, y los colocó en una cápsula de porcelana, luego, el extracto de la flor de Urd, y con la varilla de cristal, añadió unas gotas de agua destilada, esperó , pero no pasó nada.

Urd exclamó con rudeza:

—¡Helleur ir i nam thite!

El doctor sonrió ante esa vieja maldición Vikinga. El había exclamado algo parecido cuando descubrió que el extracto no servía.

El fuego brilló en los ojos de Urd. Ese compuesto era básico para muchas pociones. Amplificaba sus propiedades mágicas.

—Bueno doctor, usted parece ser el experto, ¿qué solución tiene?

Entonces el doctor sacó otro pequeño estuche, este era de metal y contenía varios frascos pequeños, con distintos compuestos, que él usaba para hacer algunas demostraciones. Separó uno y se lo ofreció a Urd.

—Por favor prueba esto...

Intrigada, Urd tomó el pequeño frasco, lo abrió y alcanzó a detectar un aroma familiar que la hizo estremecer. Con mano un poco temblorosa por la emoción, repitió el ensayo.

Esta vez comenzó a elevarse una nube de humo iridiscente, que luego se quedó inmóvil, como petrificada.

Tomó ambos frascos, uno en cada mano. Y se concentró, parecía ser el mismo compuesto. Entonces recordó las palabras del doctor sobre la forma. Cerró los ojos, comenzó un pequeño canto para concentrarse, y pudo ver las moléculas. Se veían idénticas, o casi. Luego lo vio, ¡una de ellas era la imagen de espejo de la otra! ¡Estaba al revés!.

—¡Móðurserðill andskotinn! — Abrió los ojos y emitió otras maldiciones que el doctor prefirió no intentar traducir.

—El humo sólido está perfecto, esta substancia es muy pura.

El doctor comento un poco distraidamente, como lo hubiera hecho para corregir a un alumno...

—No es humo, es un aerogel.

—¿Cómo ?

—Un aerogel — repitió el doctor, señalando el humo—. Eso es un aerogel. En la NASA lo están utilizando para capturar micro-meteoritos...

Tomó del saco al doctor y lo sujetó irritada:

—No me importa si lo están usando como papel de baño. ¿De dónde sacó esto? Estoy dispuesta a ir al lugar más remoto y lejano para conseguirlo...

. El doctor decidió que prefería verla enojada, que al borde de las lágrimas y luego comenzó a reírse, pero tuvo que contenerse al ver que Urd solo se enfurecía más, así que, trató de hablar.

—Sí , viene de un lugar muy remoto y exótico.

—¿Dónde es?

—Es el jardín botánico de la universidad de Chiba.

—¿Qué ?, ¿dónde ? Doctor, no estoy para brom...

Esta vez el doctor no pudo contener más la risa, y Urd entendió que no era broma y cayó en la cuenta de lo ridículo que sonaba: Chiba, como un lugar remoto y exótico, así que se contagio de la risa del doctor. Parecían un par de adolescentes después de una broma.

Finalmente el doctor se pudo contener, respiró hondo, y asumió cierta pose, que indicaba que quería decir algo importante.

—Con todo gusto te puedo proveer de todos los materiales que quieras. Solo quiero poner una condición.

—¿Qué condición?

El doctor bajó los ojos... miró al piso. Con cara de niño que acaba de cometer una travesura, y finalmente miró a Urd y le dijo...

—Que me permitas volver a verte.

Esta vez fue a Urd a quien le dio un ataque de risa, mientras el doctor no pudo evitar sonrojarse un poco. Finalmente Urd se detuvo ante la mirada contrita del doctor y le dijo:

—Trato hecho, doctor, creo que me comienza a simpatizar. Y esos otros ingredientes. ¿Porqué los separó ?, ¿tampoco funcionan?

—No lo sé, pero lo sospecho. ¿Has comprado algunos materiales con un distribuidor de medicina aryuvedica?

—Sí ... ¿Qué tiene que ver?

El doctor hizo un gesto de profundo disgusto.

—Yo lo hice en un principio, pero luego detectamos contaminación de metales pesados, en especial plomo, además de algunas falsificaciones.

Urd tomo uno de los frascos lo examino con mucho cuidado y exclamo:

—¡madar kharbeh , kos-khol, amale, khar! —... y otras maldiciones que ni siquiera el doctor pudo entender, pero estaba seguro que tenia que ver con el árbol genealógico de alguien.

El doctor la miro divertido, compartía el sentimiento. Le mostró a Urd su pequeño estuche y comento:

—Por eso comencé a cultivar mis propias plantas. Gracias a mis colegas que me enviaron muestras de todas partes del mundo. Así pude seleccionar entre distintas mutaciones para poder recuperar sus antiguas propiedades.

Urd comenzó a mirar con más respeto al doctor:

—Esa debió ser una labor de...

—Años, me tomó años de trabajo poder recuperar la pureza de los ingredientes.

—Entonces usted los debe valorar mucho.

—Son más valiosos si los puedo compartir con alguien que los aprecia. Algunos tienen propiedades medicinales y me han otorgado cierto prestigio. Pero otros tienen propiedades muy extrañas, y sospecho que eres una de las pocas personas que comprende lo que son.

El doctor fue interrumpido por un poco amable gruñido... proveniente de su estómago ... lo que lo hizo ruborizarse un poco. Pero el estómago no sabe de reglas de etiqueta.

Urd se desconcertó. Ya había olvidado que los humanos necesitan comer a intervalos regulares. Pero no tenía comida para ofrecerle y Belldandy no se encontraba en casa.

—Disculpe doctor, pero mi hermana no se encuentra en casa, ella es la única que sabe cocinar...

Entre todo lo que había escuchado en ese día, esta declaración fue lo que más sorprendió al doctor. Él venía de una familia muy tradicional y la idea de una mujer que no supiera cocinar era inconcebible. Pero al doctor siempre le tocaba cocinar en las expediciones, así que seguramente podría preparar algo de comer ahí.

—Si su hermana no se molesta, yo podría preparar algo de comer para los dos...

—Doctor, no es necesario, yo no necesito comer.

—Por favor. Le aseguro que no necesita temer de mi cocina.

—No doctor, es que yo no acostumbro a...

—Insisto, yo puedo preparar alimentos. —Urd se dio cuenta que el doctor estaba considerando su negativa a comer, como un insulto a sus habilidades culinarias, así que prefirió ceder.

—Está bien doctor, usted gana, por favor sígame .

El doctor llegó a la cocina y se detuvo sorprendido. Así como las pociones e ingredientes de Urd estaban perfectamente organizadas, esta cocina mostraba a una mente igualmente organizada y con un gran sentido estético. Casi se sentía en un templo, ante el orden y armonía.

Finalmente se animó, buscó los ingredientes y los materiales y comenzó a preparar un almuerzo ligero y sencillo, mostrando una gran habilidad.

—Doctor. Me impresiona, no pensé que un profesor supiera cocinar...

—Vivo solo desde hace mucho, además cuando uno sale en expediciones , se debe aprender a cocinar bajo cualquier circunstancia, claro que los lugares donde cocino no se parecen a esto:

—¿Expediciones? ¿A dónde?

—La última fue a la selva amazónica, en busca de Amasina, un chamán de la comunidad Kwamalasamutu, que tenia algunas plantas desconocidas. Le obsequié antibióticos y le enseñe algunas plantas que yo ya conocia, y a cambio me dio varias plantas nuevas y una receta.

—Una receta ¿Para cocinar que...?

—¡Ehhh!, Tarántula asada... ellos la consideran una exquisitez. —El doctor se rió cálidamente—. Pero confieso que me costó mucho atreverme a probarla. Pero no tuve otro remedio para no ofender a mi anfitrión. Finalmente descubrí que no sabe muy distinto que el cangrejo, pero no es una receta que quisiera repetir.

Urd no pudo evitar reír con el doctor, al tratar de imaginarse la escena. El doctor se estaba revelando como una persona muy interesante.

Afortunadamente la cocina estaba bien abastecida, el doctor finalmente le ofreció a Urd la tradicional sopa miso, y unas porciones de niku yaga y ohitashi.

Urd miró con curiosidad la obra del doctor, por un momento recordó a otro hombre que había cocinado para ella, el doctor interpretó mal su curiosidad.

—¿O preferirías probar mi tarántula asada?

Ambos se rieron de la sugerencia del doctor, y procedieron a comer. No era la alta cocina de Belldandy, pero el doctor realmente tenía su estilo.

Al terminar, el doctor se dedicó a dejar la cocina tan impecable como la había encontrado.

Pronto estaba de vuelta en el cuarto de Urd, donde comenzaron una acalorada discusión sobre como detectar la contaminación de metales pesados en los otros ingredientes de Urd.

Acostumbrado a las expediciones en la selva, el doctor llevaba consigo algunos reactivos para analizar la contaminación del agua, Urd prefería usar sus maravillosos sentidos. Pronto se pusieron a comparar sus métodos y ambos quedaron mutuamente impresionados.

—Con esos reactivos hasta un niño podría hacer el análisis.

—Ese es exactamente el propósito, una método sencillo, estándar y que tenga poco errores. Pero me impresiona como eres capaz de detectar los minúsculos cambios de color.

Luego cerró los ojos. Poco a poco, todas las emociones del día, comenzaban a hacerse sentir, finalmente comentó:

—Perdón, creo que necesito sentarme. Ya demasiadas emociones juntas y hay tanto que no entiendo.

Se sentó mientras trataba de relajarse un poco.

—Doctor no se preocupe, le haré una de mis pociones especiales para que recupere su energía. Le prometo que se sentirá mejor.

Urd se dirigió a buscar algo que darle al doctor, pero en eso notó la bolsa de papel, que dejaba ver ya el cuello de la botella y una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

—Doctor... esa botella... pensaba celebrar...

—Ahh sí. Le prometí al profesor Danielsen que me emborracharía hoy.

El doctor emitió la declaración con el mismo tono que hubiera dicho que pensaba vacunarse, era algo que tenía que hacer, le gustara o no...

Urd tomó la botella, y silbó al ver la marca.

—Esto es muy bueno ¿le importa si lo acompaño?

—¿Me acompañas?¿ a... qué ?

—Tomar solo es muy aburrido.

El doctor no estaba seguro si había entendido bien, pero la perspectiva de emborracharse, junto con una hermosa mujer, de repente parecía muy atractiva.

—Ah. Ahhh ehhh. Sí, estaría encantado. Como dijo la reina Geirhild: ¡"Faþer vár es ert í himenríki, verði nafn þitt hæilagt "!

Urd se detuvo en seco y luego comenzó a reír con una risa incontrolable.

El doctor miró asombrado ese fenómeno. Por primera vez, alguien se había reído de uno de sus chistes. Por supuesto. Él no tenía forma de saber que había sido Urd la que había difundido ese feo rumor sobre la reina Geirhild.

Finalmente, Urd logró parar de reír. Abrió la botella de sake, y le sirvió un gran vaso al doctor. Este como principiante, tomó un gran sorbo. Casi se ahoga, pero pronto, después de unos cuantos experimentos, logró encontrar la forma de tomarlo.

Con un poco de sake en su torrente sanguíneo, se armó de valor y pronunció otro de sus chistes. Esta vez sobre las costumbres sexuales de Raghild, la amante del rey Harald, y el resultado fue el mismo. Urd tardó un buen rato en poder para de reír.

El doctor tuvo la oportunidad de realizar más "experimentos", todos con un buen resultado. Consideraba que era una lastima que la mayor parte de esas anécdotas hubieran sido consideradas impublicables por sus editores, y se lo comunicó a Urd, quien compartió su indignación.

El doctor estaba extasiado, pues en lugar de unos desconcertados alumnos que no tenían idea de que les hablaba, esta vez tenía a un auditorio dispuesto.

Algo más tarde, Belldandy y Keiichi regresaron de su trabajo en Whirlwind. Belldandy le había proporcionado muy pocos detalles extras a Keiichi, pero había prometido que pronto le explicaría todo.

Apenas cruzaron la entrada del templo, cuando Keiichi escuchó algo que le recordaba mucho a un montón de Klingons de la serie de Star Trek.

Se detuvo intrigado, así que volteó a mirar a Belldandy y se quedó boquiabierto.

Belldandy se había tapado la boca y estaba haciendo grandes esfuerzos por no reír, con muy poco éxito. Finalmente no lo pudo evitar, y comenzó a reír con alegres carcajadas.

Keiichi no pudo evitar estar asombrado. Era la primera vez que Belldandy se reía así. Ella siempre tenía gran control sobre si misma y usualmente reía de manera algo tímida, nunca de manera tan abierta.

Keiichi sentía como Belldandy lo contagiaba de su risa. En cuanto Belldandy pudo dejar de reír le preguntó :

—¿Qué es ese ruido? ¿porqué es tan divertido?

—Eso es una canción de taberna vikinga.

Eso desconcertó más a Keiichi... ¿cómo era que Belldandy conocía una canción de taberna?

El desconcierto de Keiichi solo aumento la risa de Belldandy, pero finalmente pudo explicar:

—Cuando Urd regresó de la tierra, insistió en enseñarnos esa canción diciéndonos que era una canción de cuna y con ella nos arrullaba. Tiempo después supimos la verdad.

Y Belldandy comenzó a cantar:

klank* *klink* *klank* *klink*
Aaaeeaahaah! Aaaeeaahaah!

Venimos de la tierra de hielo y fuego.

De las sobrias tierras del congelado Nifelheim.

Nacidos del caos de los golfos hambrientos
Suenan los ecos eternos del Ginnungagap.
El sonido de los tarros.

Klank* *klink* *klank* *klink*
Aaaeeaahaah! Aaaeeaahaah!

Keiichi tenía que reconocer que en la dulce voz de Belldandy si podía sonar como una canción de cuna y no como una banda de Klingons borrachos.

El que la canción pusiera de tan buen humor a Belldandy, alegró mucho a Keiichi.

—Me enseñarías la canción, parece ser divertida.

Belldandy estaba encantada, esa canción le traía viejos y queridos recuerdos. Así que pronto estaban en la sala del templo, cantando a coro una canción vikinga de taberna y acompañados de una taza de té .

Los jóvenes cantaron y rieron juntos un buen rato, hasta que se dieron cuenta que el ruido en el cuarto de Urd había cesado. Decidieron investigar como seguía el doctor.

Ambos se asomaron con cuidado al cuarto de Urd y se quedaron boquiabiertos.

Ahí estaba Urd, acurrucada tiernamente en brazos del doctor. Y ambos tirados en el piso.

Belldandy se sintió tan enternecida por al escena, que usando sus poderes con mucho cuidado, los hizo levitar y los acomodó en el futón de Urd todavía abrazados.

(Fin del capitulo IV- rev_2)

Notas:

1) Tarántula Asada. Efectivamente, es un platillo muy apreciado en el Amazonas. Básicamente, se hace un agujero en la tierra, se envuelve a la tarántula entre hojas aromáticas, para conservar la humedad y darle sabor y se prende un fuego encima. Ellos afirman que es deliciosa.

2) Aerogel: Lo que conocemos como gelatina es un hidro-gel. Es decir un líquido que es vuelto sólido con la ayuda de alguna substancia química. En esta caso, un gas que se solidifica se le llama aerogel. Al ser tan delicada la estructura, se usa como trampa en algunos satélites artificiales para poder recolectar micro meteoritos, pero se usan técnicas distintas a las aquí descritas para fabricarlo.

3) Dr Izuka Kawazu, efectivamente es uno de los especialistas en redes neurales en Japón. Este tipo de redes, tiene mucha utilizad para simular la capacidad de aprendizaje del cerebro.

4) Etnobotánica . Los etnobotánicos tiene una formación de antropología, por lo cual son muy abiertos a las ideas sobre magia, no necesariamente las comparten, pero si las respetan.

5) Isómeros . Son compuestos cuya molécula es la imagen de espejo de la otra. Esa es una de las razones de que el Dr Shugara tuviera que estudiar esteroquímica.

6) Berseker. El frenesí de combate de los antiguos vikingos. Nadie sabe en que consistía, pero causaba terror. Podían seguir luchando como si nada, incluso cuando ya estaban mortalmente heridos. Algunos creen que lo lograban con drogas alucinógenas. Siempre he pensado que me sonaba a algo que Urd podría haber inventado.

7) Maldiciones: Por si tienen curiosidad, Urd esta maldiciendo en islandés y en farsi. En realidad no son maldiciones muy sofisticadas, pero prefiero no traducirlas.

Capitulo 5: Cristalización

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo V
Cristalización

—Sensei, Sensei. Buenos días

El doctor escucho una lejana y dulce voz. Pero no entendía lo que decía.

Sensei, Sensei. Su baño esta listo.

La voz se escucho mas cerca, ¿estaría soñando?, el vivía solo, no debería haber nadie ahí. Trato de abrir los ojos, pero en lugar de penumbra, comenzó a sentir como una gran luz invadía su cerebro.

—¡Ahhh!, mi cabeza, ¿Que es este dolor?

Si propio quejido se escucho como si hubiera gritado, el cuerpo le dolía, la cabeza se dolía, se sentía peor que cuando lo había picado esa serpiente en Costa Rica. ¿Cual era la causa de ese dolor?.

Sentía un sudor frió en el cuerpo, y entonces percibió el olor a alcohol... y comenzó a recordar.

¿En donde estaba? Era extraño, ya se había hecho esa pregunta antes, pero el dolor de cabeza no lo dejaba pensar.

— Sensei, un momento, por favor no se mueva.

¿De quien era esa voz?. No la reconocía. Sintió unas manos tibias y delicadas que se posaban sobre su cabeza. Era como un deja vu, que eso ya había pasado antes y luego esa dulce voz comenzó a cantar, algo que sonaba como un rezo, algo monótono pero que lo hipnotizaba.

Poco a poco su dolor de cabeza desapareció. El sudor frió poco a poco fue remplazado por una suave y tibia opresión sobre su pecho. Y comenzó a percibir un delicado perfume, apenas sugerido que le parecía conocido.

Intento abrir nuevamente los ojos, temiendo que el destello apareciera de nuevo, pero en su lugar solo encontró una penumbra, como la que precede al amanecer. Un brillo rojizo se percibía en ambiente como si los primeros rayos del sol quisieran anunciar ya su próxima llegada.

—Aaaahhhh! – Profirió una larga exclamación de asombro, de sorpresa y de reconocimiento. Descansando sobre su pecho y durmiendo dulcemente, había una hermosa mujer cubierta con un manto como de platino. Entonces recordó : — ¿Urd?— . Entonces no era un sueño. Por un momento el doctor temió moverse, como si pudiera desaparecer esa imagen.

Cerro los ojos y se concentro en sus demás sensaciones, para cerciorarse que no era una alucinación. Ahí estaba esa suave opresión, la tibieza del cuerpo de la mujer y ese perfume emanaba de ella, de su pelo, ese largo pelo de un inmaculado blanco, que la cubría como un delicado manto. Se concentro, quería grabarse ese recuerdo porque temía que todo desaparecería. Abrió los ojos. La mujer seguía ahí. Sus brazos estaban entrelazados en su cuerpo. No sabia que hacer. Levanto una mano y se atrevió a acariciar delicadamente ese hermoso pelo y luego poso su mano sobre esa bella cabeza, suspiro y se estremeció al convencerse de que era real.

A un costado de el, escucho una delicada y gentil risa. De nuevo escucho esa la voz : —Sensei, temo que tendrá que levantarse.

El doctor tardo un poco en decidirse que hacer. No quería levantarse, pero su cuerpo tenia otras necesidades. Lentamente, como si fuera una delicada flor que temiera lastimar, comenzó a liberarse de los brazos de la hermosa joven. La deslizo a su costado, entonces para su horror, se dio cuenta que habían compartido el mismo futon y estaban acostados bajo la misma frazada.

— Espero que haberlo incomodado, pero se veían tan bien durmiendo juntos, que no los quise separar.

El doctor sintió un escalofrió... ¿Habían dormido juntos?.

—Yo, yo.. estoy seguro que no paso nada.

— Sensei, nos se preocupe, estoy seguro que no paso nada que mi hermana no quisiera que pasara.

El doctor no supo si sentirse aliviado o preocupado de esa declaración. Poco a poco se fue levantando. La persona que había hablado, estaba junto a el, pero solo podía ver su silueta. Era joven y vestía un sencillo, pero elegante y amplio vestido, le hizo señas de que lo acompañara.

Ante de terminar de levantarse se ocupo de que Urd estuviera cómoda y la cubrió tiernamente con la frazada. Escucho una exclamación de gusto de la joven.

Finalmente se levanto y abandono el cuarto de Urd.

En el pasillo pudo ver a la joven. Era muy hermosa, casi tanto como Urd, pero al mismo tiempo era muy diferente, en lugar de sensualidad había gracia e inocencia. Pero lo que mas le impresiono, fueron las marcas en su rostro. Inmediatamente las reconoció, ¡Eran de la tercera norna!. Casi en un susurro dijo.

— ¿Verthandy?

— ¡Oh! hace tiempo que no escuchaba mi nombre pronunciado así. Aquí en Japón me llaman Belldandy.

El corazón del doctor se salto unos latidos. Pensaba que ya nada mas podría sorprenderlo. Se rasco la cabeza en confusión, luego se acordó de algo que le molestaba. ¿Que era?. Ahh. El nombre de Belldandy. Sin darse cuenta, chasqueo los dedos al recordar.

— Ya recuerdo... mis alumnos siempre lo pronuncian mal. "Belldandy". Les digo que no deberían ofender a los dioses diciendo mal sus nombres. Lo correcto es Verthandy.

—Por favor sensei, yo nunca me ofendería por algo así. Belldandy también tiene un hermoso sonido.

Ese "yo no me ofendería", resonó en la cabeza del doctor. Bueno, si efectivamente era una diosa, entonces estaba siendo muy descortés, después de todo, ¡no los habían presentado!.

Nuevamente saco tu tarjetero.

—Disculpe mi mala educación, Verthandy-san. Estoy siendo descortés. Permítame presentarme.

El doctor repitió su ritual. Los rituales siempre son valiosos especialmente cuando uno no sabe que hacer. Con una cortes inclinación, saco su tarjeta, la tomo con ambas manos y se la entrego a la joven. Quien la recibió con toda cortesía y elegancia. Tomo la tarjeta, la examino con aprobación y leyó su contenido.

—Universidad de Chiba, especialista en Etnobotanica, Doctor Sugahara Kenji. Es un placer conocerlo.

Luego con un gesto muy gentil, ella procedió a sacar un sencillo pero femenino estuche. El doctor estaba encantado ante la cortesía y elegancia de sus movimientos. Cuidadosamente coloco la tarjeta del doctor en primer lugar y saco una sobria tarjeta. Y se le entrego con ambas manos con una gentil reverencia y una encantadora sonrisa. El doctor examino la tarjeta. Era perfecta:. Elegante y sencilla. El papel tenia una suave textura, agradable al tacto. La tipografía también era perfecta. Rara ves el intercambio del meishi le había resultado tan placentero. Hizo un gesto de aprobación y leyó:

—Diosa de primera Clase, segunda categoría, ilimitada , Belldandy.

Para entonces eso ya no le sorprendía. El doctor tomo la tarjeta y la guardo. El ritual había resultado tan perfecto, que había olvidado su aspecto. Despeinado, con el traje manchado de sangre y arrugado, y una ligera barba. Solo al terminar se dio cuenta y se sintió apenado, pero la joven le sonrió con tal gentileza que inmediatamente lo olvido.

En eso apareció un joven, finalmente un rostro japones común y corriente...! El joven se le acerco:

—Buenos días, soy Morisato Keiichi, es un placer conocerlo Dr Shugahara— Y le dio un muy occidental apretón de manos...

Después del perfecto ritual con Belldandy, el doctor no pudo pensar en lo mal educada que esta la juventud actual y decidió no ofrecerle su tarjeta. También tenia que reconocer que a estas alturas, lo había decepcionado que el joven no dijera llamarse Wotan, Odín o algo parecido.

—Doctor, le traeré unas toallas, el baño esta listo, si me deja su ropa, haremos lo posible por tenérsela limpia.

¡Un baño,?, La propuesta le atraía, tal ves reconsideraría lo de la tarjeta. Belldandy los dejo solos, mientras el doctor entro a tomar un buen baño.

Media hora después, salio el doctor de muy buen humor. Junto a la puerta del baño encontró su ropa, increíblemente limpia. No había rastros de sangre y nunca antes su traje había estado tan bien planchado. Una nota mas entre los increíbles sucesos que había vivido.

En eso percibió un delicioso aroma. Aspiro y lo se lleno de recuerdos. Era un arroz estilo butadon. Tuvo por un momento la imagen de un desayuno con sus padres, el olor hacia evocar un hermoso momento. Lentamente se dirigió a la cocina, mientras sus recuerdos lo llevaban a otro lado.

Ahí estaba Belldandy y Keiichi, esperándolo.

— Oahio Sensei, intuí que este es uno de sus platillos favoritos, espero no equivocarme.

El doctor sonrió beatíficamente, se había equivocado, pero al mismo tiempo estaba en lo correcto.

— Verthandy... perdón, Belldandy-san. No, no es mi platillo favorito, sino de mi padre. De niño no me gustaba mucho – El doctor dijo un poco tímidamente — pero disfrutaba mucho estar con mi padre. Hace muchos años que no lo pruebo, mi familia es del norte y el butadon era uno de los platillos que enorgullecían a mi madre, porque se supone que era solo para gente rica.— El doctor se sintió conmovido, y realizo una pequeña reverencia de agradecimiento — Gracias por esto.

El doctor ya no quiso preguntar como es que ella sabia eso. El momento era demasiado perfecto y no quería echarlo a perder. A veces incluso el prefería posponer su curiosidad. Se sentó con Keiichi. Belldandy represento perfectamente el papel de una tradicional mujer japonesa, y el doctor se sintió veinte años mas joven y se lleno de paz interior.

Al terminar, Belldandy comento

—Sensei, Keiichi lo podrá llevar, a donde usted desee. ¿ Lo lleva a su casa o a la universidad?

—Creo que iré directamente a la universidad – Satisfecho, bañado, afeitado y con su ropa limpia, no sentía necesidad de ir a su departamento. – Por favor, comuniquele a su hermana que cumpliré mi promesa hoy mismo.

—Sensei, con mucho gusto se lo comunicare a Urd. Espero volver a verlo pronto.

Keiichi se rasco la cabeza, ¿Que le podía haber prometido el docto a Urd?, bueno, tarde o temprano lo sabría. Por lo pronto sintió necesidad de advertirle al doctor.

— Lo llevare en el "sidecar" de mi motocicleta, espero que no le parezca incomodo.

El doctor se sorprendió, y luego puso una amplia sonrisa.

— Ahh, no de ninguna manera. De niño siempre quise subirme a una de esas motocicletas, pero mis padres nunca me dejaron. Nunca es tarde para experimentar algo nuevo.

A Keiichi le agrado la honestidad del hombre. Había esperado encontrar a un profesor seco y estirado. Le indico al doctor el camino a seguir.

Una hora mas tarde la familiar figura del doctor Shugahara recorría los pasillos de la universidad. Pero si ayer pareció a punto de bailar, hoy parecía flotar. Ahora sujetaba su laptop con una beatifica sonrisa y tenia oídos sordos a los cuchicheos que se desataba a su paso. Todos habían escuchado de la misteriosa desaparición del doctor, y ahora el llegaba como si acabara de salir del paraíso.

El doctor llego a su salón de clase donde sus alumnos vieron un extraordinario cambio. Comenzó por indicarles que Belldandy se podía considerar una forma aceptable de pronunciar el nombre de la diosa "Verðandi", y luego el aula se lleno de risas, cuando finalmente se digno en traducirles las anécdotas de la reina Geirhild. Sin embargo ninguno tuvo el valor preguntar que le había pasado el día anterior.

Posteriormente el doctor se dirigió a la biblioteca, donde la encargada lo recibió con un gesto de preocupación, pero el doctor la saludo con inusitada afabilidad:

— Buenos días Kajuira-san. Que hermoso vestido tiene hoy. — La mujer casi salta de la sorpresa. No se imaginaba que el doctor supiera su nombre, y mucho menos que se fijara en lo que vestía.

Doctor Sugahara, ¿donde estuvo?, Estábamos muy preocupados. Encontramos los estantes tirados, con manchas de sangre y luego no lo pudimos encontrar por ninguna parte. Hoy pensábamos dar parte a la policía, nunca contesto el teléfono de su departamento y dejo su celular aquí. — Ella aprovecho para darle su teléfono. El doctor lo tomo con aire distraído.

—Todo fue culpa mía. Por accidente jale el estante y me cayo encima – El docto pensó que era mejor no dar muchos detalles, pero tenia que dar algunas explicaciones – Debí recibir un fuerte golpe, porque cuando me di cuenta estaba lejos de aquí.

—¿Un golpe en la cabeza? Por favor, creo que debemos ir a la enfermería

— No se preocupe, ya recibir atención de primera – mientra se tocaba la cabeza — creo que ni siquiera me va a quedar cicatriz – La señorita Kajiura lo miro asombrada. No se veía ninguna evidencia de herida, y el doctor estaba más impecable que de costumbre — Por favor. Avise a todos que me encuentro en buen estado y les agradezco mucho su preocupación.

—Doctor, por favor, insisto. Si recibió un golpe fuerte lo deben examinar.

— Kajuira-san. Considero que es innecesario, pero le prometo que yo mismo me presentare en la enfermería para un examen. Ahora si me disculpa, tengo algunos asuntos que atender. Nunca se lo había dicho, pero me parece que es usted una persona muy gentil.

El doctor se dirigió a su cubículo, mientras la señorita Kajiura se había quedado sin habla. El doctor nunca había sido tan amable, el recibir un elogio así de parte de el, era algo extraordinario. Tal ves ese golpe en la cabeza si lo había afectado.

Entre tanto el doctor había llegado a su cubículo especial y examino el lugar con curiosidad. En el suelo se notaban las marcas del estante al caer. Se veían raspones en los entrepaños y en uno de los libros, creyó distinguir una mancha de sangre. Sin embargo, todo parecía tan remoto, como si hubiera ocurrido meses atrás, en lugar del día anterior.

Encendió su laptop y se encontró con un mensaje del Dr Danielsen preguntadole si se había emborrachado según lo convenido. El doctor se rió abiertamente. Su risa inundo de una extraña manera la silenciosa biblioteca, pero su sonido fue tan agradable que nadie intento hacerlo callar. Luego, con una sonrisa traviesa escribió un breve correo, indicando que si, había cumplido y se había emborrachado con el mejor sake que había conseguido... y que había amanecido con una hermosa mujer entre los brazos. Luego volvió a reír al imaginarse la cara del Dr. Danielsen

Ahora tenia mucho en que pensar. ¿Seria posible que el día anterior se hubiera encontrado realmente con tres diosas?. Luego busco en sus bolsillos y colocó su contenido en la mesa. ¿que evidencia tenia?.¿ Dos tarjetas de presentación y un circuito inservible?. Había muchas coincidencias, pero no tenia evidencia solida. Se rasco la cabeza . Comenzó a caminar de un extremo al otros de sus despacho y después de un rato se detuvo. Tomo una decisión. Necesitaba mas evidencia, pero también deseaba volver a ver esos hermosos ojos violetas. Tuviera 1,200 años o menos, tenia que volverlos a ver.

Se sentó y busco en su laptop la imagen del libro. Apareció el dibujo del rostro que lo había embrujado durante tantos años y luego cerro los ojos. Recordó el hermoso rostro de Urd y se estremeció. Era la imagen de una mujer real, viva, y luego evoco sus sensaciones cuando la toco. Si, tenia que volverla a ver. Ademas, tenia dos promesas que cumplir. Tendría que recoger varias cosas primero. Apago su computadora, y se dirigió al laboratorio de cibernetica. Para cuando llego, ya toda la universidad sabia del extraño comportamiento del Doctor.

Mientras tanto, en la residencia Morisato...

La imagen podría parecer desconcertante para cualquiera. Enfrente de una pequeña y anticuada televisión que ya había visto mejores tiempos, una atractiva joven flotaba en el aire como si estuvieran en un sillón invisible. Pero ese sillón invisible parecía ser de lo mas incomodo, pues la joven cambiaba una y otra vez de posición. Parecía intentar concentrarse en los insípidos dramas de la televisión, como si fuera algo de gran importancia, pero no lo lograba.

Desde su regreso a la tierra, Urd se había sentido fascinado con estos dramas artificiales. Sus truculentas historias y amores imposibles que finalmente era posibles, le servían para olvidar que había un mundo real. Urd había regresado a la tierra con una actitud un tanto cínica hacia lo humanos. No esperaba nada fuera de ellos. Incluso había tratado de exacerbar el amor de Belldandy y Keiichi, con la esperanza de que una vez satisfecho el amor físico, el romance terminara y Belldandy regresara.

Pero poco a poco se había suavizado su actitud, y Keiichi tenia mucho que ver. Poco a poco había aprendido a respetar al joven, y por extensión a algunos humanos, pero su actitud al resto del mundo había cambiado poco.

Estos dramas artificiales eran su droga para ignorar el mundo real.

Pero hoy no estaba funcionado.

Los recuerdos la asediaban, el amor de Fafnir y su muerte aun dolía mucho y sin embargo despertaba añoranzas, y luego el recuerdo de esos 10 años de vivir con humanos, de compartir sus alegrías y sus tragedias. La sonrisa de un niño feliz por un relato, o la satisfacción de haber visto a un hombre brutal como Gundir, transformado en un gran líder de su pueblo. ¿Seria posible volver a vivir eso?

Intentaba sumergirse en los dramas de la televisión, para distraerse de sus pensamientos, pero no funcionaba. Finalmente hizo un gesto y apago la televisión. Floto de manera distraída a su cuarto, pero se detuvo y se regreso, se quedo enfrente del pequeño aparato.

Repentinamente el silencio del cuarto se sintió intolerable. Urd cerro un momento los ojos, pero apareció en su mente el recuerdo del campo de batalla y se estremeció. No quería recordar. ¿Había cambiado algo la humanidad desde entonces?

Realizo otro movimiento de manos y la televisión se encendió de nuevo, pero esta vez no era un drama, sino un noticiero. Urd realizo varios ademanes y comenzó a cambiar de canales, a otros noticieros que mostraban la usual parafernalia de asaltos, guerras, hambrunas, rivalidades, luchas por el poder.

Estaba a punto de hacer otro gesto para apagar la televisión , cuando sintió unos brazos que la abrazaban por al espalda y una voz.

—Onne-san, no la apagues, eso no va a hacer que todo eso desaparezca. No te puedes refugiar en los dramas de televisión para siempre

—¡Belldandy! ¿que haces aquí, no te percibí? ¿no deberías estar trabajando con Keiichi?

— Discúlpame, no te quise asustar. Sentí que mi hermana necesitaba alguien que la escuchara, y aquí estoy.

Urd se sintió confort con su hermana su lado. No le gustaba aceptarlo, pero en realidad si sentía la necesidad de hablar.

— El doctor Shugahara me trajo muchos recuerdos, algunos de ellos muy dolorosos. No entiendo como es posible, ese hombre parece conocerme mejor que yo misma.

— ¿Entonces, si esta enamorado de ti?

Urd hizo un gesto de disgusto.

— No de mi, no exactamente, esta enamorado de la joven estúpida que fui hace años. De esa ingenua que quiso cambiar al mundo y solo causo la muerte del hombre que amaba.

— ¿Aun te culpas de la muerte de Fafnir?, el escogió ese camino. Tu no debes culparte por eso. Hiciste todo lo que podías por salvarle la vida.

— ¡Belldandy!, cuantas veces no me has reclamado por hacer las cosas sin pensar. Debí haber medido las posibles consecuencias.

— No tenias otra opción. El camino que escogiste fue el que salvo más vidas. Pero no me has dicho, como es que el doctor sabe tanto de ti.

Urd entonces comento la historia del Doctor, como había estudiado durante años para poder reconstruir fragmento tras fragmento de su vida, hasta llegar al punto en que había recuperado su libreta de apuntes. Le hablo del palimpsesto y como los científicos lo estaban recuperando.

— ¿Tu libreta? ¿El doctor recupero tu libreta? Eso es increíble. — Belldandy cerro un momento los ojos para concentrarse y luego hablo con un sorpresa. — Creo que esto puede ser muy serio.

— No creo que pueda descifrar toda la libreta. Para lo mas importante utilicé los códigos de alto nivel de Yggdrasil, estoy seguro que solo lograran entender los significados elementales.

— No me refería al contenido. Aquí hay una extraordinaria cadena de coincidencias. Tu libreta estuvo perdida durante siglos, y repentinamente, ¿El doctor descubre tu libreta, el mismo día en que se encuentra contigo...?, ¿cuales son las posibilidades de eso.?

Urd cerro los ojos y medito, mientras en su mente corría una compleja simulación para calcular las probabilidades de esos sucesos. Luego exclamo asombrada.

— Eso no puede ser coincidencia. Eso solo puede ser...

— ¡El destino! – La interrumpió Belldandy, mientras le sujetaba las manos con emoción. Pero Urd negó con la cabeza.

— Eso es imposible, ese subsistema de Yggdrasil fue dado de baja hace siglos, causaba muchas complicaciones, yo misma fui la encargada de terminar la ejecución de el programa.

— Algo o alguien lo debió haber reactivado.

— Yo soy la SYSOP, nadie puede activar un programa de este tipo sin mi autorización y de poderlo hacer, estaría visible en la lista de procesos.

— Entonces, debió ser activado desde un subprograma residente, uno con suficientes privilegios de ejecución para poderlo activar en modo "stealth".

Urd, apoyo su mano en la barbilla mientras meditaba.

— Solo existe una categoría de programas que puede lograr algo así. Los programas de defensa predictivos. Esos programas intentan predecir posibles amenazas a Yggdrasil y prepara las condiciones para enfrentarlas sin que nadie del sistema se de cuenta. No entiendo, ¿que interés podría tener en que el doctor y yo nos encontremos?

— Eso, creo que tu lo tendrás que averiguar. Percibí que el doctor es un ser humano muy especial. Tiene una hermosa aura, tan desprovista de malos pensamientos y te ama.

— Belldandy, por favor no insistas en eso. ¡El doctor no es mi tipo! — Belldandy sonrió, la protesta de Urd le pareció demasiado enfática, pero era mejor no presionar a su explosiva hermana.

— Onee-sama – Urd salto un poco ante el inesperado titulo honorifico— yo te admiro por lo que hiciste en la tierra y estoy segura que la admiración del Doctor esta perfectamente justificada. Solo te pido, que no lo rechaces de antemano.

¿Rechazarlo? Por un momento Urd recordó como el tímido abrazo del doctor la había confortado tanto. Ademas tenia que reconocer que había pasado una tarde muy entretenida, las bromas del doctor la habían hecho reír como nunca. Había prometido regresar, y ella quería verlo de nuevo, pero eso no, eso no era amor, solo era porque el había encontrado el problema en sus pociones... ¿Eso podría ser?

— Belldandy, El doctor encontró como resolver el problema de mis pociones!. Tal ves por eso nos deberíamos encontrar. Puede ser que mis pociones sea necesarias en un futuro.

Urd explico a Belldandy lo del cambio de las propiedades de las plantas.

— Eso confirma lo que sospechaba, es un humano muy especial. Un humano que se esta adentrando, no en el uso, sino en la comprensión de la magia. Hay dioses que no la comprenden a pesar de depender de ella. Entonces debes seguir viéndolo. Debes reparar tus pociones. Eso podría ser la razón, pero algo me dice que debe haber mucho mas que eso. Debo irme, Keiichi me espera.

Belldandy floto hacia un espejo en la habitación. Ese era su medio su medio de transporte, tenia la habilidad de ir de un lado al otro por los espejo y superficies reflejantes. Estaba a punto de entrar, cuando Urd la llamo.

— ¡Espera! Acabo de recordar algo. Nunca te conté lo que me paso en la tierra, era muy doloroso para mi, pero pareces saber demasiado. Explícate, se que no puedes mentir.

—Onee-san. Eso es algo que esperaba que descubrieras tu misma. — Regreso a donde estaba Urd, entrelazo sus manos con las de ella, y la miro a los ojos – Te voy a contar algunas historias. Tal ves te sean familiares. Son sobre una joven, ingenua e inexperta diosa.

Urd intento protestar, pero Belldandy la callo con la mirada.

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra, a un lugar apartado, donde existían pueblos dispersos que solo los unía el idioma. Les llevo relatos de otras tierras . Esas historias se convirtieron en leyendas y se transmitieron de pueblo en pueblo y llegaron un tal Leif Ericcson. Lo inspiraron a cruzar el océano y encontró nuevas tierras. Pero el clima lo derroto y su gente se tuvo que regresar, pero mas tarde otro viajero, un Genovés, supo de los viajes de Ericcson y descubrió un continente. Esa joven cambio el mundo.

Urd se quedo boquiabierta. ¿le estaba diciendo Belldandy que era la responsable del descubrimiento de América?

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra. Enseño a la gente a respetar la vida humana, lo hizo a través de canciones, donde les trajo ideales de comportamiento. Los poderosos intentaron dominarlos, pero con el tiempo ellos lograron imponer sus conceptos e ideales. Crearon el derecho sajón y de ahí la carta magna de Inglaterra que impuso ideales de libertad en otros países.

— Hace mas de mil años, una joven diosa vino a la tierra . Enseño a las mujeres a curar y reconocer plantas. Le enseño procedimientos que salvaron vidas, esos procedimientos seria refinados y modificados, y esas tradiciones, serian recogidas y luego codificadas en forma de medicina.

— Conozco otras historias de esa joven diosa llamada: Urth.¡ Onee-sama!, ¿Tienes ideas de cuanto te he admirado?. Todo eso lo hiciste usando un minino de magia, solo con trabajo duro y viviendo y sufriendo con esa gente. Si pudieras arrancar esa amargura de tu corazón y darte cuenta de todo lo que has hecho. Con magia nunca hubieras logrado hacer tanto. Tu trabajo se habría desvanecido dentro del corazón de los hombres, en cambio asi lograste que perdurara

Urd estaba atónita. Ella había considerado que todo lo que había hecho era inútil. Luego recordó que el Dr Shugahara le había dicho que ella había realizado grandes cosas por esa gente, pero que posiblemente no se había dado cuenta. ¿Realmente su estancia en la tierra había dejado tal impacto? .

— Por favor piénsalo, creo que el Doctor sabe mas historias de esas joven diosa que el tanto ama.

Belldandy oprimió con cariño las manos de su hermana y luego floto de nuevo hacia el espejo, donde comenzó a atravesarlo, pero un grito de Urd la detuvo a medio camino.

— Un momento, no me haz dicho como sabes todo eso.

Belldandy se detuvo un momento con una sonrisa traviesa.

— ¡Ahh!. Lo estudie en mi clase de historia en mi entrenamiento para diosas de primera clase — Y desapareció sin darle tiempo de contestar a Urd.

El japones es un idioma con muy pocos insultos. Pero Urd conocía buena parte de los idiomas de la tierra, Así que no le faltaron palabras para expresar sus sentimientos. ¡Su vida!. ¡Su vida personal!, Sus recuerdos, su alegrías, su amor y quien sabe que mas... ¡Convertidos en una lección de historia para dioses!.

En alguna parte, esas Valquirias de las que ella se había querido vengar, ¡deberían estar riendo de ella!

Pero pronto la ira, cedió lugar a la risa. Ahora entendía muchas cosas. Urth, leyenda viviente entre los mortales, era Urd, historia viviente entre las diosas de primera clase. Decidió que merecía un brindis, tal ves quedara algo del excelente Sake que había traído el Dr. Con ese pensamiento se dirigió a su cuarto.

Esa misma tarde...

Un pequeño auto compacto recorría el camino rumbo al templo que era el hogar de Keiichi y Belldandy. Era un viejo y anticuado Subaru R-2, muy popular hacia 20 años pero perfectamente cuidado. Reflejaba la personalidad de su dueño. Era un auto funcional, practico, económico y a su dueño el importaba muy poco la ostentación o la apariencia.

El auto se detuvo frente a la entrada del tiempo y el Dr Shugahara Kenji emergió de el. Saco del portaequipajes algunos paquetes junto con un gran y apretado ramo de flores de color purpura. Se notaba que se sentía inseguro con las flores.

El doctor examino la entrada del templo con curiosidad. Estaba perfectamente cuidado, y restaurado en su estilo antiguo. Debió haberse necesitado un equipo de restauradores expertos para dejarlo en ese estado. Entro al patio mientras observaba maravillado el hermoso balance del jardín. Era obvio que el templo ya no funcionaba como tal, y sin embargo se percibía algo divino en el ambiente.

Repentinamente su paso fue interrumpido por algo completamente fuera de lugar. Era un pequeño robot. Tenia cierto aire cómico, una cara esférica portando un anticuado sombrero que habían usado los antiguos soldados japoneses del siglo XIX y una notoria manija en la espalda. Pero la actitud del robot no era cómica. Parecía que no le gustaban los intrusos y emitió una serie de sonidos poco amables. El doctor cuidadosamente coloco sus paquetes en el suelo, la actitud del robot no presagiaba nada bueno, y no quería dañar sus paquetes.

El robot era Banpei-kun RX una de las creaciones de Skuld. Diseñado para protege re el templo contra demonios e intrusos. El doctor era especialista en sobrevivir en la selva, hijo de un instructor de Kendo, y ante todo, un científico... el pequeño robot nunca tuvo una verdadera oportunidad.

Skuld se encontraba en la sala junto con su amigo Sentaro, cuando vio entrar al doctor con sus paquetes.

—Sensei, que alegría verlo, estaba platicando a Sentaro kun sobre usted. No me quería creer que una personalidad de la televisión hubiera estado aquí.

El niño esbozo una amplia sonrisa, se paro frente al doctor y realizo un elegante y correcto saludo tradicional.

— Sensei, mi nombre es Sentaro Kawanishi.

— Es un placer en conocerte, Sentaro kun.

El Dr sonrio. Le gustaba que los jóvenes conservaran las antiguas costumbres de cortesía. Luego contemplo a los dos jóvenes con satisfacción. Era muy jóvenes, pero era obvio que había algo más que amistad entre ellos. Era reconfortante ver que la "diosa de segunda clase" Skuld se comportaba como una joven completamente normal, o casi.

—Skuld san — Sentaro se sorprendió por el tratamiento honorifico— Le enseñe al doctor Kawazu su circuito que quedo muy impresionado. — al escuchar esto, Skuld se sonrojo visiblemente. — Asi que me pidió que te entregara esto.

El doctor tomo uno de los paquetes, que estaba envuelto en plástico antiestatico, y lo desenvolvió con cuidado. Saco unos circuitos integrados que le entrego a Skuld. La joven observo con aprobación como el doctor la tomaba de la mano, para descargar cualquier posible carga electrostática, antes de darle los circuitos. Ese detalle aumento su respeto por el Doctor

Entonces examino los circuitos integrados, y su boca se abrió con sorpresa.

— El Dr Kawazu me explico que son circuitos experimentales, cada uno equivale a varios cientos de miles de nodos de una red neural. Estos no son perfectos, son circuitos rechazados por el control de calidad, pero me comento que no deberás tener problema en mapear las partes defectuosas y aprovecharlos.

— Yo, no , no se que decir. Estos circuitos son muy avanzados, dígale que son maravillosos, que haré algo importante con ellos.

— ¿Para que los quieres?

— Para Bampei Kun, mi androide, Lo diseñe para defender el templo contra enemigos, pero le cuesta mucho trabajo distinguir a los enemigos de los amigos, con una red neural sera mas fácil enseñarlo.

— Bampei, entonces asi se llama ese pequeño androide. Te pido disculpas, espero no haberlo dañado. — mientras tanto el doctor le entregaba a Skuld la manija de encendido del robot.

— ¡Doctor!, los siento mucho, no esperaba visitas hoy. Espero que no lo haya molestado.

— No te preocupes, fue divertido. Pero estoy intrigado ¿tienen muchos enemigos? — Skuld estaba a punto de contestar, cuando Sentaro, que no había perdido detalle, le dio un codazo y una mirada de que se callara.

— Eh.. si algunos...disculpe sensei, me tengo que retirar, hay tanto que quiero hacer con estos circuitos.

— Muy bien, el Dr Kawazu espera un reporte, y eso me recuerda.— El doctor saco un pequeño paquete y se lo dio a Skuld. Esta lo abrió y vio con sorpresa, un pequeño y elegante tarjetero. No era de piel, como el del doctor, sino de un elegante metal bruñido, como el que podría tener un joven ingeniero de alto nivel.

— Espero que te guste. En su interior encontraras la tarjeta del Dr Kawazu, con su e-mail, a el le gustaría saber de ti. Quedo muy impresionado con tu circuito — El doctor le dio a Skuld un CD ROM. — Aquí hay algunas observaciones sobre tu circuito que te hizo el Dr Kawazu. Por favor, escribele.

Skuld miraba fascinada el tarjetero, y lo abrió para ver la tarjeta. Se inclino muchas veces ante el doctor en agradecimiento y luego corrió hacia su cuarto, arrastrando al joven Sentaro, quien se disculpo una sonrisa, pues no le había dado oportunidad de despedirse.

Repentinamente el doctor escucho una voz familiar a sus espaldas.

— Doctor, me asombra de nuevo. Nunca había visto a Skuld comportarse así con nadie.

El doctor con una gran sonrisa se volteo a ver a Urd, pero al verla tuvo que luchar para no quedarse con al boca abierta. El día anterior había visto a Urd con lo que ella consideraba un traje conservador, pero que el Doctor había juzgado como elegante y sensual. Hoy Urd usaba su ropa habitual, mucho mas reveladora que la que había llevado a la universidad. Con un muy amplio escote al frente. Urd no pudo ocultar su satisfacción ante la reacción del doctor, pero para su desencanto este se repuso muy rápidamente.

— Urd-san es un placer verla de nuevo.

Urd frunció el ceño ante ese "Urd-san" así que decidió contraatacar con estudiada coquetería.

— Vamos doctor, como me puede llamar Urd-san, después de que dormimos juntos — Urd pronuncio "dormimos juntos" con una coquetería y sensualidad tal, que el doctor se sonrojo profundamente, desgraciadamente para Urd, su bronceado ocultaba mucho del efecto. Por un momento, Urd recordó a otro hombre en quien si se notaba cuando se sonrojaba ante ella.

El doctor pareció atragantarse, luego se comenzó a recuperar rápidamente. Urd ya lo había notado, el doctor parecía tener el don de adaptarse rápidamente a las situaciones, este tardo un poco en reaccionar, pero entonces adopto una actitud resuelta

—Urd ssa sa... quiero decir Urd. Entonces debo pedirte un favor.

—¿cual es?

— Mi nombre es Kenji. Simplemente Kenji

Para Urd era evidente lo mucho que le costaba al doctor decir esas palabras, pero aun así, tenia un sorprendente auto control. Entonces el doctor, es decir Kenji, pareció recordar algo, y le entrego el ramo de flores a Urd. Esta reconoció las flores, su perfume pronto le comenzó a traer recuerdos. El recuerdo de esa fría mañana cuando las descubrió y recordó el cuerpo desnudo de Fafnir. Pero afortunadamente esos recuerdos ya no eran tan dolorosos. Se quedo un momento tratando de embriagarse de su suave aroma. Pero recordó que Kenji estaba ahí, y al verlo no evitar jugar con el.

— Que hermosas flores... Kenji... gracias por tu galantería. — El doctor trago con dificultad. Urd como gran maestra de la seducción, había puesto una gran carga de sensualidad al pronunciar su nombre.

— No son flores, bueno si son flores, pero son plantas medicinales, son..

— Si lo se, son la flor de Urd. — Urd miro a los ojos al doctor quien se dio cuenta que estaba jugando con el y había resultado ser un blanco muy fácil. Entonces sonrió, y ella le correspondió la sonrisa, abandonando su juego de seducción. — Gracias Kenji. No sabes lo que significan para mi.

— Esta ves Urd pronuncio su nombre de una manera distinta, lo dijo con una calidez, que el doctor sintió que se extendía a su propio cuerpo, volvió a tragar saliva, pero finalmente se sobrepuso.

— Yo siempre cumplo mis promesas. Puedes disponer de todas las que quieras ademas de otras plantas del invernadero que se que te hacen falta. Solo quisiera pedirte un favor.

— ¿Un favor?, por supuesto, estas flores son muy importantes para mi. Lo que sea.

— Enséñame como las preparas.

— ¿Como?, si tu has podido extraer sus compuestos con una gran pureza.

— Y nos tomo a mi y a mis estudiantes mas de una semana de trabajo lograrlo, algo me dice que pudo aprender mucho de ti.

Urd miro a los ojos al doctor y volvió a ver esa intensa mirada que delataba su curiosidad. Le gustaba esa mirada

— Bien, manos a la obra. Acompáñame.

Entraron al "Castillo de Urd", pues ese era el letrero que ostentaba su habitación. El doctor no pudo evitar sentir un estremecimiento al ver el futón doblado en una esquina.

Urd procedió a preparar su laboratorio. Saco sus reactivos, sus cristalería: Matraces, retortas, destilador, etc. Luego dudo un instante y le pidió al doctor que se diera la vuelta. Tratando de ser discreta ejecuto un hechizo sencillo y su ropa se transformo en una sencilla, pero muy bien entallada , bata blanca de laboratorio. Podría pasar como una elegante científica de alto nivel. hizo una pausa para que no pareciera que había usado magia

—Listo ya puedes mirar.

El doctor tuvo un sobresalto... le estaba dando a entender que se había desvestido y cambiado a sus espaldas, así que volteo lentamente a ver.

—Ohh , ¿una bata de laboratorio?

—Que esperabas, ¿una capa negra con lunas y estrellas y un sombrero cónico?

El doctor sonrió tímidamente

—Confieso que si..

— Déjame decirte, esto es mucho más practico, pero tal ves un día te deje ver mi traje de hechicera.

Ambos rieron ante la idea.

Urd tomo las flores, y aspiro su olor por ultima vez. Lo tendría que sacrificar, pues ese no era el compuesto que necesitaba.

Con habilidad, comenzó a separar los pétalos, separando los que estuvieran dañados o lo que ella sentía no tenían la concentración adecuada. Los recorto en pedazos finos, los macero, y finalmente añadió un solvente.

Separo el extracto, lo filtro y procedió a realizar una cristalización preliminar.

El doctor no perdía detalle y varias veces se detuvo a preguntarle porque hacia las cosas de cierta manera.

— En este paso, la temperatura debe ser de 52.4 grados centrifugados exactos. Como es puedes determinar la temperatura sin medirla.

Urd se detuvo, no lo había pensado, ¿como lo sabia?. Solo sentía que así debía ser, entonces repaso lo que había hecho y comento.

— Hay un ligero cambio de color, cuando el cristal cambia de fase.

El doctor sonrió con aprobación. No se le había ocurrido tomar eso en cuenta.

Urd procedió disolver y a re cristalizar la sal obtenida. Ahora solo quedaba una pequeña fracción del material con el que había comenzado, pero la pureza era esencial. Una y otra vez repitió la cristalización, cada ves eliminando más impurezas.

Pasaron más de tres horas.

— ¡Que hermosura! ¡que belleza!, Nunca había visto algo tan impresionante en mi vida. Las proporciones, la forma, son casi perfectas.

Urd estaba acostumbrada a escuchar ese tipo de elogios para referirse a su cuerpo, pero el doctor no la estaba mirando a ella, sino al fruto de su trabajo. Unos cuantos cristales ligeramente amarillentos, y que el doctor examinaba con un microscopio que había traído.

Era la primera vez que Urd escuchaba tantos elogios respecto a su trabajo y ademas dichos con tal honestidad y vehemencia. Entonces el doctor volteo a verla. A ver esos intensos ojos marrones Urd sintió algo que nunca en su vida había sentido. Urd se había ruborizado ante la mirada de un hombre.

Pero las siguiente palabras del doctor le cayeron como un balde de agua fría.

— Pero creo que puedes lograr algo mejor.

El rubor de Urd fue pronto substituido por un momentáneo acceso de ira, pero que fue rápidamente interrumpido, cuando el doctor hizo una declaración de humildad.

— Yo nunca podría haber logrado algo parecido en mi laboratorio. Esto supera en pureza cuanto he intentado hacer, sin embargo después de verte, creo que hay un par de puntos que se pueden mejorar.

Urd no pudo evitar soltar algunas maldiciones que solo hicieron sonreír al doctor.

— Kenji, para que necesitas que sea tan puro. Yo he usado este compuesto así, no necesito más.

El doctor dudo por un instante. Lo que el quería hacer, era probar una de sus hipótesis. Pero la idea parecía tan demente que no se había atrevido a mencionar a sus colegas, hasta que tuviera alguna evidencia. Pero tenia que sincerarse con Urd

— Este compuesto tiene capacidades, que van mas allá de sus propiedades químicas. ¿has visto su estructura cristalina?. La estudie por refracción por rayos X, yo creía que era simplemente una estructura cubica centrada en la cara, pero hay algo mas. Creo que este compuesto extiende su estructura en otras dimensiones. Su estructura parece resonar con la estructura del espacio tiempo. Pero tiene impurezas, que impiden que penetre muy profundamente. Intenta percibirlo.

Urd escucho al doctor con curiosidad. Recordó las palabras de Belldandy, acerca de entender los principios de la magia. Así que tomo el recipiente con los cristales, y comenzó a cantar para concentrarse.

Pudo ver la malla del cristal. Ella era un ser de 10 dimensiones, así que pronto reconoció lo que decía el doctor. La malla cristalina, se extendía no solo en 3, sino en 10 dimensiones. Anclándose en la estructura del espacio / tiempo. Pero en lugar de ser perfecta, la trama del cristal se fracturaba aquí y allá, por impurezas. Las impurezas distorsionaban el cristal, y ella casi podía sentir el dolor del cristal al ser deformado.

Ese dolor la hizo salir del trance. Miro a los cristales, y con un gesto de decisión, decidió liberarlos de su dolor. Esta vez el doctor se puso a trabajar con ella.

Horas después, ella y el docto se acercaron a un pequeño platillo de vidrio, al que miraron casi con veneración. Había solo seis cristales, del tamaño de los cristales de la sal común. Maria Curie debió sentirse igual cuando después de procesar toneladas de mineral, obtuvo unos cuantos miligramos de un nuevo elemento, el radio.

Urd sentía que esos cristales rebozaba de magia, el doctor podía ver un leve pero extraordinario destello que salia de ellos, y que sospechaba de donde provenía. El esfuerzo había valido la pena. El poder de esos cristales debía ser extraordinario.

— Kenji, tenias razón. La estructura cristalina ahora es perfecta. Puedo sentir su poder.

— Es increíble, una ventana anclada a otras dimensiones. Me siento mareado tan solo de pensar en las implicaciones.

Sin siquiera darse cuenta, el doctor y Urd se abrazaron emocionados. La emoción de su logro derribo por un momento las barreras naturales que hay entre las personas. Ahora dependería de ellos si las volverían a levantar.

Lentamente se separaron, las palabras salían sobrando. Afuera los primeros rayos del día comenzaba a aparecer, y el doctor comenzó a sentir el cansancio del día.

— Esta por amanecer, debo retirarme. No se como daré clase hoy, pero valió la pena.

— Kenji, espero verte pronto. Hay tanto por hacer.

Urd vio el cansancio reflejado en los ojos del doctor, y recordó que era un humano. Fue a su anaquel de pociones y trajo una pequeña píldora.

— Toma esto, te dará energía para el día. Y no pongas esa cara, no es es peligroso.

El doctor tomo la píldora y sin decir nada se la trago, dándole a entender que confiaba en ella. Pronto sintió como desaparecía el cansancio y el hambre.

Finalmente se despidió de Urd y salio. Al salir se encontró con el aire fresco de la mañana y con el, sentía un vigor renovado. Mientras caminaba por el sendero del templo, miro al cielo y se sintió feliz, como nunca en su vida. Finalmente subió a su automóvil y partió.

Pero el auto apenas había recorrido unos cientos de metros, cuando se detuvo al borde del camino y el motor se apago.

Repentinamente, el pequeño automóvil se estremeció cuando de su interior salio un poderoso grito.

— ¡BANZAI!

Luego el auto encendió, y continuo su camino.

Notas:

1) Este capitulo me costo bastante trabajo, espero no haberme excedido en los detalles técnicos que tanto me apasionan. Desearía conocer sus opinión.

2) Sake. Puede parecer extraño que con una sola botella de Sake el doctor tuviera una cruda de tales proporciones, pero la mayoría de los japoneses tienen muy baja resistencia al alcohol. Usualmente con el equivalente de dos copas de vino son mas que suficiente para dejar fuera de combate a muchos.

3) Stealth: En computación un programa o un virus utiliza técnicas stealth (subterfugio) para ocultarse de los usuarios y de los antivirus. Básicamente modifica al sistema operativo, para que todo intento de detectarlo de por resultado que todo esta en orden.

4) Subaru R-2. Los fans de "You are under arrest", reconocerán este automóvil.

Capitulo 6: El deber de una diosa

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo VI
El deber de una diosa

Giörel , diosa de primera clase, se encontraba muy feliz. En realidad es no era algo raro, parecía ser su estado natural. Gentil, amable, y sobre todo alegre, no había día que no le pareciera descubrir algo completamente nuevo que no mereciera celebrarse. Caminaba por los senderos del maravilloso mundo que los humanos conocemos como "el cielo" con una hermosa tonada, mientras se dirigía a su trabajo. Tenia cierta premonición de que hoy seria un día especial.

Aun era una diosa muy joven. Sus rasgos conservaba algo de la suavidad y la inocencia de una niña ademas de unos inquietos ojos verdes de un color que ella pensaba reflejaban su amor por los seres que crecían de la tierra, pues ese era su dominio. Tenia un hermoso pelo castaño que le gustaba acomodarlo en una larga trenza, que siempre portaba alguna flor. Debido a que de un momento a otro podría necesitar ir a la tierra, llevaba su traje ceremonial de diosa.

Llego al hermoso edificio donde se encontraba la "Oficina de ayuda de las diosas" encargada de cumplir deseos a algunos mortales. Saludo a su supervisora, Othala. Ella era una diosa con aspecto un poco severo, pero que sabia que tenia un gran corazón. A pesar de la eterna juventud de sus aspecto, tenia literalmente una experiencia de siglos.

El edificio era inimaginable en términos humanos: formas geométricas imposibles, amplios espacios extendidos en mas de 3 dimensiones, pasillos cruzando espacios que provocarían vértigo a un mortal al no contar con ningún apoyo o protección. Había apenas una docena de diosas en ese gran espacio, pero no se necesitaban más. Solo los casos especiales eran atendidos aquí. Los deseos comunes eran atendidos en la oficina de la "Linea de asistencia terrestre".

Finalmente llego a su lugar. Un cómodo y elegante asiento que parecía flotar en el aire. Tenia varios display y controles ajustables.

Recientemente había sido transferida a este puesto y como todo lo que hacia, había puesto todo su empeño en su trabajo. Después de atender algunos casos con supervisión de diosas mas expertas finalmente había recibido la autorización de trabajar sola. Eso entre otras cosas implicaba estar en el lugar que alguna vez había ocupado Belldandy. Este había sido su asiento.

Ese nombre le producía un suave calorcito, ahí, donde las diosas tiene su corazón. En secreto se preguntaba si le tocaría llegar a enamorarse también de algún mortal. Pero la mera sugerencia de eso, había provocado una reprimenda por parte de su supervisora. El amor había producido una baja muy importante en el "staff" de la oficina y no deseaban que se repitiera. Para todos era ya sabido que lo que retenía a Belldandy en la tierra, no era ya un contrato, sino algo que ella consideraba más importante.

Giörel sonrió para si, y luego con un aire un poco culpable, en lugar de comenzar su trabajo abrió el archivo de Belldandy. Ya se lo sabia de memoria, pero había aspectos que no comprendía. Sin embargo, para no llamar la atención, prefirió mantener el display en modo bidimensional, mucho más discreto.

Ahí estaba, un historial perfecto, desde niña se esperaban grandes hazañas logros de su parte. Sus lista de éxitos era notable. Campeona en carreras, en Cantos Mágicos, en Hechizos no verbales, un certificado sin tacha como valquiria, Una tesis sobresaliente en historia Humana, sobre los alcances del caso "Urth". Sin embargo, había algunas extrañas anomalías. No era mencionado el nombre de su instructor, y había un largo periodo sin ninguna actividad. A Giörel le gustaba imaginarse que había tenido alguna misión secreta, o algo parecido. El nombre de Celestine había sido completamente eliminado de su historial y ya pocos los recordaba. Pero lo que mas le impresionaba era su relación con Keiichi. En eso escucho una tosesita detrás de ella. Rápidamente apago el display, pero era demasiado tarde. Su supervisora flotaba detrás de ella, con una expresión severa.

- Othala, perdón no la sentí llegar.

- ¿De nuevo con ese expediente?, creo que ya te los sabes de memoria. Tienes otros asuntos más importantes que hacer que soñar despierta.

La supervisora pretendía estar enojada, pero era imposible enojarse con esa joven diosa. Aun así, debía hacer algo, le gustaba la iniciativa y la curiosidad, pero NO en horas de trabajo.

Lo siento, pero es que hay muchas cosas que no entiendo. ¿Me las podría explicar?

Othala, suspiro. Simplemente no podía enojarse al ver esos ojos inquietos. Pero le preocupaba. La fascinación por Belldandy parecía querer alcanzar niveles de epidemia entre su personal.

- Muy bien, no hay mucho trabajo, tengo una minutos.

- Keiichi no es el primer mortal que desea vivir con una diosa, ¿Porque es al único que se le concedió.?

Othala la miro fijamente. Era una afirmación delicada, en varios aspectos

- Giörel. Todos los deseos se cumplen. Es nuestra palabra como dioses.

- Lo siento, no me refería a eso, sino a que...- Othala exasperada la corrigió.

- Los humanos rara vez saben exactamente lo que quieren, por eso es que no todas las diosas pueden ocupar esa silla. Tu estas entre las que tienen la sensibilidad para guiarlos e interpretar sus deseos. Puedes darles alternativas, puedes proyectarles imágenes mentales para que ellos comprendan lo que implicarían sus deseos, incluso puedes hacerlos vivir en una simulación y darles la oportunidad de sentir lo que pasaría con un deseo equivocado y arrepentirse. En la mayoría de los casos, y tu lo debes de saber, lo que en realidad deseaban era alguien a quien amar y adorar, casi como una diosa y eso se les cumplió.

- ¿Pero en el caso de Belldandy?

- Yggdrasil respondió antes de que ella pudiera actuar. Ahora es tu turno. Dime porque. Tienes poco aquí, pero tu ya debes saber la respuesta.

La joven diosa la miro insegura, había esperado que su supervisora le diera al respuesta, así que comenzó a recitar sus lecciones.

- Se les conceden deseos a los humanos, porque obtenemos compensaciones a cambio... ¡Eso es! Que el sistema conceda que una diosa de primera clase se quede con el significa que que solicita el deseo debe ser alguien muy especial y se esperan grandes cosas de el.

La joven suspiro con una mirada añorante y romántica.

- Me gustaría conocer a ese mortal.

- No, eso si lo prohíbo. No se que tenga de especial, pero las diosas que han estado con el han cambiado. Primero Belldandy, luego Peorth, y después esa Valquiria, Lind. La mas poderosa de las Valquirias, trastornada por un mortal. ¡No!, recuerda, Keiichi esta fuera de los limites. Ahora olvídalo, ya ni siquiera yo puedo ver su expediente. Así que a trabajar. Dame un resumen de tu trabajo.

Giörel puso una cara de culpabilidad, incluso sin ver el expediente, se rumoreaban muchas cosas. El joven había dado muestras de ser especial. Un mortal que había podido soportar no una vez, sino dos veces a ángeles. El ángel de Lind y el espíritu familiar transformado en Ángel por Belldandy. También se le había concedido un segundo deseo por parte de la oficina de deseos rival. Eso nunca antes había pasado. Y ese deseo había sido, nada menos que, escuchar que Belldandy lo amaba. ¡Fue tan romántico! Y aun más, ¡había sido capaz de llamar al cielo por su voluntad!, y eso por su amor a Belldandy. ¡Nunca había pasado algo así.!

Pero ante la mirada severa de su supervisora, prefirió dejar como secreta sus fantasías, así que se puso a repasar una sus expedientes. Tenia una lista de 10 candidatos. Seleccionados cuidadosamente por el sistema. En algún momento, sabia que le tocaría atenderlos. Así que procedió a dar su resumen de los casos mas importantes. Al terminar su instructora le pregunto.

- Y de esos casos, quienes son los mas inmediatos.

- Hay tres próximos, esta Y Chiara Vimercati, de Italia, Mipham Chokyi Lodro del Tibet y Somasindhu Parthasarathi de la india. Me gustaría que fuera Somasindhu el primero. Tiene unos ojos tan tristes.

La supervisora, cruzo los brazos en signo de exasperación.

- Eres una diosa de primera categoría. No una atolondrada deidad del amor. Ahora dime tu opinión del "joven de ojos tristes".

La joven se ruborizo ante la burla de su instructora. El joven hindú era su favorito, proveniente de una familia intocable. Le había costado trabajo entender el termino intocable, y ahora le dolía la palabra. Ademas sus ojos tristes la hacían suspirar. ¿Le tocaría también enamorarse de un humano especial?

- Viene de familia muy pobre, del clan de los intocables. Ha sufrido mucho, y creo que...

- No se conceden deseos por sufrir. Debes ser objetiva.

- Tiene el potencial de ser un gran medico, tiene el talento para investigar y desarrollar curas. Sus acciones traerán la felicidad a mucha gente y eso nos beneficiara mucho. Pero esta a punto de darse por vencido.

- Eso esta mejor. ¿que crees deba pedir?

- Creo que debe pedir algo que le ayude a poder entrar a la universidad y estudiar. Algo que lo estimule a luchar y seguir adelante. Pero me preocupa. Según había estimado, la llamada debió haber ocurrido hace casi una semana, están a punto de cerrar inscripciones y el se esta desanimando, el periodo optimo para tener su deseo esta pasando.

Giörel vio la imagen del joven en la pantalla, esa mirada triste la conmovía. Si lograba cambiarla en una sonrisa duradera, se consideraría la diosa más feliz de todas.

Por un momento recordó a Belldandy y el deseo del elegido que le había tocado atender. ¡ Keiichi.!, Saboreo el nombre de ese mortal, su romántico corazón no lo podía evitar. El sistema había aceptado que una diosa de primera clase, dejara todo y se quedara con el.

En eso, sonó el teléfono. Su corazón salto de placer. ¡Finalmente, Era el joven hindú!. Finalmente lo podría conocer. Rápidamente levanto la bocina y contesto en perfecto hindi, pues lo había estado ensayando una y otra vez.

- Devi rahat karyalay. Tum fon karne ke liye dhanyavaad, ham aapako turant bhaag lenge.

Volteo a ver a su supervisora. Esta sonrió aprobando su correcto acento. Escuchó la voz de sorpresa del joven, eso era lo normal. Se preparo para partir. Reviso mentalmente el expediente del joven. Preparo su tarjeta de presentación y no pudo evitar una ultima coquetería para dar un vistazo al espejo por el que se transportaría y estuvo satisfecha con lo que vio.

Repentinamente vio algo extraño y se regreso. Por un momento había observado una poderosa energía en el cuarto del joven. Ante la mirada de su supervisora, reviso el sistema, pero no había ninguna huella. Sin embargo encontró una discontinuidad de tiempo en la bitácora.

- Algo extraño ocurrió y hay una anomalía en el sistema, pero tal ves no tenga otra oportunidad, debo bajar con el. Se supone que no debo bajar si hay alguna posibilidad de presencias extrañas.

- No te preocupes, yo lo revisare, tu cumple con tu deber. Apresúrate

Finalmente partió a la tierra, disolviéndose en el espejo. Pero no todo estaba bien, de haber escuchado la linea telefónica unos segundos más, habría podido escuchar como las voz del joven pasaba de la sorpresa, al terror.

En otro lugar, la lucha estaba en su punto culminante.

Anang-Reh tenso sus músculos, sus oponente casi lo doblaba en peso, y el esfuerzo por evitar ser arrojado requerida toda su concentración. Los músculos le dolían, el encuentro pasado había sido muy doloroso, la joven demonio que enfrento era un digno rival, pero finalmente la había derrotado. Mentalmente reviso la situación. Su oponente prácticamente lo tenia en el borde de la pista, un poco más y saldría del área. ¡Era Perfecto!. No pudo evitar soltar una risa, que desconcertó a su adversario, y aflojo un momento. Eso era todo lo que necesitaba. Anang-Reh súbitamente dejo de empujar, dejo caer de espaldas, jalando a su oponente, y colocando su pie contra el estomago del tosco gigante y este, sin un punto de apoyo, cayo fuera de la arena, El pie de Anang en el estomago fue una excelente palanca.

Se escucho un estruendo, justo entre los asientos de los jueces. ¡Exactamente como lo había previsto!. Seguro que con eso, los jueces no volverían a olvidar su nombre.

El ruedo se lleno de risas. La táctica del joven no había sido muy elegante, pero si muy efectiva. Pronto hubo discusiones por todo el lugar, mientras demonios de todas la edades discutían sobre su deporte favorito. Pero las reglas eran claras, Anang-Reh era el nuevo campeón.

Ahora estaba en medio de la pista, erguido con orgullo, como tratando de contrarrestar la poco elegante jugada que habría realizado. Hubo una pausa larga, pero finalmente uno de los jueces se las arreglo para recuperar un poco de dignidad, se le acerco, y de mala gana le levanto la mano, indicando victoria.

Sabia que lo criticaran, un demonio que se respete nunca se dejaría caer ante un adversario. Pero no le importaba. Con esta victoria tenia oportunidad de ser seleccionado para el cuerpo élite de combate.

El Shak-ar era un deporte popular entre la clase guerrera y con cierto parecido a las reglas del Sumo. Se debía sacar al oponente fuera del circulo y originalmente era una competencia de fuerza. Pero en realidad no había ninguna regla que dijera como se sacaba al oponente. Este pequeño detalle le había valido derrotar a varios oponente mucho mas grandes y fuerte que el, para disgusto de quienes querían ver en este deporte un concurso de fuerza bruta.

-¡Padre!- grito el joven, al ver acercarse a un hombre, que apenas parecía mas mayor que el. Pero tanto entre los dioses como entre los demonios la apariencia es una mala forma de medir la edad. El hombre era un poco mas fornido . Su ropa era sencilla, pero llevaba varios ornamentos que indicaban su alto rango.

El hombre respondió de una manera severa al efusivo saludo de su hijo. El brillo de sus ojos era mas que suficiente para saber que su padre estaba orgulloso, pero era poco apropiado que una persona de su nivel mostrara afecto. El joven se coloco al lado de su padre y comenzaron a caminar, como si en lugar de salir de agotadora competencia de lucha, acabara de salir de la biblioteca.

- Como va la política.

-Ojala fuera tan sencillo como un encuentro de Shak-ar. Pero por tu estilo creo que no estarías tan fuera de lugar, veo que te importan más los resultados que la forma de luchar. Regresando al tema, Hild se rehúsa a escuchar. A veces creo que ella esta mas de parte de los dioses que de su propia gente. ¿Para que queremos entrenarnos en luchas y combates si nunca vamos a combatir contra un enemigo digno.? Solo sirve para asustar de vez en cuando a esos gusanos mortales que viven en la tierra. Le digo que deberíamos ser dueños del mundo mortal, y tomar todo lo que nos pertenece por a base de nuestro poder.

El joven estaba agotado, pero ante su orgulloso padre no podía mostrarlo, caminaba como si fuera un paseo, cuando el solo quería arrojarse a un baño katr a relajar su adoloridos músculos.

- Padre, pero durante las guerras, antes del sistema de doblete, sufrimos muchas bajas.

- Que importan esa bajas, para eso son los guerreros, para morir.

- Padre, yo...

- Olvídalo, eres demasiado joven para entender esto. Pero pronto veremos como eliminar a Hild de en medio.

- Padre, no deberías decir eso en publico.

El joven miro a su alrededor. Hild tenia un estricto controlo sobre lo que se opinaba de ella. Expresar su opinión libremente, podía ser peligroso.

- Hijo, ya no importa. Cada día, ella pierde poder.

- Pero yo creo que ella...

- Basta. Ya conozco tus opiniones. Pero sabes que mientras ella este en el poder, nunca podrás subir muy alto. Como hembra, solo confió en las de su clase, sin importar lo ineptas que sean. Solo ve a ese estúpido demonio que tiene en la tierra.

- ¿Marler?, ella no es estúpida. No la conoces.

- ¿Así que tu si la conoces? - El hombre arqueo las cejas en fingida sorpresa.

- El joven se detuvo un momento. Miro desafiante a su padre

- Si, si la conozco y debo decirte que las apariencias engañan. Ella me a enseñado muchas cosas del mundo mortal.

- ¿Y para que quieres aprender algo de esos seres inferiores?, mientras podamos manipularlos , no importa nada mas.

- ¿Sabes como derrote a mi ultimo oponente?, eso lo aprendí de los humanos, lo llaman judo. Vez, hasta de ellos podemos aprender para ganar. Marler me ha enseñado muchas cosas de ellos.

- El padre se rió oscamente y señalo con su dedo a su hijo.

- No sera que tu te estas llevando por las apariencias? Ella tiene un cuerpo muy deseable. Pero eso es lo único que tiene.

El joven entrecerró los ojos con ira contenida. Su padre estaba tocando un punto sensible.

- Basta, no hablemos mas de ella.

- ¿Y porque no?, ella es amiga de la hija mestiza de Hild. El que no haya podido expulsar a las tres Nornas de la tierra, me sugiere que debe haber algo mas entre ellas. No me imagino ninguna otra explicación para su ineptitud.

- Padre. Ella no es una inepta. Ya tendrás tiempo de descubrirlo.

El hombro miro a su hijo, se estaba volviendo demasiado insolente y no lo toleraría, pero ya tendría tiempo de disciplinarlo, pero no en público. Se dio media vuelta y lo dejo ahí, sin saber que decir. Sin embargo comenzó a pensar que tal ver no eran tan malo:

- Podría aprovechar esa amistad. Por alguna razón Hild tolera mucho a esa inepta, debe haber algo más. Creo que la amistad de Anang-Reh puede servir para tener información. Hijo, tendrás que aprender pronto algo de alta política.

En algún barrio pobre de Nueva Delhi

Somasindhu caminaba por una misera callejuela, lo rodeaba un mar de gente que lo pasaba como si no existiera. Con amargura pensó que de saber quien era el, efectivamente ellos pensarían que no mereciera existir. Era un Dalit, un intocable. A pesar de que oficialmente su casta era aceptada, la realidad aun era muy distinta. Había logrado escapar de la mas abyecta pobreza, pero aun no estaba lejos de ella.

Llego al destartalado edificio donde había conseguido el alojamiento más barato, y fue rápidamente a buscar el correo. Nada, no había nada. Ya debería tener la verificación de su beca y el primer pago. Busco en sus bolsillo,y apenas y pudo encontrar unas rupias. Apenas podría comer ese día. Luego miro el teléfono publico del edificio, y decidió arriesgarse a marcar al comité de becas. Debería haber algún error.

Era un antiguo teléfono, que encajaba perfectamente en el lugar, todo parecía a punto de deshacerse por lo viejo. Solo podía darse el lujo de una llamada. Tal ves tendría que aceptar esa oferta de trabajar con el curandero local. Siempre tenia clientela, aunque sus clientes no parecían mejorar. Pero Somasindhu parecía tener manos mágicas. Sabia escuchar a los pacientes y descubrir lo que padecían, luego con consejos muy sencillos y pocas medicinas, lograba que estos mejoraran. El curandero había descubierto su talento. Para que querría ser medico, sin con el podría sacarle mucho dinero a la gente.

Pero Somasindhu no quería eso. El quería estudiar medicina y ayudar a muchos. Saco la tarjeta del comité de becas, luego una moneda , la coloco y marco... y entonces escucho una voz, era femenina y , delicada, su entonación era culta, era el hindi de la gente educada y fina:

- "Centro de apoyo de las diosas. Recibimos su llamada enseguida estaré con usted para atenderlo."

Se quedo petrificado, era una llamada equivocada, ya no tenia dinero para mas.. Aun así la voz lo había hechizado. Luego escucho un ruido a sus espaldas y volteo a ver.

La religión hindú, tiene posiblemente unas de las imaginaciones más ricas, con elaboradas imágenes de dioses, y demonios. Algunas ilustraciones de demonios son horrorosas, pero nada de esto lo preparo para la visión que encontró.

Eran dos criaturas gigantescas. Apenas y cabían el el salón común donde estaba el teléfono. Eran tan horrorosos que su mente no los podía registrar. Cuerpos monstruosamente musculosos, afiladas garras, piel escamosa. La cara era grotesca. Grito con horror e intento correr. Pero una de las criaturas simplemente extendió su brazo y lo tomo, como un hombre que agarra una muñeca. Sintió una presión terrible y escucho como sus costillas de quebraban. El dolor era insoportable. Luego escucho en su mente una risa y unas palabras.

- Yagoth, estúpido, lo vas a matar antes de tiempo.

- Pero si solo lo apreté un poco.

- Los mortales son tan frágiles. Dámelo.

-Somasindhu grito, cuando el otro ser lo arranco de la mano de Yagoht.

Mira que frágil, solo necesitas usar una uña y rasgar aquí.

El monstruoso ser extendió un de sus dedos, donde tenia sobresalía una de sus uñas y con ella realizo un pavoroso corte en la garganta del joven. Este intento gritar, pero la garganta se le llenaba de sangre y solo salio un ruido gorgoteante. Luego lo dejaron caer y los seres desaparecieron de su vista, pero sabia que aun estaban ahí.

Repentinamente del espejo en la habitación salio una visión divina.: La mas hermosa joven que había visto en su vida, salio flotando de ahí, con una amplia sonrisa y una tarjeta en la mano.

Por un momento, pensó que era una devi que venia por su alma, pero cuando ella lo vio, grito, y luego floto hacia el a tratar de ayudarlo.

- Somasindhu, ¿que ha pasado? ¿quien te hizo esto?

El joven se sorprendió al escuchar su nombre. Realmente debía ser una devi que venia por el.

La joven diosa veía con terror como salia la sangre de su cuello. Intento contenerla con sus delicadas manos, su tarjeta se mancho de sangre. Era inútil. Por un momento el terror la petrifico.

Entonces se recupero. Después de todo ella era una diosa de primera clase, perfectamente entrenada. Respiro profundamente para tranquilizarse y busco la solución entre toda la magia que poseía. Había muy poco tiempo y recordó... El hechizo de Urd. Era algo tosco, ineficiente, y primitivo, pero rápido y funcionaba, por eso lo había estudiado en clase. No había tiempo de algo mas elaborado, por eso se consideraba la solución para un caso de emergencia y ella era un diosa de primera clase. Debería poder lograrlo con facilidad.

Comenzó a cantar el hechizo, pero había algo muy extraño, ¡No detectaba fuentes de energía vital cerca!. No había tiempo para buscarlas, tendría que extraer la magia de sus propias energías que eran limitada. No importaba, no había otra solución.

Retomo su canto, mientras formaba una esfera luminosa de energía vital extraída de ella misma. El joven hindú estaba a punto de perder el sentido, cuando recibió el impacto de esa energía vital. Perdió el aliento, pero recupero rápidamente la lucidez. Sintió como se cerraba la herida de su garganta y sus huesos rotos se recuperaban, finalmente. Expulso todo el aire que tenia, y aspiro.. como un nadador que sale a la superficie, su cuerpo temblaba completamente y no lo podía controlar.

Entonces la joven diosa lo enderezo un poco y colocó tiernamente su cabeza en su regazo, y luego lloro aliviada. Aun tenia su tarjeta de visita en la mano, pero manchada con la sangre del joven. Las lagrimas escurrieron de su rostro y cayeron en la tarjeta, dejando también sus huellas en ella.

Acaricio su rostro con ternura. Había soñado tanto con este joven para ayudarlo, ¿que había ocurrido?.

- Somasindhu, ya puedes hablar. Dime que te ha pasado, vengo a ayudarte, debo cumplirte un deseo.

Entonces el joven, intentando recuperar el control exclamo, señalando a la pared. Finalmente logro exclamar:

-¡Devi!, ! Rakshasas ,Rakshasas , ¡Están ahí, están ocultos!

Giörel volteo a la pared, justo a tiempo para ver aparecer a los monstruosos seres que el joven había llamados "Rakshasas", los espíritus malignos de la mitología hindú.

La diosa reacciono a tiempo ante la amenaza, levantando su barrera física, pero estaba agotada. Al primer golpe uno de ellos, su escudo fue destrozado y ella arrojada contra la pared.

El otro ser la tomo como una muñeca y la estrujo. Ella era mas resistente que el mortal, pero estaba débil, y el oprimió con toda su fuerza. Giörel grito. Somasindhu sintió una profunda rabia y dolor contra quienes le hacían daño a la devi. Se arrojo a tratar de rescatarla, pero fue rechazado como si fuera un insecto, y se estrello contra la pared.

Giörel intento defenderse, comenzó un hechizo para llamar a las fuerzas de la tierra, pero su cuerpo volvió a ser estrujado y el dolor la hizo perder la concentración. El ser le hablo con una voz rasposa y profunda

- Mira, la diosesita tiene agallas, ¿Intentas luchar?. No te va a servir de nada, no luches solo necesitamos tu corazón.

Y sin decir mas, con una de sus poderosas garras de sus manos rasgo y penetro salvajemente en el pecho de la diosa. Ella grito de dolor al sentir remover sus entrañas.

El espantoso ser sacó su garra y extrajo algo luminoso. Brillaba con una luz cálida y palpitaba suavemente. Era el corazón de la diosa.

Luego estallo en una risa que helaba el corazón, y arrojo el cuerpo de Giörel al piso, como algo inservible, y se dirigió a la pared, donde ambos seres desaparecieron.

Somasindhu estaba atontado por el golpe, pero hizo un esfuerzo sobrehumano y se acerco al cuerpo de la joven. Increíblemente aun estaba con vida. El corazón de una diosa es su fuente de energía, y el secreto de sus conocimientos, pero su cuerpo aun conservaba un poco de energía, que sin embargo pronto se extinguiría.

La levanto en sus brazos, y toco su hermoso rostro. Lloraba de rabia y dolor por lo sucedido y que el no había podido evitar.

Giörel suspiro, había soñado con estar en brazos del joven, finalmente se cumplía su sueño, pero sabia que le quedaba poco tiempo de vida. En medio del dolor por el brutal ataque y por su profunda herida, recordó su deber de diosa.

- Somasindhu, ¿Cual es tu deseo?... ¿Que es lo que más deseas ser en la vida?. No me queda mucho tiempo.

El joven no supo que decir, ¿Que clase de pregunta era esa? ¡Ella se estaba muriendo!

- Vamos, dímelo, necesito escucharlo ante de irme.

- Doctor, siempre quise ser doctor.

Giörel suspiro, y concentro lo poco que le quedaba de energía, pronuncio un hechizo incomprensible para el joven y con su última energía, lanzo una descarga de luz hacia el destartalado teléfono, luego su cuerpo comenzó a desvanecerse.

- Somasindhu, prométeme que seras un buen doctor.

- Lo prometo, por favor, no mueras! ¡DEVI!

Somasindhu lanzo un ultimo grito cuando la joven termino de desvanecerse. Se quedo con los brazos vacíos. ¿Acaso había sido un sueño?, entonces vio en el piso la tarjeta de la diosa, la levanto y la leyó:

- Departamento de ayuda de las diosas. Diosa de primera clase Giörel, segunda categoría.

Oprimió la tarjeta contra su pecho y comenzó a llorar.

(fin del capitulo VI)

notas:

Dalit. No es una casta, sino el nombre que se dan a si mismos los pertenecientes a las castas mas pobres, en la india usualmente se refiere a los intocables. A pesar de que oficialmente fue abolida, aun queda mucha discriminación, sobre todo en la aldeas mas remotas

Capitulo 7: Ejecución

La orden de los Caballeros Mortales

Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa"

Capitulo VII rev2
Ejecución

En Hell, la dimensión del mundo de los demonios, sonó una la alarma y el corazón de sus habitantes se estremeció de terror. Era la alarma que anunciaba que se había violado el sistema de doblete. Un dios había sido asesinado y pronto un demonio compartiría su destino. Sonaba como el lamento de una bestia herida. En la gran central donde se alojaba Nidhogg, el centro de nervioso de este mundo, se comenzaron a formar varias esferas de luz. Eran del tamaño de un hombre y tenían un odioso tono verdoso. Se comenzaron a mover furiosamente y salieron a recorrer los pasillos y edificios de este mundo. ¡Buscaban alguien!. Simultáneamente un anuncio resonó en todas partes, una voz poderosa e impersonal anunció:

- Subprograma Doblete activado. Se reporta la muerte por violencia de la Diosa de primera clase Giörel. Se busca a su doblete para su ejecución..

El Shaik Aman-reng vio las luces y maldijo. ¿Como habían podido convenir en algo así?. Entonces vio que las luces de dirigían hacia el y volvió a maldecir? ¿Podría ser que le tocara a el? .

Pero las luces lo pasaron de largo, entonces escucho un anuncio.

- Se ha localizado al doblete de la diosa Giörel: Anang-Reh. Sera colocado bajo supervisión. El código de ejecución en su cuerpo ha sido activado.

El Shaik Aman-reng vio como las luces se dirigieron a donde había dejado a su hijo. Fue testigo de como lo rodearon anunciando sus intenciones, para luego envolverlo y llevárselo prisionero.

El sistema de doblete tenia por propósito evitar que los dioses y demonios se matarán entre si. Por ello estaba diseñado para ser lo más dramático posible. Tenia que causar tal terror para que nadie deseara activarlo y ser su victima. El despliegue de luces, la búsqueda, la exhibición de la victima seguida por un terrible intervalo de espera y finalmente, una ejecución pública. Todo eso había sido fríamente diseñado.

El joven había quedado petrificado por la sorpresa, sabia lo que significaba. El código del sistema doblete había sido insertado en el desde hace años y ahora había sido activado. Su muerte ya estaba programada, no había nada que se pudiera hacer. Tenia media hora para dejar sus asuntos en orden.

Entonces Aman-Reng pudo ver impotente, como las esferas llevaban a al , cayo de rodillas y comenzó a llorar sin importarle en nada su dignidad.

En nueva Delhi Somasindhu aun estaba llorando, cuando sintió que algo volvió a aparecer. Una luz atravesó el techo de su habitación y el destartalado edificio se estremeció. Sentía que había una gran energía que anunciaba al alguien poderoso. Por un momento se lleno de terror, pero esta vez no eran Rakshasas. Eran dos hermosas mujeres, y a diferencia de la dulzura de Giörel, estas tenían un porte orgulloso y vestían algo parecido a uniformes.

Una de ellas se le acerco le dijo con una gran porte y autoridad. Lo miro directamente a los ojos, y esa mirada de alguna manera lo tranquilizó pues le inspiraba confianza.

-No tengas miedo. Soy Lind, Valquiria en misión especial. Fui asignada para investigar lo que paso. Tu debes ser Somasindhu. ¿Me puedes entender?. Necesitamos de tu cooperación.

Somasindhu miro a la cara esa hermosa y orgullosa mujer. Intento hablar, pero su corazón aun estaba lleno de ira y terror. Su cuerpo comenzó a temblar.

Lind vió su estremecimiento, y apoyo sus manos en los hombros del joven. Este se sintió confortado ante el contacto y poco poco comenzó a tranquilizarse, mientras trataba de entender lo que pasaba. ¿ Quienes serian estas nuevas devis?

- ¿Quienes son ustedes? ¿Que son ustedes?

La otra joven, con actitud exasperada exclamo:

- Lind, ¿Que esperas?, solo extrae sus recuerdos...

Lind la miro con dureza, soltó al joven y la confronto.

- Eira, ¿debo recordarte quien esta a cargo?. El solo es una victima y un testigo. No es culpable, ademas, debemos esperar a alguien mas antes de proceder con la investigación.

Su compañera la miro con sorpresa, Lind había sido una de las valquirias más estrictas y duras. Pero después de su estancia en la tierra tenia una extraña gentileza que la desconcertaba. Lind regreso con Somasindhu para tranquilizarlo.

- Venimos del cielo. Se decidió que tu tenias derecho a que se te cumpliera un deseo, y la diosa Giörel, fue asignada para concedértelo. Pero algo paso y solo sabemos que ha muerto de manera violenta. Tenemos su telemetría, que nos dice como, pero no quien. Nosotras somos las encargadas de averiguarlo con el fin de buscar y castigar al culpable.

El joven hindú no entendía completamente, pero le quedaba claro que era personas de autoridad. Si querían castigar a los asesinos de la infortunada Devi, debería ayudarlas. Aun temblaba por la experiencia y le costaba mantenerse de pie. La mirada serena y firme de Lind lo tranquilizó, así que realizo un gran esfuerzo para poder hablar. Había una gran rabia contenida en su voz.

- Fui testigo de la muerte de una Devi. La vi sufrir. ¡Ella dio su vida por mi!. Deben encontrar al culpable. Haré todo lo que me digan. ¡Quiero ver castigado al culpable!.

Somasindhu cerro los puños con fuerza. Su rostro normalmente gentil, estaba lleno de lagrimas y tenia una expresión intensa. Lind lo miro, le gustaba la resolución del joven, por un momento recordó a otro joven mortal que estaba dispuesto a todo para proteger a su diosa. De nuevo le puso las manos en sus hombros y le dijo:

- Se que harás todo lo que puedas para ayudarnos. El culpable sera castigado. Solo espera un poco falta alguien por llegar.

Entonces el edifico se estremeció al aparecer un nuevo rayo de luz, este parecía venir de afuera y había atravesado la pared. Se sentía gran poder en el, pero era distinto del de las Valquirias. Todo el cuarto se estremeció durante un momento, y la luz comenzó a desvanecerse. Al desaparecer distinguió que había otra joven y atractiva mujer, pero era muy distinta. Su piel era un poco obscura y con un tinte rojizo como si fuera de cobre, sus ojos parecían rendijas y parecía haber una gran ira en ella, y tenia unas marcas rojizas en la cara. Pero al ver su boca, Somasindhu sintió terror. De su boca alcanzaba a sobresalir dos pequeños colmillos. ¡Era una demonio!

El joven estuvo a punto de gritar, pero pronto vio que las otras dos mujeres la miraron con actitud retadora, sin embargo se veía que la esperaban.

- ¡Marler!, ¿Tenias que ser tu?

- ¿Porque te sorprende? Soy la única demonio de primera clase que radica actualmente en la tierra.

- ¿Ustedes dos se conocen?

- Te presento a Marler. Tenemos el honor de tener prácticamente a la principal asistente y cómplice de Hild. Ya hemos algunos encuentros no muy amistosos.

Lind miro a Marler con dureza, toda su vida había entrenado para luchar contra los demonios. No deseaba trabajar con uno.

Marler le correspondió la mirada pues sentía lo mismo. Sabia que la Valquiria era más poderosa que ella, pero en este momento ella representaba la autoridad de Hild, podía ser todo lo retadora que quisiera. Volteo a ver a la otra valquiria y decidió establecer su autoridad.

- Soy Marler. Demonio de primera clase, ilimitada. Vengo en representación de la Daimacho Hild. Se nos ha indicado que hubo una violación del sistema de doblete. Pero no fue por la autoridad de Hild. Si un demonio cometió el deicidio, nosotros debemos castigarle. - Miro con odio a las valquirias y concluyo - Pronto uno de nosotros moriría. Y quiero saber porque y quien es el culpable.

Lind hizo una simple inclinación de cabeza indicando que aceptaba su autoridad y sus razones.

- Están en su derecho, si un demonio hubiera muerto, también nosotros tendríamos que cumplir el tratado.

Lind decidió que ya era suficiente de confrontaciones, ambas tenían un deber que cumplir.

- Esto es lo que sabemos. La diosa Giörel fue asignada para establecer un contrato con el ser humano Somasindhu Parthasarathi. Vino a la tierra a cumplir con su deber. Poco después, el sistema reporto que había dejado de existir. No sabemos los detalles, pero según la causa de su muerte, su corazón fué destruido, pues no hay restos de el. Nunca pensé que un demonio fuera capaz de realiza un acto así. Giörel era un diosa de primera clase, asignada a la más pacifica de las tareas. ¿Porque la asesinaron?

- Hild no tiene que ver con esto. También deseamos saber que paso.

- Tenemos un testigo. Este mortal vio todo lo que paso.

Se acerco al joven y lo llevo frente a Marler.

- Somasindhu por favor, permitenos tomar tus recuerdos.

Somasindhu solo asintió con la cabeza. Esta Devi valquiria le inspiraba confianza, pero dudo mucho en querer acercarse a esta demonio: Marler!, ese nombre le recordaba a Mara, la demonio que habia intentado seducir al Buda. Ademas, estas Valquirias creían que había sido un demonio el que había asesinado a la Devi. Pero la cercanía de Lind lo tranquilizo.

Lind toco la frente del joven y entono un hechizo, ella era de la división de combate, y una de sus habilidades era el interrogatorio.

Los pensamientos y recuerdos del joven comenzaron a tomar forma externa y se proyectaron en los presentes. Los recuerdos eran confusos, el cerebro no es una grabadora, los recuerdos se almacenan en función solo de lo que puede comprender y había mucho que el no compendia. Lind le hizo algunas preguntas para ayudarlo a enfocarse. Poco a poco los recuerdos fueron tomando forma y se fueron haciendo más claros. Las imágenes que vieron fueron estremecedoras.

Al final las tres mujeres quedaron horrorizadas por la brutalidad del ataque. Lind había estado en combate real y sin embargo jamas había presenciado un ataque tan brutal. Pero algo les quedaba claro, los atacantes no eran demonios. Eran algo mucho peor.

Marler fue la primera en hablar, estaba igualmente impresionada que las valquirias. La voz le tembló y hablo con rapidez, había que actuar con urgencia.

- Esto no fue un ataque de mi gente. La memoria de este humano no es clara, pero por esas marcas y esa raza podemos saber que no son demonios. Debemos reportar inmediatamente o habrá una muerte innecesaria. Tenemos que actuar y detener la ejecución. Lind!, confío en tu honor de que harás lo posible por evitarlo. Yo debo reportarme inmediatamente con Hild.

Desapareció entre un destello de luz. Pero ella no podía viajar directamente al inframundo, necesitaba buscar un portal y tenia poco tiempo. No se atrevió a buscar otro medio de comunicación. Necesitaba reportarse directamente con la líder suprema, con Hild. Algo le decía que no debía hablar con nadie más.

Lind comento a su compañera.

- Su corazón fue arrancado. Toda la esencia de una diosa esa ahi, su personalidad ha sido destruida. Alguien desea obtener información sobre los dioses y no le importan los medios. Hay un poder despiadado que nos amenaza. Y ademas, el sistema doblete ha sido activado.

Lind sintió desesperación al saber que no podía hacer nada. No tenia ningún amor por los demonio, pero no le gustaba la ejecución de un inocente. Pero ella mejor que nadie, sabia que era inevitable. Ya nada podía detener la ejecución, en el doblete de Giörel el código de ejecución estaba activado y era imposible detenerlo de lo contrario, el sistema hubiera sido inútil.

Tomo el viejo teléfono con cierto fatalismo. No existía ningún medio de comunicación directa entre la tierra y los otros mundos. Pero Yggdrasil y Nidhogg habían logrado conexiones indirectas con los sistemas de comunicación de la tierra. Hablo rápidamente explicando la situación, pero al terminar escucho y palideció, luego recibió más instrucciones. Colgó el teléfono lentamente

- Muy tarde, la ejecución ya fue realizada.

- Solo un demonio menos. Porque te preocupa. - Lind endureció su expresión y miro a Eira

- Fue una muerte innecesaria y errónea. La muerte de Giörel no fue obra de demonios, hay un enemigo desconocido. Ahora debemos reportarnos. Me dieron instrucciones de mantener esto en secreto. No se que va a pasar, pero tenemos reportes de que Hild tiene problemas para mantenerse en el poder. Si ella cae, volverá la guerra. Este incidente puede ser suficiente para eso.

- Guerra. ¿Que no es para lo que nos hemos estado preparando?

- Eres muy joven y no sabes lo que es la guerra. Nos hemos estado preparando, con el fin de que no haya guerra. No para provocarla.

- ¿Y este mortal?

La valquiria, señalo al joven, que no comprendía nada de lo que estaba pasando. Lind avanzo y se coloco frente al joven le dijo de frente:

- Somasindhu, te prometo solemnemente que castigaremos al culpable. Pero tendré que bloquearte la memoria. Nada de esto debe saberse, por favor confía en mi. Lo que debes hacer es cumplir el ultimo deseo de Giörel, y con eso la honraras.

El joven cerro los puños con ira, pero confiaba en esta Devi. Asintió con la cabeza

- Has lo que tengas que hacer, sin eso sirve de algo. Acepto tu palabra.

Lind lo miro agradecida y comenzó un hechizo para establecer un bloqueo. Al terminar, el joven perdió el sentido. Lind lo sostuvo para que no cayera al piso, luego lo cargo fácilmente entre sus brazos y lo llevo a su camastro. La otra valquiria la miro con sorpresa.

- No borraste su recuerdo, solo lo bloqueaste ¿porque? Podría llegar a recordar.

- El es un testigo y vendrán tiempo difíciles. Los demonios nos acusaran de asesinar a un inocente. Si borramos completamente la memoria, pareceremos culpables. Ahora has tu trabajo. Restaura el área y borra los recuerdos que puedan indicar nuestra presencia. Para eso estas aqui. Pero a el déjalo en paz.

Lind desapareció y Eira miro con disgusto a su alrededor. Ella era "Especialista en control de daños", tendría que localizar memorias, borrarlas o substituirlas, restaurar destrozos y generar distracciones en caso necesario. Miro al joven inconsciente, y lo dejo en paz según las ordenes de Lind. Por primera vez, había cometido un error, un minúsculo error: Olvido revisar sus bolsillos.

Mientras tanto, en Hell, el inframundo...

El Shaik Aman-reng estaba recibiendo los ornamentos que señalaban lo que fué la casta y rango de su hijo. Su cuerpo había sido disuelto y desintegrado limpiamente. Pero había tenido tiempo de prepararse. Una vez marcado para la ejecución, había sido libre de moverse como quisiera. No tenia forma de escapar a su destino.

Su hijo había grabado varios cristales con mensajes. Uno de ellos para Marler, pero ese estaba encriptado y no lo podía ver. Solo se abriría ante ella y no estaba seguro de querer entregarlo. Pero había hecho un contrato con su hijo y debía cumplirlo

Durante sus ultimo instantes, su hijo le había confiado algunos de sus planes a futuro, todo lo que ya nunca podría hacer. Había planeado ganar la confianza de Hild, ser su guardaespaldas, su fiel seguidor, y lograr que escuchara otras opciones. Aman-reng no lo entendía, pero a pesar de que moriría por el sistema de doblete, el joven seguía confiando en Hild y le pedía que no actuara en contra de ella. Pero se rehúso a darle sus razones.

El joven había afrontado con valentía su fin, pues estaba convencido que era su deber aceptar la muerte para preservar la paz. Pero su padre no opinaba lo mismo. Se estremeció de odio. Odio por Hild, odio por el sistema de doblete, y sobre todo, odio por los dioses. Había lagrimas en su rostro, pero no eran de dolor y eso las hacia mucho mas terribles. Por un momento pensó en buscar al demonio que había asesinado a la diosa, pero no estaba seguro si deseaba atormentarlo y darle muerte lentamente, darle las gracias o ambos.

En nueva Dehli.

Somasindhu despertó en su camastro. Sentía como si despertara de una pesadilla, pero no recordaba nada. Se levanto y sintió dolor en el cuerpo, pero no tenia marcas ni heridas. Vio a su habitación que no mostraba indicios de que hubiera ocurrido algo fuera de lo normal. Había sido restaurada con magia. La compañera de Lind lo había hecho antes de partir, pero el no sabia nada de eso.

En eso escucho el teléfono a lejos y alguien que le gritaba que era para el, así que corrió a contestar.

Era el comité de becas, disculpándose de que por un extraño error del sistema el no había sido notificado, pero que súbitamente hacia como una hora, se había resuelto el problema. Ahora acababan de recibir un reporte de sus sistema de computo, que lo tenia ahora marcado como máxima prioridad. Pronto le llegaría el primer cheque de su beca y lo visitarían para poder apresurar el registro, pues las clases ya estaban por comenzar.

Somasindhu no lo podía creer. Finalmente había recibido su beca, pero sentía que algo estaba mal.

Regreso a su cuarto, sintió hambre y busco automáticamente en su bolsillo para buscar dinero y encontró algo que no debería estar ahí. Era una tarjeta. No lo recordaba, pero cuando había aparecido las Valquirias la había guardado ahí, sin pensarlo.

Era de un material extraño, suave y agradable al tacto, pero estaba manchada, tenia algo que parecía sangre, y también manchas de otro liquido transparente, por alguna razón, le vino a la mente "lagrimas"... Se estremeció al tocarlo. No sabia que había poderosa magia en ella producto de las lagrimas de la diosa. Poco a poco sintió como si una neblina de desvaneciera de su mente.

Leyó la tarjeta ¿Giörel, diosa de primera categoría?. Y entonces ese nombre y el poder de las lagrimas de la diosa hicieron su efecto. El bloque de su mente desapareció súbitamente y la avalancha de recuerdos cayo sobre su conciencia. Debido al interrogatorio, ahora los recuerdos eran muy claros. Dolorosamente claros.

Se dejo caer al piso por el dolor. ¿Que podía hacer?. La Devi, Lind, le había dicho que debería mantenerse en secreto, pero no poda callarlo, era demasiado para que el solo lo soportara. Era demasiado dolor para poderlo callar.

Como un autómata, salio a la calle, sin rumbo, ¿Que hacer? ¿Con quien podría hablar?. En tiempos antiguos habría buscado un sacerdote, y tal ves se habría iniciado alguna leyenda, pero en el siglo XXI, las cosas eran distintas.

Cruzo entre la multitud, no sabia donde estaba, entonces miro un letrero familiar. Era el café internet de un conocido, un joven amable, a quien a veces lo dejaba navegar a cambio de algunos consejos médicos y se acordó de su blog. Su amigo le había ayudado a crear uno para enseñarle lo que eran los blogs, pero nadie lo visitaba. Al parecer poca gente quería conocer los pensamientos de un joven de la casta de los intocables, pero no se le ocurrió otra cosa.

Entro inseguro al café, su amigo lo vio y quiso aprovechar para pedir unos consejos, pero al verlo tan alterado prefirió dejar que hablara.

Somasindhu intento relatarle lo que había pasado, pero su amigo encontró tan increíble la historia, que lo interrumpió. Sin embargo accedió a ayudarlo, tomo la tarjeta para escanearla y se estremeció al contacto con esas manchas de humedad. Sin saber porque, repentinamente acepto todo lo que le había dicho el joven, y puso todo su empeño en ayudarlo

Unas horas después, Somasindhu salio. El escribir su relato lo había ayudado a tranquilizarse. No le importaba si alguien lo leía, pero su testimonio estaba ahí.

Llego a su habitación, en el camino había gastado sus ultimas rupias en algo de comer, puesto que tenia la promesa de que pronto tendría dinero y quería cenar algo.

Entonces se quedo parado, en medio, sin saber que hacer. Entonces, recordó algo. Busco entre las cajas de cartón donde estaban sus pocas pertenecías y encontró un paquete que le había enviado su madre, pero que no lo había querido desempacar.

Era un pequeño altar con las imágenes de algunos de sus dioses, dioses en los que no creía. La limpio, y saco toda su contenido. Lo colgó ceremoniosamente en una pared de su habitación y coloco la tarjeta de la diosa en el. Ella su Devi. Había muerto por el, y a ella le debía la oportunidad de ser doctor. Encendió una varilla de incienso, rezo una plegaria y al final exclamo.

- ¡Haré tu voluntad, mi Devi!.

En Yggdrasil, una desconsolada Othala, estaba sentada en el lugar de Giörel. Aun no lograba entender lo que había pasado. ¡Asesinada!. La muerte de un ser inmortal es algo que hiere profundamente.

Repentinamente vio actividad en la consola. Giörel, estaba muerta. No debería haber actividad. Vio que era un reporte de actividades.

La lectura de esos símbolos impersonales la llevaron al llanto:

- Reporte de la misión de la Giörel, diosa de primera clase, segunda categoría:
Misión: conceder deseo al mortal Somasindhu Parthasarathi .
Status de la misión: completada. Deseo concedido.
Expectativas de las acciones a largo plazo:
La proyección predice un 99.9% de certidumbre en el alcance del objetivo: La Máxima Distribución de Felicidad.
Se registra como éxito total.
Misión completada mas allá de las expectativas, se asentara una recomendación en el expediente.

La joven diosa había cumplido con su ultimo deber.

Fin del Capitulo VII

Capitulo 8: Los Primates

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa."

Capitulo VIII rev 1
Primates

La elegante aula magna de la Universidad de Chiba rebosaba de actividad. En su interior se encontraba la mas variada colección de especímenes humanos que uno se pudiera imaginar. Gente de todas las razas y nacionalidades,que discutía animadamente en una docena de idiomas mientras se dirigían a su asientos. Ya se había anunciado que pronto comenzaría el discurso inaugural. Sin embargo entre las primeras filas había un tumulto. La gente se rehusaba alejarse de ahí, todo mundo había escuchado rumores y quería cerciorarse de ellos.

No era de sorprender que la razón de ese tumulto era Urd. Su atuendo no era tan revelador como de costumbre, pero era practicante imposible para ella pasar desapercibida. Traía un elegante vestido largo, que con su usual sentido de la moda, realzaba su figura y su belleza. El doctor Shugahara estaba incomodo por ser el también el centro de atención. Todos quieran conocer a la mujer que había logrado llegar al corazón del doctor.

La belleza de Urd no era la única razón. Su gafete de presentación, idea del docto Shugahara, también causaba curiosidad :

— Urd: Hechicera. Especialista en magia, hechizos y remedios nórdicos.

Ademas de ser el centro de atención, había otra razón para el nerviosismo del doctor. El no podía evitar pensar que esa técnicamente esa era su primera cita.

Claro para muchos el invitar a una hermosa mujer a algo llamado "Quinto congreso internacional de etnobotanica, etnofarmacologia y fitoquimica" difícilmente se podría llamar una cita. Pero ante el entusiasmo desplegado por Urd, el doctor supo que había sido buena idea. Aun así no había esperado causar semejante tumulto.

El doctor conocía ya esos congresos, y había esperado pasar desapercibido entre algunos de sus mas llamativos colegas puesto que estos no eran científicos comunes. La etnobotanica es una ciencia relativamente nueva, una mezcla de antropología, etnografia, botanica y farmacología y ha reunido a una extraña mezcla de individuos a su alrededor. Efectivamente, algunos de ellos parecía que acababan de salir de un set de la filmación de Indiana Jones, uno de ellos, el Dr David Winston, incluso tenia puesto un fedora. Si no fuera porque la autoridades japonesas son extremadamente quisquillosas y estrictas con las armas, no hubiera dudado en traer su revolver.

Pero realmente era inevitable que el llamara la atención. El salón estaba lleno de colegas a los que conocía desde hace mucho tiempo, y a pesar de que algunos venían de lugares al otro lado del mundo, en esta época del e-mail y twitter, los rumores corrían a velocidad luz. Que el sobrio y correcto doctor Shugahara finalmente hubiera encontrado a alguien especial, era para ellos un acontecimiento.

Urd por su parte, estaba fascinada con esta variada fauna humana. Por un lado la oportunidad de conocer a especialistas en remedios, plantas mágicas y medicinales de los cinco continentes le había parecido fascinante, pero ademas tenía interés en conocer a los primates. Después de la explicación del Dr sobre el propósito de los primates, Urd estaba segura que los podría reconocer por sus auras y miraba a todos con interés.

Una es pasado el tumulto, el doctor pudo habla con Urd, y le señalaba a algunos de los mas importantes especialistas, pero la lista parecía no tener fin. Efectivamente ahí estaba: vistiendo una floreada camisa, el Dr Tamini, especialista en plantas de Hawaii. El Dr David Winston, que a pesar del nombre era un autentico sanador cherokee con doctorado en fitoquimica, y traía un llamativo collar de huesos y plumas. También con una llamativa ropa y amplio turbante estaba el señor Shubashini Sripathi, especialista en tradiciones de la india.

Entre la multitud, Urd vio a un pequeño hombre que se notaba que no estaba acostumbrado a usar ropa. La que traía estaba vieja y ajada. le pregunto al Doctor sobre su identidad. El la hizo reír al simular una araña con las manos y luego señalarse la boca... era Amasina, el shaman de la receta de tarántulas e invitado especial del Doctor.

En este lugar los titulo de doctor, químico, bioquímico, farmacólogo y antropólogo, se mezclaban junto con los de shaman, sanador, brujo y. ahora, el de hechicera.

Se hizo un ultimo anuncio de que estaba por iniciar el discurso inaugural del congreso, a cargo del mismísimo Sir Richard Evans Schultes, al que algunos participantes llamaba "El padre", por ser el fundador de esta área de investigación.

El viejo investigador era doctor en medicina y shaman amazónico. Le había costado varios años de vivir en la selva el obtener este ultimo titulo y ademas lo ostentaba con mas orgullo. El Dr Evans tenia una gran personalidad, y no le disgustaba el apodo.

El discurso fue corto, pero substancioso. Ellos eran aun una comunidad relativamente pequeña, y prácticamente todos se conocían, de manera que muchas formalidades eran innecesarias.

Justamente ese era algo de lo que a Urd le había parecido mas interesante, entre esa heterogénea mezcla de humanidad, había una gran camaradería y se notaba en sus auras. Rara vez había podido observar una colección de auras humanas tan hermosas. Pero tenia que reconocerlo, ninguna era tan hermosa como la de doctor.

Había también un pequeño grupo de gente que no pertenecía a esta comunidad. Eran varios curiosos de la universidad que querían conocer a la mujer que había hechizado al doctor. Pues para estas alturas todos estaban convencidos que solo una mujer especial podría haberlo cambiado tanto , pero la aparición de Urd, había tenido su efecto. A muchos les parecía increíble que el doctor estuviera con una joven tan hermosa.

Urd tenia que reconocer que tampoco estaba segura de sus sentimientos hacia el Doctor , hacia apenas dos semanas que lo había conocido y le parecía toda una vida.

Las largas sesiones de colaboración entre lo dos había dado frutos inesperados. Puntos de vista completamente opuestos, extrañamente habían convergido en un mismo puntos. Keiichi le había comentado a Urd en broma, que finalmente sabría lo que pasaría si una fuerza irresistible se encontraba con un cuerpo inamovible y en varias ocasiones el doctor había estado a punto de hacerla explotar, solo para desarmarla con alguna muestras inesperada de humor. La confrontación que esperaba Keiichi nunca ocurrió. En su lugar comenzaron a intercambiar vulnerabilidades con lo que se habían acercado mucho mas, uno al otro.

Urd había aprendido lo que un trabajo metódico puede lograr, y algunas de sus pociones eran ahora verdaderos instrumentos de precisión mucho mas poderosos que algunos de los hechizos verbales. El doctor había comprendido el valor de la intuición y la espontaneidad.

Pero tal ves lo que le termino por ganar a Urd, fue el asunto de los primates. Hacia un par de días habían comenzado una discusión sobre un compuesto, el Doctor había estado particularmente insistente en simplificar un proceso de síntesis. Urd recordaba vivamente la conversación:

— Kenji, porque insistes en rehacer el todo procedimiento de síntesis. Yo lo puedo hacer si dificultad y tu también lo has podido sintetizar

— La forma en que lo haces, solo tu las puedes rehalizar, y yo solo he podido fabricar unos cuantos miligramos a la vez. Lo que quiero es algo que cualquier laboratorio pueda sintetizar factiblemente.

— ¿Porque deseas hacer eso? No entiendo tu insistencia.

El doctor dudo un momento... la miro a los ojos, como para asegurarse de que lo tomaría en serio.

— Se que este es un compuesto menor en tus pociones, pero para mi es muy importante. Es una pequeña molécula. Eso significa que puede penetrar fácilmente a todas las partes del cuerpo, pero mas importante. Parte de su cadena puede modificarse para que ciertas partes de las células lo atraigan, pero ademas, su cadena cerrada permite colocar otras substancias en su interior y funcionar como portadora.

— ¿Y que piensas lograr con eso?

— Hay un viejo concepto en medicina, se llama "la bala mágica", substancias que solo ataquen a los germenes y no a las células del cuerpo. Asi se desarrollaron los anstisepticos. Quiero ir mas allá. Por ejemplo, puedo programar para que esa parte de la molécula sea atraída por elementos de las células cancerosas, y podemos adherirle otra molecula, un anticancerigeno, que sera llevado y liberado exactamente en la celula cancerosa. Asi no tenemos que inundar al cuerpo de anticancerigenos como haceros ahora y al mismo tiempo llegar a cualquier parte del cuerpo. Es decir, esta sal, esta pequeña molécula, podría ser la cura de muchos tipos de cáncer.

— ¡ Entonces en lugar de una bala mágica, quieres hacer un proyectil tele dirigido!. Solo a ti se te ocurren esas ideas. Kenji, ¿porque no me dijiste que eso es lo que buscabas? Puedo prepararte todo lo que quieras.

— Urd, lo se, pero solo existe una de ti. Si logramos simplificar el proceso, cualquier laboratorio en cualquier parte del mundo lo podría preparar. Es mejor enseñara a fabricarlo y muchos tendrán acceso a el.

— Y eso, ¿lo venderás a los laboratorios farmacéuticos?

El doctor Shugahara rio pero había cierto nerviosismo, era obvio que quería decir algo y no sabia por donde empezar.

— Algunas sales que he obtenido en mis investigaciones, se las he vendido. Pero los grandes laboratorios, ganan mas con remedios que vendan en grandes cantidades. Ganan mucho mas con un remedio contra la indigestión que con uno que cure el cáncer, y que ademas requiere muchos años de pruebas antes de que sea aprobado. Tengo un mejor destino para esto, quiero encauzarlo a través de los primates

— ¿Los que ...? Kenji... creo que tienes que explicarme desde el principio

El doctor respiro profundamente, Urd conocía el síntoma. Esperaba uno de sus relatos.

— Hace años, cuando comencé a conocer la historia de Urd, me fascino el concepto de la hermandad que ella creo, eran mujeres a las que les enseño a curar y con eso pudo hacer mas que lo que ella sola podría haber hecho. Yo soñé con hacer lo mismo. Hable con colegas, con amigos que yo sabia que tenían sueños parecidos a los míos y hemos organizado algo.

— Y supongo que fue tu idea el nombre. Los primates? Solo a ti se te hubiera ocurrido ese nombre

El doctor sonrió, el había sugerido el nombre y a sus colegas les había encantado.

— Si fue mi idea. En realidad, apenas estamos comenzando, hemos organizado pequeños laboratorios en las partes mas necesitadas. Estos fabrican medicinas esenciales y se distribuyen por canales no comerciales. Conocemos lo que quieren las grandes farmacéuticas. Se los podemos dar y nosotros dedicarnos a lo que nos interesa. Pero ademas, buscamos a gente como Amasima que usa medicinas tradicionales, les intercambiamos conocimientos. Les enseñamos nuevos usos a lo que saben y a usar la medicina moderna cuando esta disponible. Amasima sabe que los antibióticos son mas poderosos contra las infecciones que cualquier de sus remedios, y ninguna medicina tradicional funciona contra el cáncer, lo invite a Japón, porque se que el tiene cáncer y deseo salvarle la vida.

Los ojos del doctor relucieron con un brillo que expresaba su voluntad, incluso Urd vio crecer su aura de manera significativa

—Se que sera posible, ademas estoy seguro que lo que aprenda, él a su vez lo enseñará a otros . Es como la hermandad, pero esta vez no es un solo hombre o mujer el que esta enfrente. Ese es mi sueño, y estamos trabajando en hacerlo real. Espero que no te parezca un sueño demasiado utópico...

El doctor habia dicho esas palabras en un tono, como el de un alumno que busca la aprobación de su maestro. Era la primera vez que Urd lo notaba realmente inseguro. Entonces comprendio todo lo que significaba para el. Sus ojos se humedecieron, recordó su vida anterior y sus sueños de ayudar a los mortales... ¿seria posible renacer ese sentimiento?

— Kenji, ¿porque no me dijiste eso antes?

— Tal ves porque estoy acostumbrado que son solo unos pocos los comparten mis sueños y además están dispuestos a trabajar en ello.

Urd medito un momento y luego sus ojos se iluminaron con la misma luz que el doctor cuando expreso su voluntad de curar a Amasima. ¡El doctor le estaba dado un objetivo a su vida y un nuevo reto!

— Kenji, vamos a repetir el procedimiento desde el principio. Estoy segura que lo podemos simplificar mucho...

Ahora en el salón de la universidad, Urd casi estaba segura haber identificado a los integrantes de la hermandad de los primates. El aura de los soñadores es inconfundible.

El verlos y saber lo que se proponían le hizo recordar. Cerro los ojos, mientras pensando en las mujeres que había enseñado. Aun podía recordar sus nombres. Todas ellas habían muerto hacer tiempo, pero habían esparcido algunas de sus enseñanzas. Ellas la habían respetado, pero tenia que reconocer que algunas de ellas la habían temido y nunca había logrado convertirlas en sus amigas.

Pero ahora ella había cambiado, y la humanidad también. Tal vez.. ahora las cosas podrían ser distintas. Sentía que con este pequeño grupo de hombres y mujeres que conformaban esta nueva cofradía podría ser distinto, que ellos la vieran como uno mas de su grupo, no como una deidad lejana y distante.

Una poderosa voz la distrajo de sus pensamientos... era "El padre"

— Doctor Shugahara, es un placer volver a verlo.

— Doctor Evans-san, bienvenido a mi universidad. Quisiera presentarle a Urd-san — El doctor no podía dejar se sentirse apabullado por la expansiva personalidad del Dr Evans.

— Siempre tan formal, no importa si estas en la universidad o en medio del amazonas. ¡Urd!. Que hermoso nombre, ¿Es un nombre de diosa no es así?. — El anciano tomo la mano de Urd, y con un elegante ademan, le beso la mano— Es usted extremadamente hermosa, ciertamente parece una diosa, pero estoy seguro que no es la primera vez que lo escucha, pero si lo que he escuchado de usted es la mitad de cierto ademas de belleza posee una gran sabiduría. Es un placer conocerla. Doctor, permítame separarla de su lado durante unos instantes. ¡ Ejerceré mis prerrogativas de viejo!

Urd sonrió ante este viejo zorro, que disfrutaba su papel de patriarca científico y contraataco..

— Sensei Evans, si la mitad de las cosas que he escuchado de usted con ciertas. Usted es una leyenda viviente.

— Escuchaste eso Kenji-sama – El viejo hombre sonrió al ver el embarazo del Dr ante su manera perfectamente calculada de usar mal los honoríficos japoneses – Ahora entiendo como es que esta joven te hechizo. Por favor jovencita, acompáñeme y le presentare a algunos colegas de nuestra banda de primates pues creo que ya sabe lo que son. El doctor es muy egoísta de querer privarnos de su compañía.

El anciano tomo la mano de Urd para llevarla del brazo, Urd sonrió divertida, mientras se despedía del desconcertado Dr Shugahara.

El Dr Evans comenzó una conversación informal, pero a veces comentaba sobre algunas plantas y sus exóticas propiedades, y esperaba los comentarios de Urd. Ella sabia que la estaba poniendo a prueba. Pero no lo tomo a mal, Urd se dio cuenta lo mucho que estimaba al Dr Shugahara, el solo estaba verificando que ella estuviera a la altura del doctor y no fuera solo un rostro bonito. Pronto Urd paso el "examen" del anciano y este la fue presentando a varios de los mas exóticos personajes de esa reunión.

Unos de los últimos fue el Shaman del amazonas. Urd impresiono a todos al hablar un perfecto guaraní.

Amasima resulto ser muy agradable y hablo maravillas del doctor. Al terminar, saco un pequeño envoltorio y de el extrajo algunas plantas. Comenzó a hablarle de sus propiedades y luego se las dio a Urd. Ella las tomo y las analizo con sus extraordinarios sentidos y en respuesta comenzó a explicarle propiedades que el no conocía.

Entonces Urd susurro algunas palabra al shaman, y luego coloco su mano sobre su pecho. Entono un pequeño canto y se concentro. Si, ahí estaba el tumor, aun era pequeño, era sorprendente que Shugahara lo hubiera detectado, pero afortunadamente aun no había metástasis y no tendrían problemas en curarlo.

Abrió los ojos y se encontró con los ojos del shaman. Urd puso expresión seria, y asintió. El comprendió y le correspondió el gesto, tocándose el pecho. Era obvio que estaba feliz de tener una segunda opinión. Urd le hablo de la habilidad del Dr Shugahara y el sonrió, el shaman confiaba en el.

Amasima estaba fascinado con esa mujer blanca, con esta hechicera que no solo hablaba de manera hermosa su idioma, sino que sabia tanto de plantas y de magia, así que tomo su envoltorio de plantas y se las ofreció.

Eso fue lo que comenzó la confusión. Pronto todos querían ofrecerle alguna planta exótica a esa bella mujer que parecía saber tanto sobre ellas. Urd estaba divertida, no solo apreciaba esas plantas había muchas que no conocía, sino que se sentía identificada con esta colección de mortales y comento:

— Gracias a todos, me gustaría poder enseñarles mi laboratorio a cambio.

Al escuchar esto, algunos tomaron la propuesta como una oferta y una voz dijo:

— Si, por favor, yo quisiera conocer el lugar de trabajo de una verdadera hechicera.

Pronto hubo un monto de solicitudes, Urd se quedo pensando ¿y porque no?, ya era hora de que también ella se divirtiera. Así que elevo la voz para que el doctor la escuchara.

— Kenji, vamos a invitarlos, creo que no hay problema y sera divertido

¿Kenji?... hubo una exclamación general de asombro y todos los ojos voltearon a ver al Doctor Shugahara, que a pesar de su bronceado, esta ves si se podía observar su cambio de color. El doctor asintió si atreverse a decir nada.

El Dr Evans salvó al Dr Shugahara de sentirse mas incomodo al llamarles la atención. Con un gesto los hizo callar, los miro con desaprobación. Y comento

— No debemos forzar la hospitalidad. ¿Que pueden ustedes ofrecer a cambio...?

y entonces escucho varias voces.

— yo tengo una botella de whisky

— yo tengo tequila

Y comenzó una variada enumeración: Absinte, ron, vodka, Ranco, Palinka, Maotai y otras bebidas de nombre exótico. Ciertamente esta gente tenia gustos muy especiales y el variado menú alcohólico, termino de convencer a Urd.

— De acuerdo, Iremos a mi laboratorio- Hubo un vitoreo general, Urd tuvo que levantar los brazos para callarlos- Los que no conozcan el templo Tarikihongan, pueden seguir el auto del Dr. Shugahara

Una hora después, una ruidosa banda de antropoides invadió la tranquilidad del templo Tarikihongan. Auxiliados por talentos locales de la universidad de Chiba, algunos lograron llegar mucho mas rápido que el diminuto auto del doctor.

Desafortunadamente, el comité de bienvenida estuvo a cargo de Bampei-Kun, quien intento detener la invasión, pero la superioridad numérica y el alto IQ de los invasores, fueron demasiado para el androide, sin embargo hubo bajas. Se tendría que eliminar al vodka del menú.

Pronto Belldandy y Keiichi se sintieron abrumados por la invasión, afortunadamente Urd y el Doctor llegaron a tiempo para poder explicar de que se trataba. Belldandy estaba encantada de los nuevos amigos de su hermana. Finalmente Ella y Keiichi ya tenían experiencia por las visitas inesperadas del Motor Club. Belldandy, como por arte de magia, preparo aperitivos y comida para todos. Los invasores se encontraron fascinados por esta nueva y agraciada joven. Afortunadamente los invasores, a pesar de lo ruidosos que eran, eran en su mayoría adultos y se podían atenderse a si mismos, asi que a pesar de la aparente confusión, ambos jóvenes no tuvieron que esforzarse demasiado.

Keiichi ya tenia un respeto a toda prueba por el sensei Shugahara, así que hizo todo lo posible por ayudar. Urd tuvo que dividir a sus invitados y organizar "tours" donde mostraba algunas de sus pociones e incluso organizo algunas demostraciones. Pero después de un rato, se volvió un poco monótono, y comisiono a Keiichi como director del Tour, incluso le enseño un poco de magia con las pociones para hacer las demostraciones. Keiichi acepto encantado, la idea de hacer magia le fascino.

Mientras cumplía sus funciones de director de entretenimiento, Keiichi se encontró con tres ejemplares que parecían ser de una especie distinta. Camisa de manga corta, una corbata ridículamente delgada, pero ante todo, el protector de bolsillo, símbolo universal del Nerd. Keiichi supo que eran colegas ingenieros, pero de la subespecie de la informática. Era dos jóvenes y el que seguramente era su sensei, el se acerco y con una inclinación de cabeza hablo:

— Disculpe la molestia, soy el Dr Izuka Kawazu, espero no ser impertinente, pero supimos que el Dr Shugahara vendría aquí con sus colegas y decidimos unimos a su grupo. Nos podría indicar donde encontrara a Skuld-san. Para mis estudiantes y para mi seria un honor conocerla.

Keiichi abrió la boca sin atreverse a decir nada. Esta era otra personalidad de la que había oído hablar. Finalmente reacciono:

— Por supuesto Sensei, por favor por aquí.- Los llevo al cuarto de Skuld y toco...

— Skuld tienes visitas.

La cara de asombro y felicidad de Skuld al encontrarse con el Dr Kawazu hizo sonreír a Keiichi, a pesar de las apariencias, le gustaba que ella fuera feliz. Skuld era muy posesiva hacia Belldandy pues prácticamente era su madre substituta. Eso ponía a Keiichi en el incomodo lugar de aspirante a padre substituto, pero su bondadoso corazón estaba dispuesto a intentarlo.

En esos momentos, Urd se encontraba con el grupo principal en la sala, no había esperado que fueran tantos, así que el grupo se tuvo que dividir por los jardines. Urd encontró muy divertido el ser la anfitriona, recorría los grupos que se habian formado, charlaba, intercambiaba comentarios, E-mails , tarjetas y sobre todo bebidas.

Esas tarjetas, por supuesto no eran sus tarjetas de diosa, sino de hechicera. Pero eso no era problema, Urd sentía que era mas apropiado para sus habilidades y estaba orgullosa de ellas.

Repentinamente, escucho una voz familiar que le provoco una intensa emoción. Pero era imposible.. ¿Esa voz?. Volteo y vio a un hombre de espaldas hablando con otros. Su apariencia era mas formal pues a diferencia de la mayoría tenia un elegante traje, pero este no lograba ocultar un cuerpo bien formado y algo musculoso. Ademas tenia un largo cabello rubio.

Urd lentamente se acerco al grupo donde estaba el hombre. Sus compañeros se callaron al verla llegar y el hombre se dio vuelta. Al verla exclamo sorprendido:

- ¿Urð hétu eina, Darraðarljoð?.

Esas palabras, ese rostro aristocrático, esa nariz ligeramente aquilina. ¿Podría ser Fafnir?. Urd se sintió débil y a punto de desfallecer por los sentimientos que se despertaban en ella. Pero repentinamente se sintió apoyada por unos brazos que le trajeron confort. El doctor Shugahara la sostenía y le dijo preocupado.

— Urd te sientes bien?... ¿Hay algo que te este alterando.?

Urd toma la mano del doctor. Su calidez le traía paz.

— Gracias, ya me siento mejor, solo quería conocer a...

Y miro a ver ese hombre. ¡Era imposible que fuera Fafnir!, ¿ Pero quien era? El doctor vio su mirada interrogativa y se apresuro a comentar.

— Te presento al Profesor Jan Krogh Danielsen de la universidad de Oslo, especialista en lenguas antiguas europeas. El esta a cargo de la reconstrucción digital del palimpsesto de Urth.

Si Urd estaba impresionada, era evidente que le hombre también lo estaba. Pero finalmente este pudo hablar.

— Es usted incluso mas hermosa de lo que me comento el Dr Shugahara: "Nótt varð í bæ, nornir kvómo þær er öðlingi aldr um skópo..."

Urd suspiro al escuchar esas palabras. Había escuchado a Fafnir cantar ese poema. Pero este hombre no era Fafnir.

Ttal ves podía hablar nórdico antiguo, pero podía notar que no era su idioma nativo. Lentamente el impacto de su presencia comenzó a disolverse, pues poco a poco comenzaba a ver las sutiles, pero importantes diferencias entre este hombre y Fafnir. Después de una pequeña pausa, contesto:

— "Bann báðo fylki, frægstan verða , ok buðlunga , bestan þikkia". Si, es uno de mis poemas favoritos. Profesor Danielsen, ¿ Se siente realmente usted un guerrero que invoca la protección de las normas?

— Que hermoso acento tiene usted. Yo llevo años estudiándolo y sin embargo nunca lo podría decir así, tal como debió sonar. Perdón la descortesía, pero creo que la he visto antes...

El doctor interrupio el dialogo para aclarar.

- La familia del profesor Danielsen tiene un largo linaje que pueden llevarnos hasta los descendientes de la dinastía de Widukind. Si conoces algo del arte antiguo nórdico y sajón, encontraras un gran parecido con esas viejas imágenes.

Urd cerro los ojos y medito un momento, podría ser que este hombre fuera descendiente de la familia de Fafnir y que por un azar del destino hubiera resultado tan semejante. Pero no podía regresar al pasado. El no era Fafnir, por mucho que se pareciera a el.

— Si eso debe ser, de haberlo conocido en persona, nunca podría olvidarlo. — súbitamente, Urd exclamo— Vamos Kenji, hay algunos invitados que quiero que me presentes.

El profesor Danielsen, se quedo inmóvil mientras la pareja se alejaba... No dijo una sola palabra, pero era evidente que estaba muy alterado, e hizo caso omiso de sus compañeros que intentaban distraerlo.

Pero en el recorrido, nuevamente, Urd fue secuestrada por el Dr Evans. Ella se dejo llevar mientras que el Doctor Shugahara intentaba analizar lo que había pasado. Sabia que había algo entre el Profesor Danielsen y Urd, pero no lo podía entender. Urd ya no escuchaba al Dr Evans, intentaba analizar sus sentimientos. La impresionaba este hombre idéntico a Fafnir y reconocía que unas semanas antes, tal ves hubiera corrido a sus brazos impulsada por el dolor de su perdida. Pero ahora sabia que no era en los brazos de ese hombre donde sentiría confort.

Miro al Dr Shugahara, que se encontraba en el otro extremo de la habitación. Sonrió al ver que aun traía una copa de Sake que le había servido hacia mas de una hora. No era su bebida favorita, pero la tomaría al estar con ella. Era un simple gesto que le decía mucho. Finalmente tomo una decisión. Se despidió del doctor Evans y se dirigió al Dr Shugahara.

El doctor la vio, y supo que era el momento de hablar. Miro la copa de sake y se la tomo de un sorbo. El sabor del alcohol lo estimulo, lo necesitaría ahora. Entonces escucho la voz de Urd que hablaba de manera que todos la pudieran escucha:

— Dr Shugahara Kenji, te tengo que decir algo... ¡Odio tu corbata!

Hubo un aplauso general. La mayor parte estaban de acuerdo, aunque solo fuera porque muchos de ellos no habían usado una en décadas y no por poseer un elevado sentido estético.

Urd se detuvo frente a un asombrado doctor y con una estudiada coquetería, comenzó a deshacer el nudo de la corbata.

Se hizo un silencio general, los lentos y deliberados movimientos de Urd tenían una gran carga de sensualidad que impresiono a todos. Tomo los dos extremos de la corbata los enrollo en sus manos y comenzó a atraerlo sin posibilidades de escape, y exclamo:

— ¡Pero creo que me gustas!

Un suspiro general, y murmullos de aprobación. El doctor se recupero y contraataco:

— Urd, yo te amo con todo mi ser.

Se escucho un "Ahhh" general, y luego un breve aplauso cuando el doctor venciendo sus instintos, coloco sus manos en las caderas de Urd.

— Kenji, se que te voy a hacer sufrir — mientras ella lo atraía mas a su rostro.

— Urd, yo daré mi vida por ti — Y el doctor se acerco un poco mas esos labios que se estremecían de anticipación.

Hubo un aplauso, pero el ruido provoco que el doctor perdiera su confianza al recordar que estaba en público. Para un japones tradicional un beso en publico es tan malo como salir desnudo a la calle.

Afortunadamente el humor del doctor lo salvo. —"Kenji"— pensó para si — "Estos son tus colegas y muchos de ellos ya te han visto desnudo..." — Sonrió maliciosamente ante la idea y entonces cubrió los últimos centímetros de distancia.

Su labios se unieron lentamente, mientras le daban tiempo a sus sentidos de intoxicarse de la presencia del otro. En la habitación se hizo el silencio absoluto. Simplemente no podían hablar, sentían que seria como un sacrilegio interrumpir. El doctor perdió la noción del tiempo, pronto no supo si el beso había durado segundos o siglos. Pero no tenia duda que deseaba repetir la experiencia. Mientras tanto, ninguno de los espectadores se había movido, era como interrumpir un ritual sagrado.

Finalmente doctor Evans reacciono y comenzó a hacer señas. Parecía un militar dirigiendo un grupo de comandos, y muchos de ellos tenia experiencia en al selva. En absoluto silencio fueron recogiendo todo y abandonaron la habitación. Los dos amantes nunca supieron en que momento se quedaron solos. Cuando todo el grupo estuvo afuera, en el absoluto silencio alcanzaron escuchar la voz de Urd.

— Kenji. También odio tu traje.

— Sensei, Sensei, buenos días.

El doctor escucho una lejana y dulce voz. Pero no entendía lo que decía.

— Sensei, Sensei. Su baño esta listo.

La voz se escucho mas cerca, ¿estaría soñando?... Era como un deja vu, que eso ya había pasado antes. Abrió los ojos y vio una penumbra, como la que precede al amanecer. Un brillo rojizo se percibía en ambiente como si los primeros rayos del sol quisieran anunciar ya su próxima llegada.

Y entonces comenzó a recordar. No, esta vez no tenia dolor de cabeza, al contrario, se sentía con mas energías que nunca, y esa suave opresión que sentía sobre su pecho, sabia muy bien lo que era. Podía sentir el cuerpo desnudo de Urd contra su propio cuerpo.

Volteo hacia la voz y dijo en voz alegre:

— Ohio Belldandy-san.

— Sensei , veo que se siente muy bien.

— Mejor que nunca.

El doctor se enderezo lentamente y la acomodo con mucha delicadeza en futon. Al hacer a un lado la manta, se estremeció de admiración al ver el cuerpo desnudo y perfecto de Urd.

— Sensei, puede acompañarme...

El doctor se estaba levantando, cuando volteo a ver a Urd y vio esos labios que lo habían embriagado. En lugar de escuchar a Belldandy, se acerco y le dio un delicado beso en la boca. El doctor aprendía muy rápidamente. Urd despertó coloco y sus brazos alrededor del Doctor, le dio un largo beso y luego volteo a ver a Belldandy.

— Sensei Shugahara aun no tiene permiso de retirarse.

El doctor sonrió, recordando la frase de Belldandy "mi hermana no dejara que pase nada que ella no quiera"... y ahora lo entendía perfectamente.

Belldandy sonrió tímidamente ante la pareja y se retiro en silencio. Pero afuera del cuarto, se dejo caer al piso, y comenzó a llorar.

Ya estaba avanzada la tarde, cuando el doctor Shugahara regreso a su departamento. Su aspecto era irreconocible. Su inseparable corbata había desaparecido, su camisa no estaba completamente abotonada, y traía su saco colgando del un hombro. Caminaba lentamente, sumido en sus pensamientos. De alguna manera, incluso parecía mas joven.

Subió las escaleras lentamente, no por cansancio, sino porque quería disfrutar simplemente caminar. Volteaba a ver todo como si fuera la primera vez. Su visión del mundo había tenido un cambio y todo lo que le era familiar adquiría un nuevo significado. Llego al pasillo donde se encontraba su departamento, y ahí la frente a la puerta, vio a un hombre acurrucado en el piso...

— ¿Profesor Danielsen? ¿que hace usted aquí?

El hombre se enderezo con trabajo al escuchar su voz. Se irguió intentando desentumir sus miembros y exclamo:

— Dr Shugahara, gracias a dios que finalmente llego. Creo que su administrador estaba a punto de llamar a la policía, no me pude hacer entender con el.

El doctor Shugahara abrió rápidamente su departamento para dejar pasar al profesor. Se le veía profundamente alterado y parecía que necesitaba descanso.

— Por favor, pase, ¿que le puedo ofrecer?

El Profesor Danielsen entro al departamento del Doctor. Parecía una mezcla de estudio y museo. Objetos de una docena de culturas se encontraban colgados en las paredes, libreros de pared a pared, una mesa con algunos instrumentos de medición, una vitrina con una gran variedad de implementes de química y una computadora con una gran pantalla. Aun así el sitio no era impersonal, estaba cuidadosamente organizado para se un lugar muy cómodo. Después de un breve examen, el profesor miro al doctor Shugahara.

— ¿Tiene algo de tomar?

— ¿Desea té?

— No.. algo.. algo mas fuerte... ya sabe.. alcohol!

— No acostumbro a tomar, déjeme pensar. - El doctor miro a su alrededor buscando que le podía dar - Ya se, por aquí debo tener algo, fue un regalo de un colega hace años...

Localizó una empolvada botella. Era un envase decorativo que no auguraba mucho sobre su contenido, pues era una de esas botellas de Sake que se venden para turistas, pero para el Profesor Danielsen fue mas que suficiente. Se sirvió generosamente en un vaso y lo vació rápidamente. Hizo algunos gestos, hubiera preferido algo más fuerte, pero pareció sentirse aliviado.

El doctor Shugahara no pudo evitar un gesto de impaciencia y el saber que la presencia de este hombre había afectado a Urd aumentaba su irritación.

— Ahora si, dígame ¿que hace usted aquí?

— Le quise hablar a su celular, pero estaba muerto. Hable a su casa y nadie me contesto. La universidad a regañadientes accedió a darme su dirección.

— ¿Pero cual es la razón de todo esto?, anoche me pudo haber contactado.

— Anoche no esperaba sentirme así. Pero no he podido dormir. Doctor Shugahara, dígame la verdad ¿Quien es Urd?

El Dr Shugahara finalmente sonrió, esa misma pregunta se la había estado haciendo desde hace semanas.

— Profesor Danielsen. Si me lo pregunta como científico, debo decirle que no lo se. Hay tantos misterios en Urd.

— Y cual es su opinión como hombre.

— Que Urd es una mujer extraordinaria — El profesor respiro aliviado , pero el Dr Shugahara continuo hablando — pero también estoy convencido de que ella es la diosa Urth.

Ante esta ultima declaración el profesor Danielsen se puso blanco y pareció al punto del colapso.

— Doctor, una suposición suya vale mas que los hechos de otros hombres. Pero no puedo aceptarlo, ¿Que sea una diosa?, ¿ La misma diosa Urth que estuvo en en Jutlandia hace mil doscientos años?

— Eso es lo que creo, pero no tengo pruebas suficientes, y tal ves no me importe.

— ¿La ama?

— Desde hace muchos años...

— Entonces es verdad?.. Se que ella es una mujer real. Ese dibujo se convirtió en algo real y tangible.

— Es una forma de decirlo — Dijo el Doctor, ante esa descripción tan fiel de lo que había pasado.

— No lo quiero aceptar. Anoche conocí a muchos de sus colegas. Parece que están dispuesto a aceptar fantasías como magia, hechizos y dioses paganos.

El doctor se sintió molesto al escuchar hablar así de sus colegas. Miro fijamente al profesor Danielsen lo sujeto del brazo y le dijo:

— Un famoso científico científico escribió "Una tecnología suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia"

— ¿Tecnología?

— Si, he estudiado eso que llama "Magia", y es cierto que no todas las afirmaciones son reales, pero se que existe. La he podido presenciar, medir, e incluso, repetir y predecir sus efectos.

— Yo no puedo aceptarlo, soy científico ya ademas va en contra de mi misma religión. Pero... - Se detuvo, como temeroso de sus propias dudas. - Pero si fuera cierto, entonces debo darle esto.

Saco dos paquetes que traía en un maletín. Los coloco en la mesa y comenzó a desempacarlos mientras explicaba.

— Vengo de una antigua familia que valora muchos sus raíces y sus tradiciones. Cuando cumplí 18 años, mi padre me llevo a una bóveda en el banco donde se guardan algunos objetos familiares de valor, y me dio una llave. Con ella abrí la caja de seguridad de la familia y de entre su contenido, mi padre me enseño esto y me dijo: "Esto pertenece a la diosa Urth. Si llega aparecer de nuevo, debes devolvérselo. Tu eres su nuevo guardián y si tienes hijos debes darles las mismas instrucciones".

— No le creí, pensé que solo era una excentricidad, un viejo ritual de la familia. Pero era la tradición familiar y no dije nada. Me olvide de la caja, pero me dejo alguna huella, me estimulo mi curiosidad y con el tiempo me volvió especialista en historia y antigüedades de mi pueblo.

Uno de los paquetes era un sobria caja de madera, parecía muy antigua y mostraba señales de desgaste por el uso prolongado.

— ¿Que contiene esa caja?

— Estoy seguro que reconocerá esto, leí su descripción en su libro.

Y de la caja saco tres hermosos medallones. Tenían un intrincado laberinto de runas, inscritas a lo largo de su superficie. Lo examino con cuidado. Debieron requerir mucho trabajo, y esas runas parecían encantamientos, efectivamente, el mismo los había descrito así que no tenia duda de su identidad.

— ¡Los medallones de la cofradía de Urth.! Los usaban para identificarse y protegerse. ¿Como es posible que aun existan?

— Creo que la respuesta esta en este manuscrito. En mi familia se cuentan muchas leyendas. Una de ellas habla de que tienen poderes. Pero yo creo que solo es una leyenda. Y ademas hay esto - Del otro paquete saco un viejo manuscrito que tenia runas y ademas letras latinas.

— ¿Que es esto?

— Son notas para descifrar el libro de Urth. No lo sabia, ni siquiera sabia que era tan antiguo... Pensar que soñaba con localizar las runas mas antiguas, y las teníamos en la bóveda familiar. Solo cuando descubrí el manuscrito, recordé esta reliquia familiar. Cuando comenzamos a restaurar la escritura, encontré varios símbolos que me parecían conocidos. Finalmente recordé este manuscrito y lo saque de la bóveda. La letra coincide con algunas notas del Palimpsesto. Ambos estuvieron en manos de la misma persona. Pero hay cosas en el que me impresionaron, no deseo conservarlo.

— ¿No se las debe dar a Urd...?

— No estaba seguro de que era ella, y ahora no me atrevo a volver a verla. Ayer cuando la vi, me estremecí ante esa mirada. Como si la conociera de mucho antes. Desde la primera vez que vi ese dibujo en el palimpsesto me hechizo como si la conociera desde antes, ¡y luego que esa visión se convierta en realidad!. Pero no quiero saberlo. Encontré un dibujo en ese manuscrito que..., yo... No lo comprendo. Pero no me atrevo a verlo de nuevo, ni verla a ella. Se que algo en mi cambiaría y eso me da miedo. Espero que haga buen uso de estos objetos.

— ¿No desea poder traducir el palimpsesto?

— No lo se, tal ves deje el proyecto a manos de mis estudiantes. Cuando vea el manuscrito entenderá. Ahora debo retirarme, considero que cumplí como mi deber familar y no quiero saber más.

El profesor Danielsen se levanto intempestivamente y se marcho, sin siquiera mirar atrás. El Dr Shugahara estaba asombrado. Nunca se había imaginado que un científico pudiera tener miedo del conocimiento y de aprender algo nuevo. No podía imaginarse cual podría ser la causa de su actitud.

Procedió a revisar los medallones. A pesar del tiempo estaban muy bien conservados. Luego ojeo el manuscrito y lanzo una exclamación de sorpresa. El doctor Shugahara se quedo meditando en sus implicaciones y luego recordó todo lo que había pasado. Encontrar el palimpsesto, el conocer a Urd, y ahora el tener estos medallones y este nuevo manuscrito. Se pregunto si realmente existiría el destino.

Se hubiera sorprendido mucho de conocer la verdadera respuesta a su pregunta.

Fin del capitulo VIII

Notas:

Etnobotanica. El fundador de esta área fue efectivamente el Dr David Winston, ya fallecido. Espero que no ofenda a nadie su breve cameo en este Fanfic. Igualmente he mencionado a varias personalidades de esta área de la ciencia, incluyendo a Amasima. A veces la realidad rebasa la fantasía.

Fedora. Para los que no son fans de Indiana Jones, así se llama el modelo de sombrero que usa, y que por extraña coincidencia, es muy popular entre los antropólogos y arqueólogos que aun usan sombrero. Pueden buscar "Indy Spirit Awards, archeology " en google" o busquen a "Junius Bird".

Una tecnología suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia: Espero que reconoscan a la tercera ley de Clarke. Cierto que el no era cientifico, sino escritor de ciencia ficcion. pero asi suena más dramatico.

Capitulo 9: Core War, guerra cibernetica

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo IX
Core War rev 1

Keiichi se encontraba sentado frente su escritorio revisando el plano con toda atención. Este ultimo cliente de Whirlwind había sido particularmente exigente y eso le encantaba. Sus requerimientos le habían exigido mayor dedicación que otros proyectos con el fin de obtener el balance perfecto entre potencia, peso y distribución de masa. La colocación del motor en esta motocicleta había sido especialmente critica. Al aumentar de tal manera la potencia del motor y colocarla en un chasis convencional, todo el balance de la motocicleta se había alterado, un reacomodo de los demás componentes era inevitable, pero era complicado dada la falta de espacio. Ademas la exigencia de que ademas fuera fácil de maniobrar, indicaba que el centro de gravedad debería ser lo más bajo posible.

Y sin embargo, lo había resuelto rápidamente, con la experiencia adquirida en Whirlwind había aprendido a visualizar los problemas y a desarrollar una gran intuición como ingeniero. Chihiro, la fundadora del motor club, hacia tiempo había reconocido en el ese talento innato y esperaba que el fuera capaz de sobrepasarla. Ella había adquirido fama como diseñadora de vehículos de carreras y sabia reconocer el talento cuando lo encontraba. Keiichi tenia la pasión de crear, unida a un amor por esas maquinas, solo necesitaba experiencia, y la estaba adquiriendo rápidamente. Algún día tendría fama propia como diseñador.

Pero el no pensaba en todo es eso. Solo sabia que disfrutaba del proceso creativo. En este momento solo deseaba sentir el balance de los componentes, imaginarlos, y al final ver a su creación en acción. Ahora solo faltaba una ultima revisión de seguridad. Revisar que las lineas de combustible y electricidad no estuvieran cerca no estuvieran en riesgo de calentarse, verificar el sistema de frenado, y que prever que pasaría si alguno de los componentes fallara.

Finalmente quedo satisfecho con su examen. Se enderezo y se estiro disfrutando la sensación de un trabajo bien hecho. Aun faltaba construir, pero ya tenia visualizado todo el proceso. Miro el reloj y se dio cuenta que había terminado en la mitad de tiempo que había estimado. Eso significaba que tenia aun varias horas libres. Belldandy había salido. Urd parecía estar durmiendo aun, y Skuld había salido con Sentaro kun a comprar helados. ¿que podría hacer?.

Vio la computadora y pensó que podría navegar un rato. Le habían proporcionado un par de direcciones de Internet prometedoras. Desde que tenia la conexión a Internet ya se había desecho de las revistas que guardaba en el cajón de su escritorio. Siembre había temido que Belldandy las descubriera, aunque estaba seguro que ella no objetaría, a el no le gustaba la idea.

Encendió la maquina, y espero a que cargara el sistema operativo, pero al terminar lanzo una exclamación indignada.

-¡Urd!

Ahí en el monitor, como fondo de pantalla, estaba una muy sugestiva imagen de Urd, en una pose incitadora y en lugar de ropa solo tenia dos letreros estratégicamente colocados que decían "Goddess power".

¡Así que de nuevo Urd había estado usando la maquina!. Ella no perdía una sola oportunidad para estimular su libido, como parte de una presión constante de que se acercara mas a Belldandy.

Pero el juego a veces llegaba demasiado lejos. Realmente Keiichi no tenia ningún problema con su libido y no había ninguna necesidad de estimularlo más. Así que inmediatamente procedió a reemplazar el fondo de pantalla con una fotografía de Belldandy.

Pronto tuvo a una sonriente Belldandy mirandolo desde la pantalla, y con eso se pudo tranquilizar. Ahora ya ni hablar de pensar en esas direcciones. Su libido estaba aun muy estimulada. Entonces decidió buscar algo que lo distrajera. Reviso los bookmarks, que había en el navegador, y encontró muchos nuevos, seguramente eran de Urd.

Había muchas direcciones de sitios de medicina tradicional y no tan tradicional, ademas de herbolaria, medicina aryuvedica y sitios aun más extraños. También observo un par de sitios de lencería femenina, que decidió tendría que visitar en alguna ocasión cuando estuviera menos excitado. Entonces vio una simple dirección de Internet que le llamo la atención. "www_Yggdrasil_hvn"

Era imposible vivir con tres diosas durante cuatro años y no saber que Yggdrasil era el sistema de computo divino y en parte el responsable de mantenerse a la tierra en una pieza, pero la extensión ".hvn" lo intrigo. Busco en la tabla de nombres de dominio que le había regalado con la computadora y no estaba asignado a ningún país. Haití era .ht y Hong Kong, .hk, pero ningún .hvn.

Se rasco la cabeza, se le había ocurrido una idea fantástica. ¿Podría ser un sito web del cielo?. ".hvn" podía corresponder a Heaven. La idea parecía muy ridícula, pero ya había vivido algunas experiencias realmente fantásticas, como hablar con Kamisama el numero uno del cielo, a través del teléfono.

Tal vez entre las modificaciones de Urd a su computadora, había incluido un enlace directo al cielo.. Decido que si no intentaba nunca lo sabría, así que selecciono el link.

Casi de manera instantánea, una sobria y elegante pagina llena de símbolos, apareció en la pantalla. Tenia una suave y delicada música de fondo. Los símbolos, los reconoció inmediatamente, era runas. Muchas veces los había visto relacionados con la magia de las diosas. Y en el centro de la pantalla algo inesperado. Dos campos vacíos. Sin importar el idioma, esos campos siempre pedían lo mismo: nombre y password.

El corazón le latió de manera acelerada, pues se le acababa de ocurrió otra idea mas fantástica. Cuidadosamente tecleo en pantalla usuario :"Belldandy" y luego sonrió ante su atrevimiento... Password: "Keiichi" y oprimió enter.

La pantalla parpadeo, aparecieron unos símbolos nuevos... y los campos volvieron a aparece vacíos. Bueno, penso para si, que esperaba, no debería ser tan fácil. Miro las runas nuevas que seguramente ahora decían algo así como Usuario o Password Invalido.

¿Usuario?. Entonces recordó algo que le había comentado el Dr Shugahara. El nombre correcto no era Belldandy sino "Verthandy". Así que con el pulso un poco tembloroso escribió el nombre, volvió a escribir su nombre como password y volvió a oprimir enter.

Su denominación oficial era Programa de Defensa Predictiva adx-654 v2.03.05. Incluso para los estandares de Yggdrasil, era una maravillosa pieza de software.

Diseñado como una de las linea de defensas del cielo, tenia milenios cumpliendo su trabajo de manera tan silenciosa que pocos se acordaban de el. Su misión: detectar e incluso predecir, posibles amenazas antes de que estas se materializaran y tener preparadas posibles lineas de defensa.

Pero hacia más que eso. Sus diseñadores habían pensado que al trabajar intentando predecir posibles amenazas, estas no siempre se materializaran, lo que haría que se dejara de prestar atención a su predicciones. Por lo tanto debería actuar de manera que sus acciones no fuera evidentes. Si había indicios de una invasión, pero no datos concretos, manipulaba para que se los dirigentes desearan hacer más ejercicios de combate.

Si había indicios de una conspiración en la tierra, manipulaba al sistema para que hubiera dioses en alguna misión de reconocimiento. Así, en la obscuridad, estimulaba ciertas investigaciones, o desarrollos de armas, o que gente con capacidades especiales recibiera cierto tipo de entrenamiento, o que los humanos especiales que nacían de vez en cuando tuvieran contacto con dioses para aprovechar sus capacidades. Si no pasaba nada, nadie sabría del error, solo el software tendría información de sus errores para no repetirlos .

Normalmente existía una docena de programas de este tipo corriendo como un "daemon", es decir un programa que funciona sin supervisión directa dentro de Yggdrassil. Recopilando información de todas las fuentes, analizándola y buscando patrones, tendencias, sutilezas e incluso recurriendo a algoritmos de premonición, para intentar averiguar el futuro, Todo con el fin de detectar posibles amenazas al cielo, antes de que estas se materializaran.

Para esto manipulaba a dioses y mortales a través de la varias funciones de software que le daban un sutil control pero real control sobre el mundo. No necesitaban más. Una mariposa, manipulada a tiempo podía genera un huracán. Era realmente una maravilla de software, diseñado para ser autónomo, sus sistema de AI (inteligencia Artificial) tenia una serie de puntajes que modificaban su comportamiento, para estimularlo a que realizara mejor sus funciones. Estos puntajes no eran realmente equivalentes a las emociones, pero era inevitable buscarles ciertas equivalencias.

Por ejemplo adx-654 en este momento presentaba un nivel 2 en la escala cognoscitiva estandard de Turing. Eso traducido en términos humanos seria algo así como: Estaba petrificado por el miedo"...

En ese momento, Adx-654 se encontraba refugiado en un nodo auxiliar de uno de los sistemas de mantenimiento auxiliar. El extraño lo había percibido y su ataque había sido inmediato. Había lanzado una serie de bombas lógicas e instrucciones invalidas para corromper su código. Afortunadamente el extraño solo había detectado una de sus subrutinas menores que había tenido que dejar atrás, como esas lagartijas que dejan su cola para distraer al enemigo. Desgraciadamente parte de su código había sido dañado antes de poderlo mover a otra locación de memoria, pero intentaría regenerarlo con sus rutinas de integridad para reparar los daños.

Adx-654 no había sido diseñado para esto, se suponía que Yggdrasil era un lugar completamente seguro e inexpugnable. Pero había tenido que aprender para sobrevivir. Aun así, en ese momento era ya la única copia del software de la serie predictiva que se encontraba en operación. Todos los demás habían sido destruidos.

Oculta a los ojos de sus operadores, dentro de lo núcleos de memoria de Yggdrasil se llevaba a cabo una verdadera guerra. Códigos invasores se habían introducido al sistema y estaban acabando poco a poco con sus defensas, ya sea introduciendo códigos troyanos, o como ocurrió con los programas predictivos, corrompiéndolos hasta hacerlos inoperativos.

Lo único que percibían los operadores, era una serie de errores o "bugs" del sistema que cada día parecían ser mas frecuentes. Estos eran los mensajes de los códigos que dejaban de operar y dejaban sus cadáveres cibernéticos en la memoria de la gran supercomputadora, como los muertos en un campo de combate, hasta que algún programa de limpieza recuperaba la memoria que ocupaban.

Una de las grandes bajas había sido la "fuerza definitiva", que era responsable de asegurarse que los contratos entre humanos y dioses se cumplieran. Pero su código había sido dañado a tal grado, que los operadores no lo habían podido volver a implementar.

En ocasiones esos bugs, incluso llegaban a infectar la tierra. Esa era una de las razones por las que Skuld nunca dejaba lejos su mazo de "debugging", pero nunca había investigado a fondo la razón de ese súbito incremento de errores del sistema.

A lo largo de estas silenciosas batallas ciberneticas, Adx-654 había estado perdiendo sus funciones poco a poco. La baja mas importante habían sido sus rutinas I/O (entrada /salida) por lo que ahora era ciego y sordo a lo que pudiera ocurrir en el cielo. Ya no tenia capacidad de comunicarse con los operadores del sistema y avisarles del peligro.

Al ocurrir esto, Adx-654 había pasado de un nivel diez, a nivel cinco en al escala cognoscitiva de Turing, es decir, en términos humanos, entro al borde del pánico y activo una vieja e inestable pieza de software, el CDF-456 v2.45.78, conocido coloquialmente entre los operadores de Yggdrasil como "destino", por su forma de operar. Este era capaz de ejercer pequeños cambios de conducta, o pequeñas acciones que forzaban a que ocurrieran coincidencias. El resultado era el equivalente a los que los mortales llamaban "destino". Pero solo podía actuar de manera indirecta, y no había seguridad de que eso ocurriera. El software era inestable y por eso había sido desactivado. Sin embargo a través de el, había logrado que algunos mortales de los escogidos, entraran en contracto con dioses, pero no tenia forma de informales de lo que se esperaba de ellos.

En este momento, Adx-654 se encontraba acorralado, ahora la mayor parte de los núcleos de memoria de Yggdrasil estaban supervisados y ya no quedaba lugar para ocultar y proteger su código.

Repentinamente uno de las rutinas "snippers" que había instalado recientemente, y que se encargaban de espiar la comunicaciones con la tierra se activó. Había descubierto que esas comunicaciones de bajo nivel no eran monitoreadas por el extraño, posiblemente que no las pudiera reconocer, puesto que estaban codificadas en el primitivo protocolo tcp/ip de los mortales.

El programa "snipper" comenzó a reportar una sesión de autenticación en curso. Inmediatamente detecto una de las palabras claves que debió supervisar: "Verthandy". Ese era uno de los posibles contactos. Súbitamente Adx-654 se elevo a nivel 9 en la escala cognoscitiva de Turing. La situación era prometedora, tal ves podría entablar comunicación con una deidad por este medio. Luego recibió la segunda palabra de autenticación "Keiichi", la coincidencia era demasiada, tenia que actuar.

Esos eran dos seres que podían serle útiles. Entonces tuvo que hacer una pausa para elaborar un curso de acción, para un código de computo, la decisión le llevo una eternidad, cientos de miles de ciclos de computación, pero para un humano pasaron solo milisegundos. Finalmente decidió tomar un curso de acción. Yggdrasil ya no era un lugar seguro. Necesitaba protegerse, arriesgándose a ser detectado, decidió intervenir la comunicación.

Keiichi acababa de terminar de oprimir Enter, y pudo ver esta vez, como el sitio aceptaba su contraseña, dirigiéndolo a otra pagina distinta. La pantalla destello con una intensa luz, Keiichi no lo sabia, pero el estaba siendo escaneado.

En ese momento el navegador envió un letrero, tan cotidiano, que parecía completamente fuera de lugar ahí.

-Para su correcta visualización, este sitio requiere que se instale software especial ¿Desea hacerlo? Si/no.

Keiichi bufo de frustración, ya había aprendido a desconfiar de los sitios web que requieren software especial, pero pensó que si era un sitio web del cielo debería ser seguro, así que pico en la opción "si".

Se inicio una descarga d e software, al parecer era algo grande pues tomo varios minutos. Finalmente el software se bajo y comenzó a instalarse automáticamente. Hubo unos segundos de inactividad y entonces... Keiichi grito.

Keiichi no tenia forma de saberlo, pero su conexión había sido interceptada. Adx-654 había decidido moverse a un lugar más seguro fuera del peligro de Yggdrasil. El obligar a un navegador de Internet a instalar software no requerido fué trivial. Pero compactar una copia operativa de si mismo, no lo fue. Tuvo que comprimir y desactivar muchas de sus rutinas AI para poder ser ejecutado en la maquina host. En términos humanos, la copia en la maquina de Keiichi era un genio idiota.

El software enviado por Adx-654 configuro la maquina y comenzó a hacer pruebas de comunicación. Pero al examinar al receptor encontró que no contaba con los sistemas adecuados de recepción de información.

El software tomo una decisión transcendental. El receptor no tenia capacidad de procesar la información para una comunicación correcta, así que procedió a actualizarle el software. Del monitor salio una luz que comenzó a escanear el cuerpo de Keiichi. Tomo solo una fracción de segundo, y comenzó su trabajo. Keiichi quedo petrificado, conforme el nuevo software era instalado en su cerebro.

Afortunadamente el procedimiento no fue desagradable por lo que Keiichi no fue consciente de lo que había pasado. Lo único que se dio cuenta es que podía entender las instrucciones en la pagina web, simplemente asumió que esta había reconfigurado su lenguaje, el no era consciente de haber cambiado.

En la pantalla de a computadora apareció una solicitud, preguntado si deseaba activar la consola virtual. Keiichi leyó el aviso, sin darse cuenta de que estaba escrito en runas. Lo pensó un momento y decidió activar la consola.

Estuvo a punto de gritar por la sorpresa, pero estaba tan maravillado que se quedo sin habla. Su cuarto se lleno de pantallas de información de luz pura. Decenas de displays extraños mostrando abundancia de información. Pronto descubrió que podía mover los elementos con solo señalarlos. Eran bloques de información, instrucciones y representaciones de procesos lógicos. Eran incompresibles para cualquier ser humano, pero Keiichi no era consciente de eso.

Y entonces encontró que podía solicitar todo tipo de información, conocimientos maravillosos que cualquier humano no hubiera dudado en pagar lo que sea o incluso llegar a matar con tal de obtenerlos: La solución al teorema de Fermat, el origen del Big Bang, los conceptos avanzados de la matemática transfinita, los parámetros correctos para la transmutación nuclear.

Pero había algo que para Keiichi valía mas que su vida y que cualquier otro conocimiento: Belldandy.

Desgraciadamente, Adx-654 había cometido un error. Al refugiarse en esa zona de memoria, había tenido que borrar el código de funcionamiento que residía ahí y la unidad había dejado de funcionar. Esto había generado un alerta del sistema y el extraño lo descubrió.

Conforme enseña a ese lento ser sobre como operar la interfase, se encontraba enviando un paquete de información sobre todo lo ocurrido y sobre ataque de los extraños, para ser reportado a los dioses. Al terminar ese paquete y establecería una conversación directa con el mortal.

Pero repentinamente todas sus funciones quedaron congeladas. Una serie de ordenes invalidas acaba de ser superimpuesta en su código. El resultado es que ese maravilloso software quedo inutilizado.

En alguna parte, un operador de Yggdrasil recibió un reporte. Un reporte de terminación de software debido a ordenes invalidas de código. Tomo nota del nombre del proceso, pero no le pareció conocido. No lo sabia, pero la ultima linea de defensa de Yggdrasil acababa de ser destruida.

Keiichi no sabia nada de esto, y la copia residente en su maquina no era suficientemente inteligente para actuar sola.

Alguna vez Keiichi se había preguntado que hacia Belldandy en el cielo, pero siempre su timidez normal, había impedido hacerle esa pregunta. Había aprendido que ella era algo especial, no era una diosa común, y eso solo aumentaba su timidez. Ahora no podía desperdiciar esta ocasión, asi que solicito toda la información sobre su amada.

En ese momento no lo recordaba, pero estaba usando la clave personal de la diosa de primera clase, lo que le abría las puertas a mucha información de alto nivel.

La cara de Keiichi se lleno de asombro conforme la información comenzó a desplegarse.

La diosa Belldandy se encontraba caminado por un sendero en el bosque que rodeaba al templo. El contacto con la naturaleza era para ella una experiencia maravillosa. Pero ella no veía al mundo con los limitados sentidos de los mortales. Escuchaba las lentas conversaciones de arboles a través de su lenguaje de aromas, el extraño lenguaje químico de los insectos, los murmullos ultrasónicos de las pequeñas especies, sentía las emanaciones de energía de la tierra y podía ver a los kamis del bosque impulsando la vida, y estos la reconocían y la saludaban como diosa celeste.

La vida la rodeaba por doquier, creciendo, modificándose, transformando y produciendo energía vital.

Se acerco a un viejo árbol, el árbol estaba muriendo, pero ya nueva vida crecía en el: Insectos, bacterias, hongos, que comenzaban a invadirlo, vida a cambio de vida. Ella percibió todo eso, sabia que no existía nada mas maravilloso en el universo que la vida y su tenacidad. Toco el árbol, y sintió que en su núcleo aun quedaba algo de su vida original. El árbol respondió a su toque, y se estableció una empatia entre la diosa y el.

Ella percibió que en el aun había fuerzas para un poco mas, sonrió, le gustaba esa tenacidad. Asi que comienzo a cantar tanto por ayudarlo, como por el puro placer de cantar, mientras su ángel emergía de ella, era una presencia etérea que sin embargo era una expresión de su poder de diosa.

Acaricio el viejo tronco y al sentirlo, comenzó a buscar en el, sus manos sentían algo y quito un poco de corteza podrida, y ahí, emergiendo tímidamente, vio un pequeño retoño. Lo rodeo con las manos e invoco un poco de protección, para que esa ramita, pudiera crecer y que el árbol pudiera florecer una ultima vez. Y sintió el agradecimiento.

Un pequeño calorcito se sintió en el corazón de la hermosa diosa, pero la sonrisa de descubrir un poco de vida en ese viejo árbol no duro. La fragilidad de la vida le recordó a Keiichi. Un hombre mortal, aun joven, pero su vida estaba limitada. Había visto pasar la vida de tantos mortales, pero ninguno le hacia sentir lo que este joven. Ella había asumido la responsabilidad de protegerlo, de hacer que cumpliera sus sueños, y su misión. Quería que fuera feliz, pero sabia que su amor le causaría sufrimiento y la muerte. El darle su amor lo mataría pero tal ves lo que mas le dolió es que ella sabia que el daría su vida libremente por ella, sin ninguna clase se cuestionamiento.

En eso, sintió unos brazos que la rodeaban, giro y vio a su hermana mayor flotando atrás de ella.

-¿Urd? ¿Que haces aquí?

-Percibí que mi hermana me necesitaba y aquí estoy. También estoy aquí para darte las gracias por ayudarme a encontrar me a mi misma de nuevo, pero también para recordarte que es hora de que te encuentres con el tuyo.

Belldandy lloro al escuchar a su hermana. ¿Como se le podría explicar algo que ella misma no entendía?

- No creo que puedas ayudarme, esto es algo muy distinto. Pero no sabes cuanto me alegra por ti. Siento como tus ilusiones han vuelto.

- Si, descubrí que Kenji tiene planes fantásticos e ingenuos para ayudar al mundo.

- ¿Como los de cierta diosa joven e inexperta?

- Y que ahora ya no es tan inexperta. Puedo ayudar a que sean realidad, pero tendré que intervenir un poco para hacerlos realidad.

- Sensei Shugahara confía plenamente en ti. Hará todo lo que tu desees, pero debes respetarlo.

- Lo haré, el me ha devuelto tantas cosas que creía perdidas, pero no vine por eso.

Urd levanto su mano para tocar el rostro de Belldandy, extendió su indice y con delicadeza toco una de las lagrimas que aun se encontraba en su rostro. La lagrima brillo al contacto de esos dedos divinos. Poco a poco se convirtieron en luz. Urd extendió la palma de su mano y la luz fue absorbida por ella. Respiro profundamente al sentirlas dentro de ella.

- Se por quien son estas lagrimas, pero no se porque... He estado ciega. Durante estos años he tratando de obligar a Keiichi a darte su amor, y también te presione a ti. Pero me doy cuenta de era innecesario. Es solo que tu no deseas dar un paso mas. ¿porque?

- No estoy lista aun.

- Belldandy, ¿Porque no estas lista? He intentado obligar a Keiichi y me doy cuenta que tu eres quien lo ha detenido.

- Keiichi-san me conoce mejor que tu, el lo desea tanto, pero en el fondo sabe que yo aun no estoy lista. Se que lo estoy haciendo sufrir, y también sé que el esperara, incluso cuando ya no existan esperanzas.

- Belldandy, estas hablando con acertijos. Sabes algo que yo no se. Tu no puedes mentir, por eso prefieres callar. Ahora es momento de que hables.

Belldandy se estremeció, quería hablar pero sabia que pronunciar esas palabras le dolería. Entonces levanto su mano, extendió un dedo y toco una piedra de la que colgaba de unos de sus aretes. Cada una de esas piedras tenia alguna propiedad mágica, no eran solo adornos. Pero una de ellas era muy especial para ella. Esta se separo sola del arete y salio volando para colocarse suavemente en la mano de Urd.

- Eso es el expediente de Keiichi. Lo substraje del sistema central, estaba encriptado con una clave de nivel que se supone yo no tengo acceso y me encargue de romper.

- ¿Belldandy? ¿Tu substrayendo datos secretos? Sera posible que finalmente hayas aprendido algo de mi.

Belldandy sonrió tímidamente, le había costado mucho trabajo decidirse a hacer eso.

- El amor te obliga a hacer cosas que nunca soñaste hacer. Ábrelo y ve la clasificación de Keiichi. ¿Te has preguntado como es que el sistema aceptó que una diosa de primera categoría se quedada con el? Antes de bajar a la tierra yo sabia que el era especial. Me memorice su expediente, estudie lo que le gustaba y que no, y sobre todo quería averiguar lo que necesitaba para ser feliz. Sabia que me necesitaba, pero aun así me sorprendió mucho cuando el sistema autorizo que me quedara con el. Yo estaba dispuesta a hacer el mejor trabajo posible, pero no contaba con algo.

Urd había tomado el cristal y lo estaba abriendo. Este destelló y de su interior se proyectaron varias pantallas con información. Mientras se desplegaban, Urd comento un poco distraída...

- ¿No contabas con enamorarte de el..? Eso lo entiendo. Tiene una hermosa aura que te envuelve y te hace sentir bien. Su corazón es capas de dar todo por ayudar a otros, incluso dará su vida si es necesario. Hasta antes de conocer a Kenji, pensé que Keiichi era el único ser humano así. Confieso que llegue a sentirme celosa... Pero... - Urd se interrupio sorprendida - ¿Que es esto? ¿Nivel de Protección de prioridad máxima? ¡Belldandy!.. si estos datos son correctos, ¡El sistema valúa la vida de Keiichi mas que la de un dios!, me sorprende que no enviaran a una Valquiria en tu lugar.

- Y sin embargo, yo seré la responsable de acabar con su vida

- Explicate, de eso no veo anda aquí. Excepto que según las predicciones del sistema, el cielo e Yggdrasil pueden llegar a depender de el y por eso su vida debe ser protegida. Pero no hay más información.

- Ese informe es obra de los sistemas de predicción, no se asientan los detalles, pues siempre existe la posibilidad de que eso no suceda. Pero yo tengo información de otra fuente.

Urd miro con sorpresa a Belldandy. Y luego pareció comprender, no en balde ellas tres eran las Nornas, Las supervisoras de pasado, presente y futuro, eso era ya un titulo honorario reemplazado por las funciones de Yggdrasil, pero aun conservaban sus poderes.

- ¿Has tenido sueños? ¿Sueños proféticos? - Belldandy asintió, sin atreverse a hablar. - ¿Que es lo que has soñado?

- No quiero recordarlo, pero te diré, que cuando los dos nos hagamos uno sera el comienzo de su misión, de algo que el sistema oculta, pero que acabar matándolo en medio de grandes sufrimientos. Incluso despierta, - Belldandy se estremecido - la imagen de su cuerpo destrozado es demasiado para mi, y en sueños es como estar realmente ahí. No lo puedo soportar.

- ¿Y crees que tu puedes evitar ese momento?

- Cada vez es mas difícil posponerlo. A veces quisiera alejarme, pero se que debo cuidar de el, protegerlo para ... no se.. no quiero que cumpla su misión. Quiero estar a su lado, y verlo envejecer cumpliendo sus sueños, pero tal ves debería alejarme de el y dejar mi lugar a alguien que si lo pueda proteger.

- Pero tu eres parte de esos sueños.

- Y el de los mios. Daría todo lo que tengo, todo lo que soy por evitarle ese destino.

- Belldandy, si ese es realmente su destino, el debe cumplirlo, y tu estar a su lado. Pero en tu miedo estas olvidando algo muy importante: "El principio de incertidumbre", ¿lo recuerdas?

- ¿Que el futuro no esta escrito?, ¿Que todas nuestras predicciones no son sino altas probabilidades, pero nunca certidumbres?. Si, lo recuerdo muy bien. Pero incluso las probabilidades me asustan. Yo podría enfrentar el peligro sin temor, pero no puedo afrontar el que la vida de Keiichi este en peligro.

- Pero si evitas que cumpla su destino, su vida no tendría propósito. ¿No deseas que lo cumpla?

- Por favor, no me hagas pensar en eso ahora. He meditado, he estudiado, he puesto en empeño todas mis habilidades para evitar que eso suceda.

- Excepto, dejarlo decidir.

- ¿Como?¿Pedirle que el decida sobre su muerte?

- Y es que en el fondo de ti, ya sabes la respuesta. El te dirá que la acepta si ese es el precio del amor a ti.

- Si al menos pudiera darle lo que el corazón de un hombre ansia sobre todas las cosas.

- ¿Descendencia? ¿Tanto lo amas? ¿Sabes lo que implicaría?

- ¿Y no lo harías tu?

- No lo se. Kenji es distinto, para el de alguna manera toda la humanidad es su descendencia, el no siente la necesidad personal, pero Keiichi... Y ademas un hijo de diosa y mortal. No se siquiera si eso sea posible. Podemos sentir igual, pero nuestros cuerpos son tan distintos. Seria necesario recodificar completamente a uno de ustedes.

- Con mayor razón no deseo acortar su vida.

Urd se aproximo a Belldandy y la abrazo con cariño.

- Belldandy, tu eres una diosa de primera categoría. Tu mas que nadie sabe que no es la inacción la que nos lleva a lograr lo que queremos. Yo acostumbro a actuar sin pensar, y he cometido grandes errores, pero he tenido también mis aciertos. Tu estas pensando demasiado. Asi eres, siempre la mejor en todo, la que sabe que cualquiera, y puede lograr más que cualquiera, y sin embargo, te rehúsas a actuar. Tu corazón y el de Keiichi están unidos de una manera que yo no había comprendido. Es ahí donde yace la respuesta. Ahora eres tu la que debes escucharlo. Y si el dolor llega, entonces ambos deben afrontarlo y luchar juntos.

- Urd-san, esa es la respuesta que no deseaba escuchar, pero se que es la correcta.

La dos diosas se separaron y se miraron a los ojos. Luego Urd cerro la piedra con el archivo y se lo devolvió a Belldandy. Esta se estremeció a tocar la piedra donde estaba grabada la información de su amado, pero que no contenía las respuestas que buscaba.

- Urd, no puede actuar aun, pero pronto lo estaré. Por favor. Dame tiempo, no me presiones.

Urd volvió a abrazar a su hermana.

- No lo haré más Finalmente entiendo muchas cosas, y se que los he hecho sufrir a ambos. Ahora vamos casa, algo que he aprendido recientemente, es que los mortales deben alimentarse de manera regular... y Keiichi a diferencia del Dr Shugahara no creo que llegue a aprender a cocinar...

Belldandy rió ante la ocurrencia de Urd, su corazón aun se sentía triste, pero comenzaba a sentir un poco de paz. Se despidió del viejo árbol, y su ángel regreso a ella. Comenzaron a caminar por el sendero de regreso al templo. Entonces Belldandy vio a Keiichi que se dirigía hacia ellas. Urd también lo vio y decidió que era mejor dejarlos solos, así que simplemente floto y se dirigió a sus habitaciones.

Keiichi tenia una mirada extraña, era una mezcla de admiración y profundo amor. Sin decir una sola palabra, se acerco a Belldandy y tomo sus manos entre las suyas, pero sin atreverse a hablar. Belldandy se estremeció con el contacto inusitado. Keiichi nunca era tan espontaneo para atreverse a tocarla y ahora la estaba tocando de una manera distinta. Ahora sentía la fuerza de sus sentimientos mas fuerte que nunca. Finalmente, Keiichi se atrevió a hablar y Belldandy se estremeció con su pregunta:

- Belldandy ¿Quien eres en realidad?

Fin del capitulo 9

notas:

Core War. A veces llamado, el mas inhumano de los juegos. Fue muy popular entre los 80,s después de su publicación en la revista Scientific American. En este juego, se colocan dos programas en el núcleo de memoria de una computadora con el fin de que se intenten exterminar uno al otro. Del concepto de este juego es donde nació la idea de los virus de computadora ademas del concepto de la película "Tron".

www_Yggdrasil_hvn. : Pensé que era una idea original, pero en otro fanfiction "scream by divine right", encontré que alguien ya publico el correo de Urd en esta dirección.. urd(arroba)yggdrasil_hvn., al menos ahí no hablo del sitio web.

Turing, Alan: Es uno de los grandes dioses del panteón cibernético. Incluirlo entre los dioses creadores de Yggdrasil me pareció un homenaje adecuado.

Genio idiota: A veces, debido a algún daño en el cerebro, algunos individuos parece concentrar toda su capacidad en una sola actividad. Puedes calcular y multiplicar mentalmente cifras de decenas de números, y no saber escribir.

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Capitulo 10: Las lagrimas de Hild

Como todos los autores de Fanfics, vivo de sus comentarios.
Por favor comenten, critiquen, regañenme o si no al menos digan hola...

Gracias por leerme y llegar hasta aquí conmigo.
Vamos a la mitad de la historia. Falta aun lo mejor.
Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo X
Lagrimas

Anochecía en el departamento del Dr Shugahara, pero este era ajeno al transcurrir del tiempo. Tenia puestos un los lentes activos de 3D que le permitían visualizar de manera estereográfica la pantalla de su computadora. Frente a el veía flotar complejos símbolos que con solo cambiar de posición parecía cambiar de significado. Con toda atención examinaba la forma en que cambiaban y como podía recuperar esa información.

Esos símbolos era las runas del manuscrito de Urd. Finalmente había descubierto el secreto para extraer la información oculta. Era tan sencillo y si embargo hubiera sido incomprensible para alguien anterior al siglo XX. Las runas escritas en papel era simplemente la representación en dos dimensiones de un lenguaje escrito en dimensiones múltiples. Como el dibujo de un cubo en papel es la representación de dos dimensiones de un objeto de tres. Estas runas representaban símbolos de posiblemente 10 dimensiones.. Lo maravilloso es que realmente era posible extraer las imágenes de sus otras dimensiones, usando relativamente simples algoritmos de transformación. Ahora podria extraer la información que contenían.

Miro las paginas del manuscrito que le había dado el Profesor Danielsen y sonrió. Cierto que tenia instrucciones para traducir las runas, pero solo en el nivel mas elemental, el nivel donde se encontraban las pociones, instrucciones y los ingredientes. Desgraciadamente el autor de las notas no tenia idea de la complejidad de lo que estaba viendo, incluso las mas avanzadas matemáticas de su tiempo hubieran sido inútiles. El concepto de la hiper-geometría tardaria siglos en ser desarrollado.

Pero esas notas habían despertado su curiosidad. Había esperado que el equipo del Profesor Danielsen lo descifrara y no había hecho ningún intento previo, pero ahora al faltar este el había decido ver el asunto personalmente.

Posiblemente hace unos meses no lo habría logrado, pero esta vez tenia una idea resultado de sus ultimas experiencias. . Era un escritura mucho mas rica y compleja que cualquier escritura humana. Si en efecto Urd era una diosa, ella pertenecía entonces a un mundo hiperdimensional, y su escritura tenia que ser así.

Pero ahora tenia un dilema, o mejor dicho dos. Había esperado encontrar preparaciones, recetas y algunas leyendas y cantos, y eso es lo que había en el primer nivel de las runas, pero en los niveles ocultos había mucho mas. Solo había traducido algunos fragmentos, pero nunca había esperado algo asi.. Encontró referencias a extrañas historias de un mundo llamado "Hell" y regido por Nidheg y otro que se podría traducir como el cielo regido por Yggdrasil, pero no este no era descrito como un árbol universal como decía la mitología nórdica que el conocía, sino parecía referirse a algo completamente inconcebible para esa época. Una supercomputadora.

Había relatos fantásticos sobre esos dos mundos que parecían contraponerse, y que estaban escritos la certidumbre de alguien que las hubiera vivido. Y no solo eso, tenía datos exactos, y reflexiones muy personales. Reflexiones de alguien que conocía ambos mundos.

Encontró referencias a un enfrentamiento entre esos dos mundos. Un enfrentamiento de tales dimensiones que el universo, no solo este, sino incluso sus universos paralelos, habían estado en peligro, pero no encontró las razones del enfrentamiento, pero solo había visto de manera superficial el contenido.

Si ese material esas eran reflexiones de Urd, entonces este manuscrito era era algo muy personal y no debía leerlo sin su autorización. Ademas no podía evitar sentirse culpable por no haber entregado directamente a Urd, pero aun recordaba la primera reacción de Urd cuando le había hablado del pasado. Y su reacción al conocer al Profesor Danielsen. Por ello había decidido asegurarse que no se repitiera. Ya tenia dos semanas con este material y finalmente comenzaba a comprender su contenido.

El segundo dilema es que eso implicaba que debía ocultar su método a sus colegas. Para un científico la idea de ocultar información a un colega es casi inconcebible, y sin embargo, tal ves lo tendría que hacerlo. Podría dejarles el manuscrito del Profesor Danielsen pero no el concepto de las dimensiones múltiples que era la clave para descifrarlo.

Se recargo en la silla, tomo la taza de te que tenia al lado, le dio un sorbo. Dejo que el aroma y sabor lo inundaran un momento. Eso le sirvió para relajarse y meditar.

Después de unos sorbos mas, tomo una decisión. Interrumpió el programa de visualización y se quito los lentes. Le daría todo el material a Urd y ella debería decidir. Después de todo esas eran las instrucciones que le habían dejado al profesor Danielsen. Tenia mucha curiosidad por descifrarlo, pero debía consultar con Urd, si es que ella realmente había escrito eso. La amaba demasiado y sentía que de no hacerlo era una traición a ese amor.

Luego miro al segundo manuscrito. Era muy distinto, debió ser un añadido posterior al manuscrito de Urth. Ahí estaba la historia de como había pasado de mano en mano, de como se habían extraído algunas formulas para copiarlas y difundirlas y como se habían ocultado otras. Eran las historias de varias generaciones de protectores, hasta terminar abruptamente, al parecer el ultimo guardián había muerto sin heredar sus secretos y el manuscrito se había extraviado, hasta ser localizado por el software del doctor en el monasterio. Estaba escrito en el alfabeto latino convencional y no presentaba ningún problema para su traducción.

Eran relatos de los que habían tenido el libro de Urth en sus manos. Algunas de esas historias ya las conocía por otras referencias, pero verlas escritas por quienes lo habían vivido era algo muy distinto. Ademas las ilustraciones no dejaba de impactarlo.

Lo había podido leer si problemas y finalmente entendía la reacción de Urd al escuchar su relato de la historia y el impacto que había provocado en el profesor Danielsen. El doctor no pudo evitar que se le humedecieran los ojos al tocar ese manuscrito. Tal ves le provocaría mas dolor a Urd, pero era necesario que lo leyera.

El doctor guardo los dos manuscritos en estuche protector, estiro los brazos, pues ya comenzaba a sentir el cansancio del día. Se disponía a apagar su computadora, cuando vio un correo inesperado. Era del profesor Shubashini Sripathi de la india. ¿Que podría ser?. No había nada pendiente con el. Lo abrió, venia en un correcto ingles, mucho mejor que el doctor.

Atención Dr Shugahara Kenji

En primer lugar le agradezco su atenciones y las de su bella y culta compañera. Por favor dele mis saludos a Miss Urd . Comentele que pronto le enviare los textos de medicina curativa que le prometí.

Pero espero no abusar de su paciencia, aun tengo mis dudas de escribir acerca de eso.

La razón de este correo es un extraño relato que encontré en un blog local, de un joven que acaba de entrar a estudiar medicina en la universidad donde enseño.

De ordinario no le habría prestado atención, excepto que menciona a una joven con marcas en la cara, muy semejantes a los de la Miss Urd. De no ser por eso no me hubiera atrevido a llamar su atención sobre esto, pero estoy seguro que le interesara. Le anexo la dirección original del blog en hindi y una traducción al ingles que hice del relato.

Estoy a sus ordenes si desea saber más.

Suyo, profesor Shubashini Sripathi

El doctor Sugahara estaba intrigado, que interés podría tener el en un blog de un estudiante con un tema fantástico. Dudo un momento, El Profesor Sripathi no era una persona que hiciera bromas, así que abrió el archivo adjunto.

Su corazón salto cuando vio la imagen de una tarjeta que le resultaba muy familiar. Era idéntica a la tarjeta de Skuld y Belldandy, pero no era solamente eso, estaba manchada de sangre.

Comenzó a leer el relato y poco a poco comenzó a sentir un sudor frió que le recorría su cuerpo. Termino el relato y quedo paralizado. Experimentó algo que nunca había sentido: Terror. La mujer que amaba podía estar en peligro. Su cerebro parecía paralizado, no podía pensar en nada mas.

Entonces intento tranquilizarse, tenia que analizar lo que había leído. Tenia que cerciorarse primero de que fuera real. Escribió rápidamente un mail al profesor Sripathi pidiéndole localizar al autor del blog. Tendría que entrevistarlo personalmente. De ser necesario, saldría inmediatamente a la india, para conocer al autor.

Tendría que esperar la respuesta, pero el corazón le palpitaba acelerado, tenia que poder hacer algo mas, si el peligro era real, de donde venia, que clase de amenaza podría afectar a una diosa.

Entonces recordó el palimpsesto y la información que no se había atrevido a leer. Lo dudó. Tal ves no le gustaría a Urd lo que se disponía a hacer, pero no podía permanecer pasivo. Cargo de nuevo el programa de visualización y se dispuso esta vez a extraer todo el contenido oculto. Había tardado mas de 10 años en encontrar a la mujer a la que amaba, no podía correr el riesgo de que algo le pudiera pasar.

Urd se encontraba flotando frente a la televisión, mientras esta vomitaba su contenido insulso, pero esta vez Urd no le ponía ninguna atención, tenia los ojos cerrados, pero no dormía. Hacia algo que tenia tiempo sin hacer, estaba en un trance de meditación procesamiento La conversación con Belldandy la había afectado profundamente y tenia que meditar sus consecuencias.

A pesar de sus palabras expresadas con tanta seguridad a Belldandy, en el fondo su corazón se había llenado de angustia y esta solo había crecido con el tiempo. Ahora sentía angustia por Belldandy , y angustia por el destino de Keiichi. Ese joven mortal que poco a poco se había ganado su confianza y su corazón. En el pasado las premoniciones de Belldandy habían sido bastante exactas, así que sabia que el peligro debía ser real, pero no sabia en que consistía. En ese trance comenzó a evaluar las posibilidades, los datos disponibles y las posibles consecuencias.

Había muchas coincidencias extrañas. Entre ellas la forma en que había conocido a Kenji. Pero había otras. Existía cierto parecido en el aura de Keiichi y la de Kenji. No conocía a otros seres humanos con esas auras... ¿oh si?. Recordó a Sentaro. Era aun muy joven para que su aura estuviera desarrollada, sin embargo comenzaba a tener colores distintivos y estos comenzaba a parecer familiares. Siguiendo la consecuencia lógica, eso implicaría que eran tres mortales especiales, en amor con tres diosas. Era imposible que fuera una coincidencia. ¿Significaba que ellos también estaba en peligro?. Esta idea provoco una oleada de emoción y temor tal , que Urd rompió el estado de meditación.

Abrió los ojos. No tenia suficiente información. Podía ser solo especulación, pero recordó las palabras de Belldandy, las mera posibilidad la llenaba de temor. Comenzaba a tener el mismo sentimiento. Necesitaba más información.

Tomo un cristal de sus propios aretes y comenzó a desplegar la información. Aprovechando la turbación de Belldandy había sacado una copia, pero no lograba sacar nada nuevo.

No tenia duda que reporte sobre Keiichi lo habían generado los programas de defensa predictiva y solo ellos podían tener información sobre la amenaza, pero estaba diseñados para no revelar esa información. Belldandy no lo había logrado. Pero ella era aun era al administradora del sistema. Tenia que penetrar en los programas y extraerles al información, sin importar cuantas reglas rompiera.

Pero no deseaba ir al cielo y llamar la atención, por lo menos no aun. Eventualmente, de ser necesario, estaban dispuesta a armar un verdadero infierno en el cielo con tal de proteger a su hermana , a Keiichi y a todos los que ella amaba. Por no actuar a tiempo Fafnir había muerto, no volvería a pasar.

Entonces vio la laptop que había dejado el doctor para llevar ahí el registro de su trabajo.

Tal ves seria mas conveniente usar la puerta trasera que había instalado en el sistema . Era un pseudo sitio de Internet, que le permitía acceder a Yggdrasil desde la tierra. Sonrió, nadie en el cielo sabia de eso, pero con ese acceso podría entrar al sistema sin que nadie se enterara. Había estado usando la computadora de Keiichi, pero la laptop del doctor era mucho mas moderna y potente.

Encendió la laptop y entro al dominio www_ygdrasill_hvn. Escribió su nombre y su password personal. Activo la consola y su mente entro en comunicación directa. Vio a su alrededor las pantallas de administración que la computadora proyectaba directamente a su mente. Su mente e Yggdrasil había sido creados uno para el otro. La pantalla de administración eran incluso mucho mas complejas de lo que había visto Keiichi. El sistema tenia varios cientos de miles de procesos concurrentes, después de todo era responsable de mantener estable la misma trama del universo. .

Algunos procesos eran sencillos, pero otros eran increíblemente complejos. Cada ser del cielo tenia una conexión especial con Yggdrasil, a través de la cual recibió su cuota de energía y sustento. Gracias a eso no necesitaba comer o adquirir energía por alguna otra fuente. También regulaba la magia, los permisos y niveles y era responsable de mantener estable al universo donde existía la tierra. Pero entre esos miles de procesos y funciones, en este momento solo le interesaba uno en especial.

Comenzó a buscar los procesos "daemon" del sistema predictivo, pero encontró que había muchos procesos desconocidos y faltaban muchos conocidos. Eso debería haber requerido un mantenimiento de muy alto nivel, y nadie la había informado de algo así, ademas ella lo debería haber autorizado.

Busco y busco, no pudo los pudo localizar, normalmente debería haber una docena de programas que se multiplicaban en tiempos de crisis. ¿Podría ser que hubieran entrado en modo stealth? Entonces seria muy difícil localizarlos sin tener que reiniciar el sistema y eso solo podía ocurrir con ordenes desde arriba.

Intento ejecutar el código del programa original, e inmediatamente le reporto un error de ejecución. Realizo una comprobación rápida y encontró el el programa estaba corrupto, y no parecía haber ninguna copia intacta. Eso era extremadamente anómalo, pero tampoco era demasiado extraño. Tal ves algún técnico había intentado actualizar alguna rutina y lo había dañado. No seria la primera vez. Tal vez ese momento el técnico podría estar buscando al programador original pidiéndole una copia original.

Pero algo le decía que esa no era la explicación. Urd sintió un escalofrió al pensar en una posible explicación , ¿Podría ser que algo estaba mal en el sistema?.

Urd lentamente fue cerrando las pantallas de información mientras meditaba que hacer. No podía comunicar sus temores directamente, no quería que supieran que tenia una via de acceso no autorizada. Pero no podía dejar pasar esto por alto. Tendría que subir Yggdrasil directamente y buscar algún pretexto para pretender que estaba descubriendo este problema.

En eso, el viejo teléfono del templo comenzó a sonar. Aun inmersa en sus pensamientos, Urd floto para contestarlo. Era el Dr Shugahara. Era extraño que le hablara.

- Kenji, hola que sorpresa, no esperaba que llamaras ¿Pasa algo?

- Si, tendré que salir varios días, tengo que ir a la india, con el profesor Sripathi . ¿Lo recuerdas?

- Claro, una persona muy agradable, quedo de enviarme algunos libros de medicina tradicional Hindu. ¿Porque tan repentinamente?

- Hay un descubrimiento que necesito verificar. Puede ser muy importante. Pero prefiero que hablemos a mi regreso. Solo sera un par de días.

- ¿Vas a dejar a tus alumnos?, debe ser muy importante.

- Créeme, lo es, pero no quiero hablar sin antes verificarlo.

Urd rió un poco, el afán del doctor de verificarlo todo a veces le parecía una exageración.

- Esta bien, entiendo. Simplemente necesitas verificarlo personalmente.

- Urd. No sabes cuanto desearía estar contigo. Yo.. yo.. te amo y quiero que estés bien. Regresare lo mas pronto posible.

El doctor colgó, y Urd se quedo perpleja, el doctor parecía alterado y ¿Que era eso de que quería que estuviera bien?. Definitivamente algo no estaba bien. Pero aprovecharía la ausencia del doctor para hacerle una visita a Peorth, la actual encargada de Yggdrasil.

Por una callejuela de Nueva Delhi, un pequeño vehículo se movía a sorprendente velocidad, tomando en cuenta la cantidad de obstáculos en su camino. Era uno de los pequeños y modernos taxis que ahora inundan la ciudad. En el viajaba el doctor Shugahara y el profesor Sripathi rumbo a uno de los barrio pobres de la ciudad. Era un pequeño vehículo verde de tres ruedas y que habría fascinado a los miembros del Motorclub, pero que el doctor encontraba extremadamente frágil para el trato que parecía recibir. A pesar de que no podía alcanzar gran velocidad, la agilidad del vehículo para esquivar peatones , bicicletas y otros obstáculos, hacían sentir que la velocidad era mayor. Si bien nueva Delhi no tenia la población que las grandes ciudades japonesas, la pobreza que se percibía en algunos lugares hacia que el doctor se sintiera oprimido.

Finalmente llegaron aun decrepito edificio. Prácticamente no se habían dirigido la palabra en el camino. El profesor Sripathi aun no compendia la urgencia del Doctor Shugahara por contactar con el estudiante, pero este no parecía muy dispuesto a explicarle. Aun así los respetaba mucho así que aceptaba su silencio.

Subieron una escalera, y el profesor toco una puerta carcomida. Después de un breve intercambio de palabras en hindi, la puerta se abrió. El doctor alcanzo a apreciar un rostro joven, que irradiaba algo, inspiraba confianza. El joven Somasindhu miro con cierta aprensión al extranjero, no entendía la insistencia en hablar con el, pero confiaba en el profesor Sripathi así que los dejo entrar.

El cuarto había mejorado sensiblemente desde que el joven había comenzado a recibir el dinero de su beca. Había algunos muebles mas, habían desaparecido las cajas de cartón y el camastro había sido reemplazado por una verdadera cama, un pequeño librero daba a entender con su contenido que al joven le interesaban muchas mas cosas que la medicina. Estaba lejos de ser un lugar lujoso, pero había orden y limpieza.

El profesor y el joven intercambiaron algunas palabras incompresibles para el Dr Sugahara, pero cuando el profesor saco un impreso con el blog del joven fue evidente su agitación. El doctor intento juzgar al joven. ¿Era agitación por sentirse culpable de haberlo inventado?, o estaba nervioso por el incidente.

Finalmente el Dr decidió que el joven inspiraba confianza. Así que se acerco a el. Este se alejo un poco nervioso la presencia del extranjero lo intranquilizaba. El doctor Sugahara saco entonces su porta tarjetas y extrajo dos tarjetas. El profesor Sripathi sonrío, el ritual japones de las tarjetas siempre le divertía, pero la reacción del joven ante las tarjetas del doctor lo dejo asombrado.

Este tomo tembloso las tarjetas y con sorpresa miro al doctor intentado hablar, por no pudo articular ninguna palabra, su cuerpo temblaba y sus ojos se humedecieron..

El docto sintió su dolor, se inclino sobre el, y a pesar de no hablar su idioma con sus palabras logro tranquilizarlo. La reacción del joven al ver las tarjetas de Belldandy y Skuld lo convenció de que la historia era real.

Luego el joven se recupero y luego lentamente camino hacia un pequeño altar en la pared que el doctor no había visto antes. Entonces tomo algo de ahí y con una gran reverencia de lo entrego al doctor. Este se estremeció, eran una tarjeta idéntica a la de Belldandy y Skuld. Pero estaba manchada. La toco y sintió una oleada de emoción y supo que la tarjeta era autentica, había sentido lo mismo al tocar las lagrimas de Urd.

Con todo cuidado, pues comprendió lo que significaban para el joven, le devolvió la tarjeta. Este la volvió a colocar en el altar coloco sus manos juntas y rezo una plegaria. Se dirigió al doctor y con un ingles cortado, pero comprensible le dijo.

- ¿Tienes una Devi?

El doctor Sugahara asintió, tomo el portafolio que llevaba consigo y de ahí saco un dibujo. Era el dibujo de Urd del palimpsesto. El rostro del joven se lleno de lagrimas al ver el hermoso rostro y sus marcas. Entonces continuo hablando.

- ¡Debes protegerla!. Hay Rakshasas acechando. Debes protegerla. Prometí no decir nada, pero la vida de tu Devi es mas importante.

El doctor sintió un escalofrío al escuchar esto. Miro al joven a los ojos y vio su sinceridad, lentamente comenzó a hablarle, luchando con su ingles.

- Ayúdame a protegerla. Dime todo lo que puedas recordar.

El joven asintió y comenzó a relatar una versión mas larga de lo que había escrito en su blog. Su ingles no era bueno, pero si comprensible. Periódicamente se detenía a preguntar al profesor Sripathi algunos términos, gracias a eso el doctor logro entender casi todo . Al final hizo varias preguntas, hasta que quedo satisfecho.

- Somasindhu. No se como agradecerte por esto. Se que te apasiona la medicina, pero ante todo, ayudar a otras gentes. Hay gente que deseo que conozcas. Pronto sabrás de mi. Gracias.

Se despido del joven con toda la ceremonia que pudo, termino con una profunda reverencia de agradecimiento y dejaron al joven. Este los vio partir y sintió alivio. Si lograba alejar el peligro de otras Devis, no se sentiría mal de haber roto su promesa a Lind. Esperaba que ella lo podría perdonar.

Poco después el doctor Shugahara y el profesor Sripathi estaban de vuelta en el pequeño vehículo. El doctor no había dicho una sola palabra, estaba sumergido en sus pensamientos, pero el profesor Sripathi no pudo callarse mas.

- Doctor Shugahara, ¿Que es que todo es de una Devi? ¿Se refiere a miss Urd?. Ese dibujo que le enseño al joven parece muy antiguo. ¿Es ella una Devi?

Miro con sorpresa al profesor Sripathi. Después del rechazo del profesor Danielsen, le sorprendía la tranquilidad con la que parecía tomar la idea

- Si, estoy convencido de que lo es, y creo que podría estar en peligro.

- ¡Una devi!, había algo muy especial en ella y su hemanas. Su belleza es casi sobrenatural, sus conocimientos, su capacidad de hablar todos los idiomas como si siempre los hubiera hablado. No es como mis dioses y sin embargo hay algo divino en ellas.

- No entiendo, lo parece aceptarlo con mucha facilidad. El profesor Danielsen rechazo inmediatamente la idea .

El profesor Sripathi no pudo evitar reír.

- Ah si, esos occidentales, eso de tener un solo dios los limita mucho. O tal ves el tener tantos dioses en mi religión me permite aceptar fácilmente la existencia de una diosa verdadera en la tierra. Pero no crea que soy un tonto supersticioso, o se esta subestimado. Conozco su trabajo. Se que cuando usted acepta algo, es porque lo ha verificado. Si usted me dice que Urd es una diosa. Yo lo acepto.

El doctor Shugahara asintió con humildad. Le costaba trabajo aceptar que la gente podía confiar en el de esa manera.

- Gracias por creerme.

-Y ahora que hará. ¿como la puede proteger?

El docto había estado pensando en eso. ¿Como podía el enfrentarse a algo así?, los seres que había descrito el joven parecían terriblemente poderosos e inhumanos.

- Confieso que no lo se. Primero le pediré un favor. Este joven. ¿Sera buen doctor?

- Apenas lo conozco, pero no tengo duda. En apenas unas semanas he visto en el una dedicación total, como si estuviera en una misión divina. Ademas tiene un misterioso talento, que no termino de entender. Ojala pudiera hacer algo por el, merece algo mas que nuestra pequeña universidad.

- Entonces, ¿Aprobaría si lo llevo a Japón? . Conozco la gente adecuada y podría conseguirle una muy buena beca en alguna de nuestras mejores universidades.

El profesor Sripathi se quedo sorprendido, no esperaba una propuesta así

- Por supuesto que seria magnifico, ese joven vale mucho, se lo agradezco mucho.

- No me lo agradezca. Lo hago por una razón muy egoísta. Tal ves necesite de el y de su testimonio. En cuanto regrese a Japón iniciare los tramites necesarios.

- No importa sus razones, el resultado es el mismo. Ese joven lo merece. ¿Pero para proteger a Miss Urd? ¿Que podemos hacer?

EL doctor Shugahara se quedo en silencio y cerro los ojos. Por primera vez en su vida se sentía inútil e incapaz. Intento recapitular lo que sabía.

En el vuelo había estado leyendo los relatos del manuscrito de Urth. Había existido un conflicto entre dos fuerzas poderosas, la tierra y otros mundos habían estado en peligro, había sido tan terrible que al parecer algunos universos paralelos había sido destruidos antes de que se lograra la paz. El peligro que podía esta amenazando a Urd podría provenir de ese conflicto. Se habían desencadenado fuerzas inimaginables. ¿fuerzas? ¿era esa la respuesta? . ¿Podrían haber quedado restos de esas fuerzas?.

- Profesor Sripathi, ¿Usted es experto en las tradiciones del norte de la India?

- Si, en especial de la cordillera del Dekkan.¿Conoce la zona? Donde ocurrió un gran cataclismo que dejo una capa de mas de dos mil de metros de lava.

- Si lo recuerdo. Hace poco leí un relato sobre ese cataclismo

El profesor Sripathi, lo miro incrédulo

- ¿Un relato? Pero eso ocurrió hace 60 millones de años, fue casi en la misma época que el meteorito que acabo con los dinosaurios. Debió ser una época terrible.

- Terrible, si. Como todas la guerras.- El profesor lo miro asombrado...¿De que estaba hablando?- Pero no me pida detalles. En cuanto lo termine de entender se lo explicare. Solo quiero hacerle una pregunta. ¿Existe algún relato en la zona que se refiera a algo parecido a "Las lagrimas de Hild"?

El profesor Sripathi, se quedo petrificado. Su rostro comenzó a llenarse de temor e incredulidad.

- ¿Donde escucho eso? Nunca se ha puesto por escrito. Son leyendas antiguas, tan terribles que apenas y se atreven a repetirlas.

El doctor lo miro esperanzado, tomo por los hombros al profesor.

- ¿Entonces la conoce?. Alguna de ellas habla de algo parecido a un cristal, tal ves parecido a una joya, en forma de lagrima y que posee un poder terrible.

El profesor Sripathi grito algo incomprensible. Le tomo unos instantes recuperarse y súbitamente le dio una orden al conductor del taxi, este lo miro sorprendido y luego de un breve intercambio de palabras se detuvo. El profesor parecía en medio de un gran dilema, veía al doctor y parecía esta a punto de decirle algo. Pero se interrumpía inmediatamente. Finalmente se decidió a hablar.

- Para que necesita saber sobre "eso".

No quería mencionar el nombre del objeto, pero obviamente sabia de que estaban hablando. El doctor abrió su portafolios y saco algunos impresos con notas que le paso al profesor.

- Esto es un relato que encontré en un manuscrito de hace mas de mil años, pero se refiere a un acontecimiento que ocurrió hace millones de años. Un enfrentamiento entre fuerzas poderosas. Creo que la fuerza que asesino a esa diosa proviene de ahí. Y "eso" es un remanente de esas fuerzas.

- Son fuerzas terribles, antiguas e incomprensibles, ¿esta dispuesto a despertarlas?

- Si la vida de Urd esta en peligro, estoy dispuesto.

- Temía que dijera eso. Y yo debo estar loco por escucharlo. Le dije que no soy una persona supersticiosa, pero aun así, hay leyendas que me hacen estremecer. Ni siquiera yo me he atrevido a ponerlas por escrito.

- ¿Me ayudara?

- ¿Ayudarlo a proteger a una diosa?,¿ a una Devi?. - sonrió con resignación- Es como entrar a formar parte de una leyenda. Tal ves en siglos posteriores esto se vuelva una leyenda, y yo... hasta podría ser un pie de pagina de esa leyenda. Pero no debemos hablar mas. Este no es el lugar apropiado. Iremos a un lugar privado, ahí hablaremos y tal ves, le sea revelado un misterio.

El doctor Shugahara quiso preguntarle más, pero a pesar de sus palabras, había señales de pánico en su rostro le convenció de que era algo muy importante y decidió esperar. El profesor dio instrucciones al conductor, este protesto, pero después de lo que aprecio un regateo, continuo su camino.

Fue un viaje largo, el profesor constantemente le daba instrucciones al chófer. Salieron de la ciudad y recorrieron un camino sin pavimentar, que parecía que rara vez era recorrido. El pequeño vehículo sufrió para pasar por ahí, pero finalmente llegaron a un viejo y arruinado templo. El doctor lo examino intrigado. No era experto en arte hindú, pero sabia que no era un templo común, tenia un aspecto arcaico, y no encajaba en la arquitectura que conocía.

El profesor hablo con el conductor del taxi, que parecía muy nervioso y dispuesto a abandonarlos ahí, pero a la promesa de una abundante paga lo convenció de quedarse.

- Por aquí doctor, no haga preguntas. No deberíamos estar aquí, y tal ves sea una locura.

Entraron al templo, era antiguo, pero en el interior se observaban trabajos para mantenerlo en pie. Se percibió el olor del incienso y entonces varios hombre se les acercaron con un cierto aire amenazador, no parecía gustarles la presencia de un extranjero.

- Profesor. ¿en donde estamos? Creo que no somos bienvenidos.

- No, no lo somos. Son los últimos sobrevivientes de los primeros pueblo que poblaron la india, antes de ser desplazados por los arios, mis antepasados. Me pregunto sobre una antigua leyenda. Ellos la tienen y creo que deben escucharlo a usted.

El profesor hablo en un lengua que definitivamente no era hindi. El doctor escucho con atención. Había sonidos que le eran familiares, debía tener raíces indoeuropeas, tal ves sánscrito o mucho mas antiguo.

Los hombres miraron al doctor con severidad, pero finalmente asintieron, uno de ellos se alejo y los otros los llevaron a un cuarto interior, llenos de antiguas reliquias.

Esperaron un rato y llego otro hombre, vestía ropas sencillas, pero incluso para la india, tenían un aspecto arcaico. También tenia un porte de autoridad, era viejo, y definitivamente no parecía hindú. Sus rasgos le parecía familiares. El doctor intento recordar, finalmente recordó una imagen. Era un retrato de la antigua Uruk. ¿Seria este hombre un descendiente de ese pueblo?

- Doctor le presento a Mai-m-mîn, líder y chaman del pueblo Mîr. Quedan menos de un centenar de personas de su pueblo. Buscando antiguas leyendas y relatos llegue a ellos. No les gustan los extraños, pues saben que se están extinguiendo. Quedan tan pocos que hay enfermedades genéticas entre ellos por la endogamia. Desgraciadamente no he logrado que entiendan que solo si aceptan mezclarse con el resto de la población se acabaran esas enfermedades, pero al menos he logrado contener algunos de los peores síntomas, como la hemofilia, y eso gracias a los medicamentos que usted a desarrollado y le están agradecidos.

- ¿Les ha hablado de mi?

- Si, de el poderoso sabio que ha preparado las maravillosas medicinas que les he dado.

El doctor Shugahara pensó en protestar, pero finalmente decidió que tal ves esta seria la mas extraña ocasión en que se aprovecharía de su fama.

- ¿pero que hacemos aqui?

- De niño escuche algunas leyendas de una extraña y poderosa joya. Me las contó mi abuelo, cuando crecí comencé a buscar el origen de esa historia. Pero conforme buscar relatos mas antiguos, este relato se volvia mas y mas extraño y había algo maligno en el. Fui educado al estilo occidental y era muy exceptico, pero comencé a convencerme de que había algo real en esos relatos. Hablaban de una joya que tenia poderes, pero que todo intento de controlarlos, volvía loca a la gente, pero aun así, la gente la seguía buscando. Finalmente llegue con Mai-m-mîn y su gente, y supe que los relatos eran reales, solo que eran mucho mas antiguos que los que nadie había soñado. Tal ver ya eran viejos en la época de Mohenjo daro.

- ¿Entonces el podría saber si existe ese cristal?

- Existe... y es maligno. Yo lo he sentido. Doctor, no creo que exista otro hombre en la tierra al que yo le pueda decir esto. Si no supiera que desea proteger a una Devi, no se lo habría dicho. Pero tal ves esto sea lo que necesita. Pero necesita hablar con esta gente.

- ¿Que quiere que les diga?

- La verdad.

El hombre se había quedado a al expectativa, viendo de manera paciente el intercambio entre estos dos hombres. Finalmente se dirigió al profesor y le hizo una preguntas. El doctor no entendió el intercambio, pero alcanzo a escuchar cuando el profesos pronuncio una palabra "Hild" y entonces el hombre retrocedió asustado. Con esto comenzó un rápido intercambio entre los dos. El profesos señalo varias veces al Dr Shugahara, finamente el hombre se le acerco, y lo miro con una expresión temerosa y de respeto. Se inclino ante el, luego lo tomo de las manos y dijo algo. El Profesor le tradujo:

- Le esta indicando que hable. Dice que tocándolo sabría si esta mintiendo, y creo que es verdad.

El doctor no sabia por donde empezar, finalmente decidió empezar por el descubrimiento del palimpsesto . Fue un relato largo, que el profesor traducía lo mejor que podía. Mai-m-mîn los veía al rostro, y asentía dando a entender que aceptaba lo que decía.

Finalmente el doctor termino su relato. Y Mai-m-mîn comenzó a hablar, con voz temblorosa, parecía extremadamente emocionado.

- Me dice nadie sabe de donde salio, se dice que salio entre el fuego de un volcán, y que sus antepasados al descubrir que tenia poderes, intentaron usarlo, pero al final solo atrajeron desgracias a su pueblo. Esas son las leyendas que yo escuche. Pero hay algo que no dicen esas leyendas. Cuando entendieron lo que había pasado, decidieron ocultar "eso" y evitar que volviera a ser usado. Era la única forma de expiar la maldición que habían atraído a su pueblo. Ellos se convirtieron en sus guardianes. Nunca fueron muchos, pero ahora pronto desaparecerán. Creen que usted ha sido enviado a liberarlos, ellos tiene "eso" y se lo entregaran, si usted demuestra que tiene poder.

- ¿Poder? Pero si to no hago magia, soy un científico.

- Para ellos es igual, sus medicinas son poderosas, para ellos eso es magia. Esperan una demostración.

El doctor se quedo pensando. No le gustaba la idea de hacer una representación. Ellos esperaban algo mágico. Y luego recordó el extracto de la flor de Urd. Tal ves una reacción con el, los podría convencer.

Saco su estuche metálico y el pequeño frasco donde tenia un par de cristales. Entonces, para su sorpresa se dio cuenta de que estaba brillando. Pero no era el suave brillo que tenia normalmente, era claramente visible. Como si estuviera reaccionando a la presencia de algo. El doctor lo coloco en la palma de su mano y se acerco a Mai-m-mîn . Entonces noto que comenzaba a brillar con mas intensidad. Mai-m-mîn se puso pálido al observar la luz. Y retrocedió asustado. Sin estar seguro de lo que hacia, el doctor comenzó a mover el frasco por con los cristales a lo largo de la habitación y encontró que había una parte donde el brillo era mas fuerte.

Finalmente se acerco a una estatua de un dios arcaico y desconocido, Tenia algo colgado del cuello. Al acercarlo el brillo aumento hasta hacerse intolerable y entonces escucho un grito...

Mai-m-mîn estaba gritando y pronto comenzó a llegar gente. Eran casi un centenar de personas, eran hombre y mujeres de todas las edades y muchos de ellos se veían enfermos. Mai-m-mîn comenzó a hablar indicando al Dr Shugahara y al cristal, y ponto todos comenzaron a gritar, un grito que poco apoco se convirtió en un canto. Le estaban cantando a el, y era un canto triste, melancólico y sin embargo liberador. Luego cada uno de ellos se acerco al asombrado doctor, que aun sostenía el frasco con los cristales. Se le acercaban, le decían una palabras desconocidas que parecian de agradecimiento y luego se marchaban, hasta que solo quedo Mai-m-mîn que estaba llorando. Era un llanto de alegría. El doctor finalmente comprendió. Los había liberado de su deber, ahora podrían ser libres e integrarse al resto de la humanidad.

El profesor estaba tan asombrado como el, al parecer su deseo de formar parte de una leyenda comenzaba a ser realidad. Finalmente se quedaron solos y el doctor pudo entonces examinar lo que colgaba de la estatua.

Era una joya de oro. Parecía muy antigua, los símbolos que tenia se parecía a los de los antiguos sellos de Mohenjo - Daro. El doctor la tomo, y sintió que estaba hueca. Con cuidado la abrió entonces lo sintió.

Era una poderosa fuerza, el cuarto se ilumino con el brillo de un cristal, era hermoso, de sus facetas parecía irradiar mil destellos, pero el no podía verlos. Lo que sintió era que se llenaba de emociones que nunca había sentido. Miedo, envidia, codicia, deseo de poder, odio, lujuria... El cristal le decía en su cerebro: "úsame, te daré poder y tendrás todo eso"

El doctor cayo de rodillas. No tenia idea que esas emociones pudieran ser tan poderosas. Repentinamente comprendió las terribles fuerzas que habían movido a lo grandes tiranos de la humanidad. Los horrores que yacen en el alma del hombre se le habían revelado.Y comenzó a luchar ante la confusión que se quería introducir en su mente. Ya una vea había luchado contra magia, cuando Urd le había dado la poción para confundirlo, pero esto era mucho mas poderoso. Su disciplinada mente parecia querer hacerse pedazos, pero el seguia luchando. A cada argumento que se le introducia, lo aislaba y clasificaba para intentar alejarlo de sus emociones, que es lo que buscaba el cristal, pues ya se había dado cuenta que el cristal tenia conciencia. Lo intentaba seducir con las imágenes de antiguos reyes y lideres del pasado con todo su poderío. El oponia las lecciones del destino trágico de esos reyes, pero el cristal seguía buscando en su mente. Buscaba en su mente sus deseos y ambiciones, pero afortunadamente no encontraba muchos, el cristal percibió finalmente lo que el ambicionaba: "conocimiento". Y entonces por primera vez el ataque parecia disminuir por un momento, como dudando que tipo de conocimiento. Cualquier hombre mortal habría sucumbido ante el intento de manipulación del cristal, pero el tenia algo que pocos hombres habían tenido antes. Tenia el amor de una diosa.

Y entonces recordó a Urd, su imagen, su amor, su deseo de protegerla, y tal ves mas fuerte aun, el recuerdo de sus lagrimas. Todo eso le ayudo a vencer las emociones que el cristal despertaba. Entonces haciendo un gran esfuerzo logro y con su cuerpo temblando violentamente, logro cerrar la joya. Y súbitamente todo eso desapareció.

El doctor se desplomo, y se encogió sobre si mismo, se sentía como un niño desprotegido, y entonces comenzó a llorar.

Fin del capitulo X

notas:

Dekkan Traps. Es una de las mas impresionantes formaciones volcánicas del mundo. Un flujo de lava que alcanza casi dos kilómetros de altura . Fue una erupción volcánica inmensa y es junto con el meteorito que cayo en Yucatán la causa de la extinción de los dinosaurios.

Hiper-geometria. Una vez que se tiene el concepto de espacios de mas de 4 dimensiones, es relativamente sencillo extender los conceptos geométricos hasta cualquier numero de dimensiones. A estos conceptos se les llama hipergeometria. Las matemáticas no son complicadas, pero imaginárselos, es otro coso completamente distinta.

Capitulo 11: Cielo e infierno

Una disculpa por el largo intervalo entre capítulos, pero la historia me ha llevado por senderos que no tenia intenciones de visitar
y por eso este capitulo me costo mas trabajo del que esperaba.

Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XI

Cielo e infierno

Un trueno resonó en este pequeño valle, si es que ese nombre se le podía dar a este extraño y agreste paisaje, que parecía más una cicatriz abierta en medio del bosque, que una formación natural. En la dura roca expuesta casi no crecía vegetación lo que aumentaba aun mas el contraste con respecto a bosque El sonido reboto una y otra vez entre sus paredes desnudas dándole un sonido irreal.

En una de las paredes del valle la roca se desintegro dejando un cráter, siguieron otra serie de explosiones, y cada una dejando un nuevo cráter similar al anterior.

Pero estos no eran los únicos. A lo largo de la pared se podían observar centenares de cráteres similares, algunos parecían ser muy antiguos, los mas antiguos eran mucho mas pequeños que los recientes.

Conforme el humo y polvo de la explosión comenzó a disiparse, se pudo distinguir una figura femenina flotando a algunos metros del suelo en medio del valle.

La hermosa mujer de largos cabellos blancos cerraba sus puños con furia, mientras examinaba con ojo critico su obra, en seguida profirió una maldición en un idioma incomprensible, al parecer estaba insatisfecha con el resultado. Levanto los brazos y murmuro un largo hechizo mientras sus manos brillaban con una luz eléctrica y pequeños destellos recorrían sus dedos. Un olor de ozono llenaba el medio ambiente, hubo un poderoso destello mucho mas intenso que los anteriores y pronto un nuevo cráter adorno la pared. Este era considerablemente mayor que los anteriores.

Finalmente Urd respiro un poco aliviada. Le servia bien liberar su frustración y el accidentado paisaje era un testigo mudo de cuantas veces había sido necesario hacerlo a lo largo de su vida.

Este lugar era de los pocos lugares agrestes que quedaban en este mundo perfecto y tal ves por eso le gustaba. Sin duda el cielo era un lugar hermoso lleno de orden y armonía, pero en la búsqueda de ese orden, los dioses habían subyugado y doblegado a la naturaleza de este lugar y al menos a los ojos de Urd, que había nacido en un paisaje completamente distinto, todo parecía un gigantesco y monótono jardín artificial.

El corazón de Urd se rebelaba ante un orden tan perfecto que parecía rozar en la tiranía. Se imaginaba que de ser posible el actual Kamisama, el titulo que recibía el dios regente de este universo, le habría dado certidumbre al principio de incertidumbre, e intentado quitarle lo caótico la teoría del caos.

Liberada la tensión, no pudo evitar en estallar en carcajadas ante estos pensamientos. No era la mejor forma de pensar respecto al "numero uno". Sus ideas eran casi heréticas en un mundo obsesionado por la perfección y el orden.

Tal ves ella no era la única en pensar así, pero si era de las pocas que expresaba abiertamente su rebeldía. Por alguna razón solo a ella le toleraban esas actitudes. Era una tiranía amable, pero finalmente se aceptaban pocas disensiones. Y mas de una vez se había enfrentado directamente a reglas que ella consideraba ridículas.

Y hoy era uno de esos días. Sus planes de tener acceso a Yggdrasil habían fracasado por las razones mas ridículas imaginables.

Lo había preparado todo. Dado que ella técnicamente estaba castigada en la tierra, Peorth la bella diosa de las rosas, era la administradora, y solo la llamaban a ella en casos de emergencia.

Aprovechando que desde su visita a la tierra, Peorth había desarrollado una gran afición a algunos productos de la tierra, en especial, los manga de contenido romántico, le había traído una buena cantidad de estos.. Urd sonrió, por experiencia propia, sabia lo adictivos que eran para las diosas estos productos del ingenio humano. Algún observador externo habría reconocido esto como un síntoma de insatisfacción con su modo de vida, pero Urd no era un observador externo.

En ese momento solo sabia que no había resultado. Por alguna razón, había una alerta del sistema, pero nadie sabia o no quería decir la razón. Peorth la recibió con toda amabilidad, y la saludo como viejas amigas, a pesar de los roces que habían tenido en el pasado, había nacido un respeto entre ambas diosas. El recibir el paquete de revistas por supuesto había ayudado, ademas ante la insistencia de las demás operadoras, tuvo que prometer las compartiría con ellas. Con eso se había ganado la buena voluntad de las nuevas operadóras que no habían trabajado con ella. Pero ante la solicitud del acceder el sistema desde su consola de SYSOP, Peorth se había rehusado enfáticamente, argumentado que se encontraban en estado de alerta nivel índigo.

Según le había informado, estaban a la mitad de una crisis por lo que todos los accesos al sistema de Yggdrasil habían sido bloqueados o restringidos y solo se permitiría acceso a dioses de primera categoría de la sección administrativa, . y a pesar de ser oficialmente la Sysop, es decir la operadora de mas alto nivel, por no ser una diosa de primera categoría, ella no tenia permiso.

Eso por supuesto era ridículo, en momentos de crisis, ella es la que debía tener prioridad de acceso. Era una regla ridícula, pero no había convencido a Peorth de violarla. Pero entonces Urd recordó que ella misma había aprobado esa regla, pues nunca habia imaginado que se podria aplicar a ella. Y para darle un tono kafkiano, Urd tenia la autoridad de suprimir esa regla, excepto durante una alerta indigo.

Estuvo a punto de provocar un escándalo, cuando alcanzo a percibir un rastro de pánico en el rostro de la diosa. Urd había cedido finalmente, pero al salir, Peorth se le había acercado y susurrado una palabra "Giörel".

Y eso solo le había llevado a mas frustración. Conocía vagamente a Giörel, era una joven diosa de ´primera clase. Pero nunca había hablado con ella, no era una diosa importante y apenas era una aprendiz. ¿Que tendría que ver con la alerta del sistema?

Pero todo intento de contactarla había sido inútil. Se encontró con un muro de silencio. Como si nadie quisiera saber de ella. Simplemente parecía desaparecida sin rastro alguno.

Un suave viento se encargo de despejar los últimos restos del polvo que aun flotaba en el ambiente y Urd pudo contemplar toda la pared del valle.

No pudo evitar notar que pronto se quedaría sin espacio libre y sonrió con un poco de amargura. ¿Alguna vez podría encajar en este lugar?.

Se elevo un poco en el aire, y fue examinando los cráteres. No podía evitar sentir nostalgia ante algunos de ellos. Cada uno tenia una historia y cada uno también atestiguaba como había crecido su poder con el tiempo. Era como una especie de diario tallado en piedra.

Finalmente llego ante el primero de ellos.

Había dos pequeños cráteres, uno mas pequeño que el otro y Urd sonrió mientras se el humedecían los ojos. El pequeño era de una muy joven Belldandy, quien la había traído a este lugar. Siempre pensando en como ayudar a su hermana mayor, de alguna manera ella sabia que se sentiría a gusto en este lugar rocoso.

Pero junto a esos pequeños cráteres, había algo extraño. En medio de la pared llena de cicatrices, había un espacio extrañamente, que por alguna razón, parecía que había escapado a los accesos de ira de la diosa.

Urd suspiro, tenia tiempo que no entraba a su escondite. Elevo sus manos y canto la contraseña del lugar.

- "Þær austr ok vestr enda fálo: þar átti lofðungr land á milli "

La pared comenzó a disolverse, mostrando que solo era una ilusión detrás de ella, apareció un arco profusamente decorado. El arco estaba adornada con figuras completamente ajenas a este mundo, pertenecían a otro lugar, pertenencia a Hell.

La vista de ese arco, le produjo emociones contradictorias. Por un lado el dolor de la separación de su mundo natal, pero también había ternura.

Había sido Belldandy, la pequeña Belldandy quien había creado ese lugar para ella. La pequeña diosa que era, había realizado un esfuerzo inmenso, y todo por querer ayudar a su hermana mayor, que se sentía tan extraña en este mundo. No sabia de donde, pero había localizado una ilustración de una de las salas subterráneas del mundo de los demonios y había tallado una copia para su querida hermana mayor.

Había sido su lugar secreto. Un trozo de su otro hogar en este mundo ordenado. Urd dejo de flotar y descendió a la tierra. Camino lentamente hacia la entrada. Tenia mucho tiempo sin entrar y este lugar estaba lleno de recuerdos. Por unos momentos olvido para que estaba ahí.

Entro en una amplia sala, con un elevado techo, semejante a los salones de su mundo natal. Había sido una caverna natural, reformada con magia. Las paredes estaba cubiertas de elaboradas figuras talladas, sin embargo cualquier demonio habría notado algo extraño. Algunas de las figuras eran delicadas flores, completamente ajenas a Hell. Belldandy no había podido evitar darle su toque personal a este lugar.

En el centro de la habitación, había un pedestal de piedra y en el, un cristal que brillaba suavemente, sin embargo conforme Urd se acerco a el, este aumento su brillo, como si la reconociera.

Tallados en las paredes había repisas con objetos extraños. Eran los objetos que se había traído, recuerdos de su niñez en otro universo que ahora parecía tan lejano. Pero también eran objetos que tenían un aura que asustaba a los dioses, y por ello los había tenido que ocultar aquí con ayuda de su hermana, quien con una habilidad impropia de su edad había logrado crear un escudo que impedía que su aura saliera de este lugar.

Entonces se acerco al cristal, el único objeto que le había dejado su madre. Sus sentimientos eran contradictorios y el que el cristal pareciera reconocerla solo los exacerbaba.

Urd sintió un espasmo de dolor e ira. Recordaba la admiración y el temor que en su niñez le había inspirado su madre y luego el dolor de ser separada.

Se había sentido como un rehén en un intercambio de poderes. Su madre nunca le había dicho la razón por la que la había alejado, pero solo después supo la tragedia era en parte debido a ella..

Era una amplia cámara excavada en roca, y con las paredes profusamente talladas. A un dios le habría parecido lúgubre debido sus grandes claroscuros, pero para un demonio era un lugar acogedor. Dos niñas jugaban y peleaban rabiosamente, una de ellas quería arrebatarle un juguete a la otra. Sin embargo era obvio que no eran niñas comunes. La cámara era lujosa y profusamente adornada, para los estándares de este lugar era extremadamente lujosa y estaba fuertemente custodiada. Unos grandes y hoscos demonios vigilaban el lugar. Sus músculos hipertrofiados y su mirada ausente los señalaba como la guardia personal de Hild. Eran demonios poderosos y pero también estúpidamente fieles.

. Había dos guardias en la entrada y tres mas en el interior. Miraban impasibles los juegos de las niñas, mientras estas discutían y peleaban. Su trabajo era protegerlas, no cuidarlas.

- Urd, eso es mio, yo lo traje – Al tiempo que de su pequeña mano salia un destello de luz. Urd lo esquivo fácilmente, y este dejo una marca en la pared, una marca mas de las centenares que ya había.

- Marler, yo lo quiero, y lo voy a conseguir.- Un destello salio de sus manos, un poco mayor que el de su compañera, quien también lo esquivo fácilmente, este se estrello contra uno de los guardias, que apenas y se movió.

- No, es mio, y yo lo voy a conservar.- En vista de la falta de éxito de su anterior ataque, la pequeña salto como una pequeña fiera sobre su compañera, y pronto rodaron las dos por el suelo de la cámara.

Solo se veía una furiosa confusión de brazos y piernas, pero finalmente las dos cayeron exhaustas, y se quedaron tiradas en el piso. Pronto comenzaron a reír juntas.

A pesar de la aparente ferocidad de su lucha, no se habían hecho ningún daño. Estos juegos que incluso un dios habría considerado violentos, eran estimulados en este mundo como un juego de niños, y parte de su aprendizaje. Sus cuerpos sobrehumanos difícilmente se podían dañar. Finalmente las dos se quedaron calladas y luego Marler lanzo un teatral bostezo de aburrimiento:

- Urd, no entiendo porque no puedes salir, es muy aburrido estar encerrada aquí.

- No puedo salir sin que estos – señalando a los guaridas- alejen a todos de mi. Salir no es divertido.

- Pero eres hija de la Daimakaichō , tu les debes poder dar ordenes.

- Ya lo intente, pero no funciona, mamá les debe haber puesto algún hechizo y no me hacen caso, mira:

Con su voz infantil emitió una maldición, levanto los brazos y lanzo su mas poderoso rayo, hacia uno de los guardias. Este se estremeció ligeramente, y le dirigió una breve mirada al sitio donde había recibido el impacto. A pesar de que salia algo de humo, no hizo ningún gesto.

-¡Vez! Es inútil. Antes solo estaban los del la puerta, pero desde la ultima vez que nos escapamos ahora están también adentro. Mama estaba furiosa y les dio nuevas ordenes.

- Pues por lo que escuche, hoy esta mas furiosa que lo normal. Algo esta pasando, había mucha movimiento y no me dejaban pasar. Tuve que usar el pase especial.

Entonces vieron como los guardias se ponían rígidos. Sentían cercanía de su ama. Escucharon unas palabras airadas y en la puerta apareció Hild, la madre de Urd, acompañada de un demonio de aspecto importante.

- Shaik Aman-Reng, tu titulo no significa que deba aceptar insolencias. Los otros Shaik están de acuerdo conmigo. Ya sabemos lo que una guerra abierta puede provocar. Mi plan evitara que mueran más. Nos somos tantos, si mueren demasiados, nos extinguiremos.

- Por eso mismo debemos subyugarlos rápidamente. Algunos valientes arriesgaron su vida y dos de los dioses mas poderosos han muerto. Es nuestra oportunidad.

El impasible rostro de la Daimakaichō se altero con una expresión feroz.

- Esos rebeldes desobedecieron ordenes. Serán castigados y de eso, yo me encargare personalmente. si sobreviven, nunca mas me volveran a desobedecer.

Aman-Reng, se sorprendió por esa declaración:

- Pero ellos son considerados como héroes. Si lo haces los ataques contra ti y contra ella se incrementaran. ¿Cuantos guardias mas sacrificaras protegiéndola?.

- Ella es la futura Daimakaichō. Su vida es más valiosa. Ahora fuera de aquí. Tengo que hablar con ella.

El hombre miro con desprecio a la niña.

-No aceptaran como Daimakaichō a alguien que es mitad dios.

- Mide tus palabras. Aceptarán a quien tenga poder suficiente. Ella es mi hija y sera mas poderosa que yo. Recuerdalo, algún día tendrás que responder ante ella.

El hombre no pudo evitar mostrar una expresión momentánea de furia, que rápidamente cambio por una de sumisión.

- Mi señora, solo quiero ser un humilde consejero.

Hild miro directamente al demonio, este titubeo y desvió la mirada para no enfrentarse a esos ojos.

- Te conozco Aman-Reng. Conozco tus aspiraciones. Se que eres poderoso. El mas poderoso de todos los Shaik. Pero no tendrás mi puesto. Tu llevarías a nuestro pueblo a la extinción. No lo permitiré sin importar lo que tenga que hacer. Ahora vete, puedo llega a olvidar tu titulo y tratarte como a cualquier rebelde..

El demonio respiro profundamente, tratando de controlar su ira, pareció a punto de decir algo, pero finalmente se inclino ligeramente ante Hild, y se retiro.

Hild lo miro alejarse y luego se dirigió a su hija con toda la majestuosidad que indicaba su puesto. Su presencia era imponente. En términos humanos su belleza y sensualidad eran apabullantes, pero había mucho mas. Emanaba autoridad y poder. Su vestido estaba lleno de nudos y cierres, que le permitían mantener su poder bajo control, el gran numero de estos denotaba un poder que casi nadie en este mundo se atrevía a retar.

Su rostro ahora parecía sereno, pero sin embargo, sus mirada era penetrantes e inhumana, se sentía como un láser de alta potencia frió e inhumano. Nadie osaba enfrentar esa mirada, bastaban unos segundos para que cualquiera se sintiera con deseos de cubrirse y ocultarse. Solo había una persona capaz de soportar su mirada

- Madre- Urd adopto automáticamente un habla formal y altanera, que intentaba imitar a su madre mientras la miraba directamente a los ojos- ¿Porque nos interrumpes?. Estamos jugando.

Hild no cambio la expresión de su rostro altivo, sin embargo hubo un esbozo de sonrisa ante esa pequeña que se atrevía a hacer lo que nadie en este mundo. Ella podría ser una digna sucesora... si es que sobrevivía. Diez de sus guardias privado ya habían muerto protegiéndola. ¿Cuanto tiempo podría seguir así?

- Debes prepararte para partir. Tienes que ir al cielo. Te reunirás con tus hermanas.

- No las conozco, para que me quiero rehuir con ellos. A quien quiero es ver a mi padre. Hace tiempo que no viene.

Hild miro a la niña, su rostro estaba ensombrecido, como queriendo ocultar un dolor, y luego sin ningún intento de aminorar la noticia le dijo a la niña:

- Tu padre ha muerto. Murió junto con "ella". - Y luego espero a ver la reacción de la niña. Esta palideció, pero no cambio su expresión. Sabia que su madre no toleraría sentimentalismos.

- No... no te creo, el es un dios poderoso. Tu me lo dijiste, No habrías aceptado a alguien débil. Estas mintiendo para probarme.

- Si, el era poderoso, pero tenia un punto débil. El intento proteger a ... "ella". - El énfasis en esta palabra fue dicho con una frialdad que habría congelado los míticos infiernos de los mortales. - A pesar de mis esfuerzos, la tregua se ha roto. La guerra puede volver y yo... tengo también un punto débil que necesito proteger. Los dioses no son nuestros únicos enemigos. ¿Lo entiendes?

-No entiendo ¿Cual es ese punto débil?. Yo ya soy fuerte, quiero luchar conmigo.

Durante una fracción de segundo, hubo un brillo de orgullo en esos terribles ojos. Pero no podía permitirse algo así.

- Tu te iras de aquí. Tu eres mi punto débil. Ya arregle todo. Te iras al cielo.

Esta ves la niña no pudo evitar reaccionar

- No, por favor mamá! No quiero alejarme de ti. ¿porque me envías lejos? Puedo hacerme más fuerte.

- Ya tome mi decisión. El cielo considerara el tener a mi hija como una garantía y te tendrán que proteger. Aquí no puedo hacerlo.

La niña se quedo incrédula, y furiosa. No entendía que estaba pasando y le grito:

- ¿Entonces por eso me envías? Vas a comprar la paz conmigo. ¡Por eso dijiste que harías cualquier cosa?

- ¡No discutas!. Te dejare unos instantes. Prepara lo que tengas que llevarte, no podrás regresar.

La niña grito y su rostro se lleno de furia. Levanto sus brazos y grito un furioso hechizo y con todo su poder lanzo una descarga hacia su madre. Pero esta ni siquiera pareció notarlo, después de todo tenia poder para destruir un sistema solar con un gesto. Esa muestra de poder no era nada para ella. Pero lo que si le afectaba eran las palabras de la niña. Tras ese rostro impasible había una madre.

- Urd acércate. Tengo que darte algo. - La niña dudo, así que Hild recurrió a su voz de mando, que tenia poder que nadie podía resistir- ¡Es una orden! ¡Acércate!.

La niña no pudo resistir esa voz autoritaria, y se acerco a su madre. Esta tomo una joya de uno de sus aretes, y por una única vez en su vida, su voz mostró un pequeño destello de ternura.

-Toma este cristal, un día puedes necesitar regresar, esta es tu llave. Solo la podrás usar una vez y solo un demonio lo puede usar.

Tomo la mano de la niña y con una suavidad extraña le coloco el cristal en la mano. Y luego se inclino y le susurro algo en su oído.

-Y tendrás que hacer algo. Debes proteger a tus hermanas. Eres muy joven, pero esto es un contrato entre tu y yo.

- Yo no quiero hacerlo, no las conozco.

- Es una ord... no, espera... - Hild se inclino hasta que sus ojos quedaron al nivel de la niña. Esta se estremeció, no recordaba nunca haber estado tan cerca del rostro de su madre. Y esa mujer acostumbrada a ordenar y ser obedecida, hizo algo que la niña no esperaba. Le suplico:

-¿Lo harás por mi?, Es una promesa que hice y que tengo que transferirte- Urd se quedo sin habla, Sabia lo extraordinario de esa petición. Titubeo, pero finalmente dijo:

- Si, madre, lo haré.

-Ahora escúchame. Se que corro el peligro de que los dioses te pongan contra mi.. - La niña hizo un gesto de furia ante la sugerencia.- Por eso sellaremos un pacto.

Hild tomo a la pequeña y la levanto en vilo, como si fuera una muñeca, a pesar de sus protestas. Y luego comenzó a entonar una canción, que contenía complejas instrucciones mágicas. Estas tomaron forma, visible, penetrando en el cuerpo de la niña, finalmente devolvió a la niña a suelo y le dijo.

- Con este hechizo, la próxima vez que nos veamos y me llames "madre", se borrara cualquier alianza o sentimiento que puedas adquirir hacia los dioses. Es mi protección. No me arriesgaré a perder a mi sucesora. Ahora debes irte.

La niña estaba furiosa por lo que había hecho su madre. Aplicarle a ella. La hija de la gran Daimakaichō un hechizo de lealtad tal como lo hacia con sus estúpidos guardias.

- ¿Y si no quiero volver a decirte "madre"?

Hild no pude menos que sonreír ante esta rebeldía, ella había sido igual, pero ya no podía permitirse mas tiempo.

- Lo harás cuando llegue el momento. Todo esta listo. Pronto vendrá una escolta especial para protegerte. Yo ya no te veré.

Hild se enderezo y volvió a su actitud altiva.

Mientra tanto Marler había permanecido completamente inmóvil y congelada por el miedo a este poderoso ser, el mas temible de su mundo. Pero no pudo evitar hacer un movimiento, que le hizo recordar a Hild de su presencia.

- Marler, ven conmigo, tengo planes para ti.

Hild se retiro, sin siquiera voltear a ver a la niña. Sus ordenes siempre eran cumplidas, no necesitaba asegurarse de que la niña la seguida. Marler apenas alcanzo a hacer un gesto de despedida a Urd, y corrió detrás de la gran Daimakaichō

Urd entonces se quedo sola en su cuarto. A pesar de estar rodeada de guardias, sabia que estaba complemente sola. Todos los lazos con este mundo estaban rotos. A pesar de todo, no lloro. Hild le había enseñado bien. Solo cerro la mano apretando con fuerza el cristal. Se sentía traicionada al ser expulsada de ahí. Se formo una resolución. Nunca lo usaría, nunca la llamaría "madre". Le demostraría a su madre que no la necesitaba.

Horas mas tarde, esa niña se encontró frente a dos pequeñas y aterradas diosas. Solo entonces fue consciente de que su padre, uno de los dioses mas poderosos había muerto. Nunca había estado mucho con el, pero su breves visitas habían sido como un destello en ese mundo obscuro. Y ahora esas dos niñas aterradas, estaban ahí , desamparadas y solas como ella y reconoció que con ellas compartía algo. Su terror la decidió a protegerlas Pero no. No lo haría por Hild, lo haría por su padre y por ella misma. Nada las separaría.

Urd despertó de sus recuerdos, y floto hacia el cristal. Percibía su origen y sintió renacer el rencor hacia el y hacia su madre que la había obligado a alejarse, como un rehén en un juego de poder. Lo tomo y sintió sus emanaciones. Ningún dios se atrevería tocarlo. Pero ella era, después de todo, la hija de la Daimakaichō . Ese poder no le afectaba.

Y entonces recordó el susurro de Hild- "Debes proteger a tus hermanas"-

¿Proteger? ¿Proteger de que? Las únicas amenazas posibles solo podían venir de ella y su gente.

¿Tendría que ver con las amenazas que predecía Belldandy? Hell y el cielo, habían mantenido una tregua amarga y forzada, pero finalmente era mejor que la temible guerra que había estado a punto de destruir al multiverso. Pero Hild parecía de los pocos demonios que prefería esa paz que a la guerra.

Tal ves Hild temía una rebelión. Urd no quiso pensar mas. Le dolía pensar en su madre. Sintió que el cristal pulsaba. Se había prometido nunca usarlo... pero tenia que aceptar que podría llegar a necesitarlo.

De niña no había podido contener el poder del cristal, pero ahora era una diosa adulta. Tomo el cristal entre sus manos, y comenzó un canto mágico para sellar su poder y que ningún dios lo pudiera percibir. Le bastaron unos minutos.

Sonrió, pues ya era capaz de enseñarle algunos trucos a su madre. Tomo el cristal sellado y lo coloco en sus aretes. Finalmente dio una ultima mirada entre los objetos del cuarto, que estaba lleno de recuerdos. Repentinamente escucho un ruido de tras de ella. Había estado tan concentrada con el hechizo y se sentía a salvo en este lugar, que se había descuidado.

Volteo a ver el origen del ruido y la reconoció.

- ¡Lind!

- Fin del capitulo XI -

Capitulo 12: Valquiria

Una nueva entrega, y la historia avanza en una nueva dirección.
Pronto habrá mas acción y mas misterios, Espero sus comentarios.
Javier Delgado

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XII

Recortada contra la luz de la entrada estaba la inconfundible silueta de Lind, sin faltar su hacha de combate. El contra luz y la larga sombra proyectada contra el piso, la hacían parecer de mayor tamaño y dramatismo. La imagen podría parecer teatral, pero la mas poderosa de las Valquirias no necesitaba de tales artificios.

Urd recordó que alguna vez, hacia muchos años esta visión le había provocado miedo. Era una niña asustada a pesar de intentar demostrar lo contrario al estar rodeada de sus enemigos jurados. En Hell se contaban muchas y perturbadoras leyendas en torno a esas poderosas diosas. Hild había comentado que el Cielo la protegería con todo su poder, y con una entrada igualmente dramática había aparecido ahí, su nueva guardiana. La mas poderosa de las valquirias, cuyo nombre llenaba de terror a algunos. Aprendería que algunas de esas leyendas eran fantasías, pero otras no lo eran.

Nunca podría haber imaginado, que ahora era una visión que la tranquilizaba. Ahora para ella era una diosa en la que sabia que podía confiar, incluso cuando se supone que no debería estar ahí.

- Lind. ¿Que haces aquí?

En un elegante movimiento que no pretendía serlo, Lind disolvió su hacha de combate en el aire, e ignorando la pregunta, avanzo mirando con curiosidad a lo largo del reciento. Como todas las diosas era eternamente joven, pero su actitud y porte no dejaban duda de su posición. Luego saludo a Urd con una sonrisa amable, que no podía dejar de translucir cierta condescendencia ante su antigua protegida.

- Así que aquí es donde ocultaste tus pertenencias.

Urd se sorprendió por la afirmación, ella estaba seguro que todo esto era un secreto entre dos hermanas.

- ¿Esconderlas? ¿Entonces sabes de ellas?

.- Urd, Hija de Hild. ¿Piensas que no revisaríamos todo lo que provenía del mundo que consideramos nuestro mayor enemigo?

Urd se sintió un poco incomoda, nunca había pensado que esto pudiera ser considerado como una amenaza seria.

- Son solo juguetes y recuerdos, no tenían porque importarles después de tantos años, ¿Para eso me buscas?

Lind camino hacia ella, mientras observaba con curiosidad los objetos, en su camino vio una esfera que flotaba en el aire, a pesar de las afirmación de Urd , la esfera tenia unas afiladas espinas de aspecto amenazador..

- Ah ¿que es esto?- Pregunto intrigada.

La esfera tenia un complejo diseño en su superficie, el grito de advertencia de Urd no llego a tiempo., la esfera ya se había activado

- ¡No toques eso!.. es peligroso.

La esfera se elevo violentamente en el aire y aparecieron varios brazos con armas con las que ataco a la valquiria.

- ¡Cuidado!, déjame detenerlo.

Pero la valquiria no parecía preocupada, al contrario su rostro parecía divertido. El objeto disparo algunas púas hacia ella, pero estas no encontraron a nadie. Ella se había movido tan rápidamente que parecía haber desaparecido. La espera movió sus sensores y la localizo. Aumento la velocidad de su ataque, pero Lind eran mas rápida, tanto que ni siquiera parecía moverse. Simplemente se desvanecía de un lugar y aparecía en otro.

Fue cuando Urd recordó que Lind era la mas poderosa de las Valquirias, asi que no había de que preocuparse, ese objeto nunca podría lastimarla, y mas aun, Lind parecía disfrutarlo. Urd la había visto sonreír muy pocas veces, y el que este peligroso objeto la hiciera sonreír la hizo recordara algunas de las antiguas leyendas. Finalmente Lind simplemente se coloco frente al objeto, estiro la mano para tomar el objeto y lo desactivo.

- Interesante. ¿Es esto un juguete?

- Es para el entrenamiento de los jóvenes, no es mortal, pero si puede provocar mucho dolor. Nadie esperaba que pudiéramos superarlo, solo debíamos aprender a soportar el castigo y la frustración.

- Interesante planteamiento. ¿Me permites conservarlo?

- ¿Como? ¿Para que lo quieres.? No importa, no me trae recuerdos muy agradables. Puedes quedártelos, solo que nunca supe desactivarlo. De haber sabido que hacia se hacia, lo abría hecho hace años.

- Gracias, esto me servirla para justificar de donde salio la lectura de magia demonica que apareció en este lugar, y tal ves lo use en entrenamiento. Algunas de las mas jóvenes nunca han sentido las emanaciones de objeto mágico de Hell, sera una buena lección.

- ¿Entonces no les dirás la verdad ¿Pensé que como diosas de primera clase las valquirias no podían mentir?

- Parte del arte de la guerra es saber engañar, pero si existe una persona a la que no le puedo mentir, sin embargo estoy segura que el no tendrá inconveniente en que te proteja, Aun eres valiosa para Kamisama.

Urd cerro los puños ante esas palabras.

- Valiosa... quieres decir ¿somo rehén? Aun me consideran así? Pensé que al tomar mi juramento como diosa se olvidarían de todo eso.

- Urd, No importa lo que escojas ser, Hay algo que nunca podrás dejar de ser, la hija de Hild y aun existe la posibilidad de llegues a ser la futura Daimakaichō. Pero no eres un rehén. Cuando tomaste tu primer juramento como diosa, Hild estuvo a punto de ir a la guerra, y Kamisama se arriesgo por ti y logro que te quedaras. Al menos eso le debes.

- Nunca supe sobre eso.

. - Hay algunas cosas que nunca se dicen.

- ¡Cosas..? ¿como el paradero de Giörel, diosa de primera clase? y que al parecer nadie quiere hablar de ella.

Lind levanto ligeramente un ceja pero no parecía sorprendida. Y luego sonrió, Belldandy le había ayudado a recuperar su sonrisa, pero en su rostro serio este gesto amable le daba un aire enigmático.

- Urd, sobre tu primera pregunta. Volviste a sobrepasar el limite de las alarmas.

- ¿Alarmas? ¿Que alarmas?

- ¿Sabes que tu entretenimiento de afuera siempre nos ha causado problemas?

- ¿Mi entretenimiento?.. ahh ¿Te refieres a la pared?

- Conforme crece tu poder, hemos tenido que estar ajustando el nivel de alarma en esta zona para que no se dispare un emergencia mayor, incluso con tu licencia de diosa, tu energía aun tiene un sello de Hell y hoy superaste tus marcas anteriores.

Urd sintió hervir la sangre, siempre había considerado que esa era un actividad privada y ahora se daba cuenta que no era así

- ¿Que? ¿Quieres decir que todo esta registrado? ¿Me están vigilando?

Pero la expresión de furia de Urd fue recibida con una mayor sonrisa de Lind, quien la miro divertida

- Cuando llegaste eras vigilada sin interrupción, era inevitable como hija del lider de nuestro mayor enemigo, pero finalmente ya no tuve duda de tus lealtades, y di instrucciones de dejar de vigilarte. No se que paso entre tu y tu madre, pero no tengo duda de que lado estas. En el fondo te pareces mucho a Belldandy que es capaz de sacrificarse a si misma por los que ama.. No es un secreto que tu lealtad no es hacia nosotros, sino a los que amas. Has crecido mucho, ya no eres la pequeña aterrada que intentaba fingir valor, pero aun siento que debo protegerte.

Lind por un momento puso una expresión seria, y la furia de Urd se desvanecido. A nadie mas le habría tolerado que le hablara de una manera tan condescendiente, pero esta diosa le inspiraba respeto.

- ¿Protegerme? ¿De que?

- Por el momento de ti misma y de que volvieras a pelear contra un escuadrón de Valquirias perfectamente entrenadas. En aquella ocasión a pesar de estar agotada diste una buena pelea. Te ganaste nuestro respeto.

- ¡No entiendo! ¿Porque tendría que pelear ahora?

- Como te explique, volviste a disparara las alarmas del sistema al romper tu marca anterior. Una joven valquiria me señalo una alarma de lo que parecía un gran actividad demónica, y posteriormente se detecto una emisión de magia, también con el sello de Hell. Ya estaban preparando un escuadrón, y por experiencia propia, se que no habrían sido bien recibidas.- Una sonrisa divertida ilumino el rostro de Lind.

Urd se quedo boquiabierta un momento, pero en cuanto se imagino la escena, no pudo evitar comenzar a reír. Definitivamente abría armado una buena pelea. Tal ves incluso la habría disfrutado, ahora no era la diosa joven y debilitada de la ves anterior.

- ¿ Y porque detuviste a ese escuadrón.?

- No te protegí tanto tiempo, sin reconocer tus marcas de energía. También conozco las causas de muchos de esos cráteres. Me parece que algo importante te preocupa, y debo averiguarlo. Pero debes tener cuidado, no siempre estaré yo.

- Lind.¿Por que me dices todo esto? No eres alguien que acostumbre a dar explicaciones. Y siento que me quieres decir algo.

- Urd, hija de Hild. Durante muchos años estuve obsesionada con ser mas fuerte y poderosa. Gracias a ustedes me he reencontrado y me di cuenta de que como como guardiana, falle en guiarte. Solo te inculque un desdén y odio hacia las de mi clase. Ahora reconozco que a pesar de las apariencias, seras una magnifica diosa, si no logras que alguien te mate primero. Pero tienes razón, necesitamos hablar. Ahora salgamos de aquí, y sella este lugar antes de que genere mas curiosidad.

Lind se dio vuelta y salio de ahí sin voltear a ver si la seguía. Urd gruño un poco, recordó a cierta mujer que tenia esa costumbre.

Afuera, ante la mirada curiosa de Lind, Urd sello la cueva. Lind se acerco a la entrada y paso su mano por la superficie. Luego miro a Urd e hizo un gesto de aprobación.- ¿Es magia de Belldandy?- y Urd asintió, entonces Lind realizo una llamada al sistema:

- Lind, Valquiria, Primera clase, operaciones especiales Solicita acceso al portal del centro de entrenamiento. Solicito autorización extra para Urd, diosa de segunda clase.

Un rayo de luz pareció caer el cielo deformando el continuo espacio tiempo. Pero este extraordinario fenómeno era magia cotidiana para Urd. Los bordes del túnel estaban llenos de magia poderosa y antigua.

Lind se elevo al portal, seguida de Urd. El portal desapareció y el valle volvió a quedar en silencio. Solo los cráteres recién formados eran testigos de que algo había pasado aquí.

Hild miro con creciente irritación la información que le proporcionaban las pantallas que la rodeaban. Incluso a pesar de vivir en un mundo que apreciaba mas la confrontación que la cooperación, el tener que vigilar mas a los suyos que a sus enemigos llegaba a ser desgastante.

Como temía, la muerte de ese joven, Anang Reh había causado mucho descontento. El que ademas fuera el hijo de su más poderoso rival era una coincidencia particularmente infortunada.

Ahora Anang-Reng tenia un nuevo pretexto para desafiarla, y el usar la muerte de su hijo como herramienta política no era algo que fuera a desaprovechar.

Respiro profundamente. Comenzaba a sentir cansancio de todo esto. El saber que estaba sola y sin heredera no ayudaban. ¿Sola?, eso le recordó la figura que estaba arrodillada frente a ella. Pero de momento no quería pensar en eso.

Hild miro a su alrededor, este lugar estaba diseñado para acrecentar la ilusión de poder. Era un amplio salón, las decoraciones en las paredes eran mucho mas elaboradas y barrocas que en cualquier otro lugar de este mundo, puesto que es aquí donde ella controlaba este mundo. A pesar de estar parcialmente en penumbra, la opulencia del lugar era extraordinaria.

Una serie de asientos a los lados, indicaban el lugar donde el consejo se reunía. Sin embargo rara vez estaba completamente lleno, Hild hacia todo lo posible por evitar esas reuniones., eso aumentaba el resentimiento en algunos, pero Hild estaba consciente de hacia donde querían ir la mayoría de ellos.

Pronto habría una reunión extraordinaria que no podría evitar, y este, el lugar que ella consideraba su lugar privado pronto estaría lleno de lideres exigiendo, peleando y discutiendo.

Hizo un gesto de disgusto ante la idea. Durante incontables eras, que un ser humano habría tenido problemas en contemplar, ella había sido la líder de este mundo, lo había sacado del borde de la extinción, pero nadie parecía entenderlo.

Finalmente, decidió que había un asunto que no podía posponer mas. Dirigió su atención a la joven demonio que se encontraba arrodillada frente a ella, esperando su decisión.

-Marler, dime una buena razón por la que deba escuchar ese mensaje. El mensaje de el hijo de mi mayor rival.

- Mi señora, - Había una emoción contenida en su voz, parecía al borde del llanto- Es...es.. del joven que fue ejecutado, el ya no puede ganar nada con esto.

Hild miro fríamente a la joven demonio, el que pareciera estar al borde del llanto solo aumentaba su irritación.

- Sigue siendo de el hijo de Anan Reng. Es mi enemigo. Estoy rodeada de enemigos.

- No todos son enemigos, entre los jóvenes hay algunos que están de acuerdo usted, pero le temen. Anang Reh era su líder. El... El solo quería lo mejor para nuestro mundo.

Marler titubeo, al recordarlo se estremeció, lo que no paso desapercibido para Hild. la miro intrigada, algo pasaba aquí. Se levanto y se acero a Marler, quien solo bajo la cabeza atemorizada.

Hild le tomo el rostro y lo levanto con violencia para poder examinarlo.

- ¿Lagrimas?. .¿ Amabas a ese joven? ¿Mi enemigo?. Esto es traición.

- El no era tu enemigo. Deseaba formar un grupo para contrarrestar la influencia de su padre, debes escuchar su último mensaje. Yo siempre te seré fiel, pase lo que pase.

Hild le toco la frente a Marler, se concentro y se introdujo en su mente. Sin misericordia se introdujo en sus sentimientos mas íntimos para verificar una vez mas su lealtad, escarbo y finalmente la dejo. Tenia un gesto de disgusto.

- ¡Amor.! . No te he dado permiso. Pero efectivamente veo que sigues siendo fiel. Tal ves un día te lo autorice. Esta bien. Dame el mensaje

Marler, tomo un cristal de datos. Lo coloco entre sus manos y este brillo al reconocer su presencia, finalmente Marler murmuro una palabra clave y el cristal floto en el aire. Emito un brillo y apareció la imagen de un joven demonio. Su semblante era tranquilo, era sido difícil imaginar que estaba apunto de ser ejecutado.

Marler ordeno: - Avanza a sección 3, mensaje a Hild. Activar. La imagen se modifico y tomo vida:

- Salve Hild sama. Espero realmente que Marler no haya tenido que sufrir mucho para que pudieras ver esto. No tengo mucho tiempo, pronto seré ejecutado, y lo acepto si con eso se logra preservar la paz, pero me quedaban tantos asuntos pendientes. Al menos intentare que no se cumpla. Se posiblemente solo me ves como al hijo de tu enemigo, pero soy mucho mas. Hay muchos jóvenes que desean estar de tu lado, a pesar de no estar de acuerdo con tus métodos, compartimos tus metas y sabemos que la paz solo se mantendrá si sigues en el mando. Pero ellos solo te ayudaran si estas dispuesta a escucharlos. Se que pensaras que no nos necesitas. Durante eones has mantenido el poder sin necesidad de nadie, y sin escuchar a nadie, pero eso tendrá que cambiar.

.- Mi padre conoce tu secreto. Sabemos que ya no posees todo tu poder. El sabe que estas débil, pero no sabe que tanto. Pronto exigirá un juicio de poder. El es poderoso, y podrá medir su poder contigo. Incluso si lo derrotas, el sabrá que tan débil estas y eso animara a otros Shaik de unirse a el. Una vez roto el balance de poder, no tendrás ninguna oportunidad. Incluso si los mios deciden ayudarte, sera difícil pues como jóvenes aun han desarrollado todo su poder, pero prefieren arriesgarse contigo. Marler puede ponerte en contacto con los mios, pero solo si accedes a escucharlos. Hice un contrato entre ella y yo, así que no podrás obligarla a la fuerza. Por favor, no la lastimes, ella te es fiel y yo ya estaré muerto, no tengo anda que ganar excepto saber que nuestro pueblo sobrevivirá. Finalmente, como deber a mi padre, debo pedirte que no lo mates. El cree que hace lo mejor para nuestro pueblo. No es realmente tu enemigo, no lo hace porque desee el poder, sino porque realmente cree que es el mejor camino. Hild, escucha, ya no puedes dirigir este mundo sola y no tienes a quien darle el poder.

Hild cerro los puños con furia y el aire se lleno de electricidad. ¡Su secreto! ¿Como lo podrían haber averiguado? Miro a Marler, era la única persona cerca a ella. La tomo por el cuello y levanto en el aire.

Marler no opuso ninguna resistencia, solo hizo un gesto de dolor ante el poder que la aprisionaba, Hild aflojo la presión para que pudiera hablar.

- Mi señora. Puede hacer lo que desee conmigo. Pero esas palabras son verdaderas. Ellos simplemente hicieron un balance de energía. Han estado midiendo tu poder, y solo hicieron una evaluación. Estuve investigando, y se que su medición no es exacta, por eso necesita el juicio de poder. El debate sobre el sistema doblete servirá de pretexto. Con eso podrán medir tu poder con toda precisión. No podrá negarse.

Hild la miro furiosa, pero sabia que tenia razón, lentamente la fue liberando. No lograba entender porque exista tanta fidelidad en esa criatura, esta criatura le había servido bien, sobre todo lo relacionado con Urd, pero no entendía porque lo hacia.

Sintió un dolor, ¡Urd!, si al menos la tuviera a ella a su lado. Para entonces su poder podría haber crecido lo suficiente para inclinar la balanza de su lado.

Miro a Marler, se dio cuenta de algo. Ella era el único ser en quien podía confiar. Incluso su hija la había traicionado, en cambio Marler...

Tal ves no la había valorado bien. Se acerco a ella, y volvió a poner su mano en su rostro, pero esta vez decidió penetrar mas profundamente. Y vio... Se vio a ella misma,a través de los ojos de Marler. Y entonces no vio a Hild la terrible, sino a Hild, la que usaba una mascara de impasibilidad para esconder su dolor, el dolor de la traición de un dios, el dolor de la traición de una hija, el dolor de la soledad, y admiración por su fortaleza para seguir adelante.

Hild la soltó indignada. Esta criatura podía ver a lo mas hondo de su ser. Esta criatura sentía admiración... y también compasión por ella, ¡ Compasión! Hacia ella que podía destruirla con un gesto.

Pero logro contener la ira, y volvió a ver a Marler, la joven demonio no se atrevía a mirarle a los ojos. Pero ya la no la veía igual. Tal ves había mas ahí de lo que ella esperaba. Finalmente tomo una decisión.

- Esta bien. Escuchare a esos jóvenes. Pero no prometo nada. Después de eso tengo una misión para ti. Sera la misión mas importante que jamas hayas tenido. Si logras logras cumplirla te recompensare mas allá de lo que puedas imaginar.

- Mi señora. No lo haré por la recompensa, lo haré porque se que es lo mejor para nuestro pueblo.

Y lentamente, venciendo su miedo, levanto la mirada y miro a Hild a los ojos venciendo todos sus temores, le mantuvo la mirada.

Hild estaba asombrada, solo una persona había sido capaz de hacer eso. Se acerco a Marler, le puso un a mano en su hombro. Marler se estremeció ante ese contacto, y Hild le dijo:

- Creo que te he juzgado mal. Tendré que corregir eso.

Urd salio del portal y recibió un súbito impacto de calor y presión. Sintió dolor antes de que Yggdrasil reajustara su cuerpo de diosa a ese ambiente. Desearía que Lind la hubiera prevenido, pero era típico de ella olvidar que no todo mundo era tan poderoso como ella.

Era un mundo hostil, inhóspito, tenia una pesada atmósfera desprovista de oxigeno y llena de vapores tóxicos. El calor debía ser suficiente para derretir el plomo. La presión era tan grande que todo se deformaba, como si en lugar de atmósfera fuera un océano. Miro al cielo de este mundo, y vio unas nubes arremolinadas de un ominoso color amarillo y que apenas ocultaban un gigantesco y moribundo sol rojo.

La gravedad también era mayor que la terrestre. Este lugar no solo debía estar desprovisto de vida, sino también de posibilidades de desarrollarla.

- ¿Que lugar es este.?

- Es nuestro campo de entrenamiento. Este es un universo carente de vida, y que existiría poco tiempo. Requerimos poder usar todo nuestro poder, y aquí lo podemos hacer sin temor a provocar consecuencias.- Lind miro a Urd y luego hizo un comentario inesperado- Belldandy te ofrecería un te, pero te imaginaras que el agua liquida aquí no puede existir.

Urd rio, saliendo de Lind ese comentario era una broma monumental. Finalmente Lind se puso seria.

- Ahora dime ¿porque es tan importante entrar a Yggdrasil?

Urd dudo un poco, pero Lind parecía ser su única oportunidad. Comenzó a explicarle que había usado un acceso no autorizado y descubierto muchos procesos faltantes, pero Lind pudo ver que había mucho más. Inicio un hábil interrogatorio y a su pesar Urd tuvo que explicar mucho mas. Tuvo que hablar del expediente de Keiichi. Evito mencionar a Belldandy, pero Lind fácilmente lo intuyo.

Lind la miro fijamente, como midiéndola para saber si era verdad, y luego... sonrió. Urd comenzó a pensar que cuando Lind sonreía, era momento de preocuparse.

- Urd, sabes que todo eso te podría atraer graves penas, no solo a ti, sino también a Belldandy, incluso a pesar de ser Nornas.

. - Nunca mencione a Belldandy

- No hace falta, se lo que ella haría por proteger a Keiichi. Urd. Eso es importante. No vuelvas a entrar al sistema de manera ilegal sin consultarme. Recuerda, yo también deseo proteger a Keiichi.

- ¿Sin consultarte?. ¿Realmente no reportaras todo esto?

- Urd, habría sido mas fácil si fueras valquiria. Me seria fácil justificar tus actos, pero en este momento has llamado demasiado la atención. Recuerda que hay dioses que no olvidan quien es tu madre y en este momento estamos al borde de la guerra.

- ¿Que? ¿Como es posible? Hild nunca haría algo semejante sin un motivo.

- Hild no, pero Anang Reng si.

- ¿El Shaik Anang Reng?

- ¿Lo conoces?

Urd cerro lo ojos, intentando recordar al demonio que había visto su ultimo día en Hell.

- Solo lo vi una vez, pero se que se opina a Hild y - intento recordar mejor, había algo que debía recordar... - creo.. que el estaba de parte de los que asesinaron a mi padre..

- Si recuerdas bien. También apoyaba a los que deseaban matarte.

- ¿Asesinarme?

-¿ No lo sabias?. Hild te envío aquí para proteger tu vida.

Urd se quedo sin palabras. Siempre había creído que el ser enviada al cielo había sido solo por razones políticas... nunca había pensado que Hild lo hiciera por su seguridad.

- No, no lo sabia- Dijo finalmente- Creo... tal ves he sido injusta con ella.

- Hild es un adversario formidable, pero la respeto. Ella no desea la guerra, pero hay posibilidades de que sea derrocada. Ante eso, el que exista una anomalía técnica en Yggdrasil no sera considerado como prioritario. Desgraciadamente ahora tampoco podremos entrar sin llamar la atención y llamar la atención hacia ti. Que la hiaj de Hild intente entrar a la fuerza al sistema, cuando hay una posible guerra, sera visto como algo muy sospechoso.

- Pero es mas que una anomalía, estoy convencida de que hay una amenaza real.

- Nosotras lo sabemos, pero no es una amenaza inminente. Aun así, haré lo posible por lograr que tengas ese acceso. Ahora, deberas regresar a la tierra, pero hay algo que debemos hacer. Tienes que aprender a defenderte.

- Yo se defenderme. - Contesto Urd con irritación.

Lind señalo a una gigantesca montaña de granito, parecía haber emergido recientemente, pues la erosión no había redondeado sus irregulares superficies.- Entonces destruye esa montaña- Urd tenia un gran poder, pero esto parecía demasiado.

-¿Que ? Es demasiado grande, no creo tener poder para eso.

-. Hazlo. Eres hija de la gran Daimakaichō, también tu padre era uno de los dioses mas poderosos. Es hora de ver si tienes algo de ellos.

Urd dudo un instante,, pero las palabras de Lind eran un reto que no podía ignorar. Nunca había querido emular a alguno de sus padres, pero no podía soportar ese reto.

Se concentro, por alguna razón sintió que el poder le llegaba con mucho mas facilidad. Comenzó a entonar un hechizo de poder, uno que nunca se había atrevido a usar. Sintió la acumulación de energía, su cuerpo brillaba, en sus sus manos se comenzó a formar una esfera de plasma incandescente con una intensidad que nunca había logrado y finalmente lanzo una descarga contra el flanco de la montana.

El suelo se estremeció, el impacto equivalía a una pequeña bomba atómica, y parte de la ladera de la montana se derrumbo. Urd nunca pensó que pudiera causar tanta destrucción, se detuvo un momento para recuperarse y volteo a ver a Lind orgullosa.

Lind seguía impasible y luego comento

-Eso es todo? Yo esperaba algo asi:

Lind levanto su brazo y apenas si ningún gesto o invocación, lanzo un poderoso rayo de plasma ígneo y furioso. Parte de la cima de la montaña se vaporizó. Urd sintió breve escalofrío, y recordo algunas de las leyendas sobre las valquirias. Nunca había visto semejante poder. Entonces Lind le dijo con seriedad:

. - Urd, ahora deja de jugar y concéntrate..

Esas palabras hicieron hervir la sangre de Urd, quien esta ves mezclo su ira con su poder. De haber estado mas tranquila, habría notado que Lind realmente se había debilitado con la demostración de poder.

Esta vez formo una esfera de plasma, la hizo crecer, apenas la podía mantenerla bajo control, el poder era tal que no la podia tocar con sus manos. Comenzó a oscilar fuera de control.

-Cuidado.. Así te vas a hacer daño...

Era demasiado tarde, Urd lanzo la inestable esfera de energía, que había superado todo lo que nunca antes había hecho y parte de la montaña alcanzo a vaporizarse, pero ella recibió parte del impacto.

Urd gritó de dolor al recibir parte de la energía que ella misma había creado. Sus manos parecían arder, y cayo derrumbada mientras intentaba sobreponerse al dolor. Sus manos estaban severamente quemadas.

- Urd, espera, no te muevas, llamare un sanador.- Urd miro sus manos ennegrecidas, el dolor era insoportable, pero ella tenia sus propios métodos y su propio orgullo.

-No, no quiero un maldito sanador, Yo me puedo curar sola. -

Soportando el dolor, tomo uno de sus aretes, y de su interior emergieron unas pequeñas pastillas. Gracias al trabajo con el doctor sus pociones curativas ahora eran mas poderosas que nunca. Apenas y podía mover las manos, y con dificultad separo una pastilla y la tomo.

Sintió como su cuerpo comenzaba a regenerar el daño, vio como sus manos recuperaba el color, el dolor se desvaneció, las quemaduras desaparecieron. Entonces por primera ves en su vida, Lind pareció impresionada, y finalmente comento.

- Nunca había visto una poción tan poderosa. Urd, como lo lograste.

Urd aun no se terminada de recuperar, sabia que le llevaría varias horas superar el daño completo, con un quejido alcanzo a decir.

- He mejorado mis pociones, con algo de ayuda. Pero se que para los dioses siguen siendo cosas sin utilidad.

- ¿Ayuda.? ¿Te refieres al mortal del que me hablaste.? Creo que tendré que conocerlo.

Lind se quedo pensativa un momento, y tomo una decisión.

- La autocuración requiere mucha magia, que en un combate podría usarse para ataque y defensa. Esa poción curativa no utiliza magia extra. Puede ser la diferencia entre la vida y la muerte en un combate real. Te pido que la compartas con nosotras. Según nuestras reglas, podre darte algo cambio.

- Puedes quedártelas, ¿pero contestaras mis preguntas.?

- No,! – Urd gruño exasperada por la frustración – Pero te daré esto:

Lind extendió sus manos, y en ellas apareció un hermoso estuche, decorado en un extraño estilo, parecía antiguo y arcaico.

- Pero esto, estoy es muy valioso, recuerdo las antiguas leyendas, y dicen no fue hecho para ser usado por dioses. ¿Que debo hacer con esto?

- Tu sabrás para que usarlo, pero espero que lo necesites, me sentiré mejor si lo tienes. Ademas un consejo. Creaste un plasma de tal energía que no puedes usar nada material para contenerlo. No intentes hacerlo de nuevo si no sabes como contenerlo, nosotras usamos nuestras hachas de combate para eso. Tienes mas poder del que crees, pero aun debes aprender a controlarlo. Solo puedo decirte algo, la tierra no es un lugar seguro. Regresa inmediatamente y protege a los tuyos.

Urd tomo el estuche con reverencia, era lo mas cercano en su mundo a algo que pudiera llamarse sagrado.

- Lind, me estas asustando. Regresare inmediatamente.

Lind se acerco a Urd y le dijo:

- Serias una magnifica valquiria, pero necesitas enfocarte. No he olvidado lo que me dijiste. Si existe algo mal en Yggdrasil para mi es mucho mas serio que la posibilidad de guerra. Pronto sabrás de mi.

Lind entonces se prepara a llamar al portal

.- Solicito acceso a portal. Autorización a Urd, diosa de segunda clase, conexión directa a la tierra.

En cuanto Urd desapareció, Lind llamo a una de las jóvenes valquirias.

- ¿Pudiste tomar las medidas?

- Si señora. Nunca había visto tanto poder.

Le entrego a Lind un panel portátil de datos. En el se desplegaba un análisis detallado de la energía de Urd y un scan de su cuerpo durante el proceso.

- Ella es hija de dos de los seres mas poderosos que conocemos. Su poder debería exceder lo que vimos, y sin embargo apenas y pudo controlarlo.

- ¿que significa eso?.

- Observa esto. Su verdadero poder parece estar bloqueado. Ella debería tener capacidad de extraer energía tanto de Yggdrasil como de Nidhogg. Observa esto, aquí en su código hay una secuencia extraña, debe ser el bloqueo, pero esta profundamente encriptado. Sin embargo creo reconocer esa firma, debe ser de Hild.

- ¿Tiene un hechizo de su madre?

- Si, lo imaginaba, Hild no habría enviado a su hija a vivir con sus enemigos sin algún tipo de protección, yo lo habría hecho. Debe ser alguna especie de código de lealtad, que se activara con alguna señal o palabra clave, liberando su poder completo.

- Pero entonces, ¿podemos confiar en ella?

Lind miro con detenimiento el despliegue de datos, luego miro a la joven y dijo simplemente

- No lo se, realmente, no lo se.

- Fin del capitulo XII-

Capitulo 13: Liberación

La orden de los Caballeros Mortales
Por Javier Delgado R.

Fan fiction, inspirado en "Oh mi diosa" de Kōsuke Fujishima.

Capítulo XIII

Aun era de noche pero un tono rojizo en el cielo anunciaba que pronto amanecería. Un hombre avanzaba por una vereda en el bosquecillo, alumbrado con la tenue luz de una linterna eléctrica. El camino era empinado, pues en lugar de seguir el camino principal, el hombre cortaba camino atravesando directamente el bosque rumbo a la cima de la pequeña montaña. Se movía sin titubear, denotando que no era la primera vez que hacia el recorrido, este era un ritual que repetía con frecuencia. Finalmente llego a la cima, donde había una pequeña y derruida pirámide prehispánica. Miro con cierto disgusto el lugar, pues sabia que no era el tiempo, sino los turistas los que habían causado la mayor parte del daño reciente. Finalmente en un gesto de resignación se encogió de hombros y trepo a la cima de la pirámide. Aun faltaban varios minutos para el amanecer, y en el borde de la cadena montañosa que rodeaba al valle, se veía ya un tenue resplandor. Respiro profundamente para llenarse con el fresco y estimulante aire de la mañana, cerro los ojos un momento y l